Ciclismo

Froome ficha al abogado de Contador

El Sky, el equipo más rico, pone en marcha su maquinaria para salvar al ciclista de una sanción que le impediría ganar su quinto Tour

MADRIDActualizado:

Un escalofrío recorre la espina dorsal del ciclismo. Y no tanto por el episodio con el salbutamol de Chris Froome que puede derivar en positivo firme y sanción de nueve meses a dos años, sino por la reacción de Rupert Murdoch, el magnate australiano de los medios de comunicación que llegó al pelotón en 2010 a bordo de un proyecto estrella, el Sky. El equipo inglés aterrizó como una iluminación en un escenario conocido y caótico. Lance Armstrong, Floyd Landis, Jan Ullrich, la Operación Puerto, Roberto Heras, Marco Pantani, el caso Festina... El ciclismo y su relación con el dopaje. El Sky, autoproclamado el agua clara del nuevo ciclismo, se enfrenta siete años después al mismo problema que han vivido muchos. Un proceso legal con un expediente por presunto dopaje. En ese círculo perverso, Chris Froome y el Sky han contratado al abogado que defendió a Alberto Contador en su lance con el clembuterol ante el TAS, Mike Morgan, un abogado inglés que representó al Comité Olímpico Internacional en los Juegos de Pekín y fue miembro del Tribunal de Arbitraje del Deporte.

Desde el primer día, una tarde de febrero en Tour Down Under de Australia, la pretensión del Sky no se limitó a articular un equipo ciclista. Dave Braisford, su alma mater, levantó un imperio. «Queremos hacer héroes, persuadir a una generación para que lleve los colores del Sky y anime al público a montar en bicicleta».

Con 30 millones de presupuesto para empezar a hablar, cifra que ha aumentado con los años hasta los 35, el Sky estableció un abismo entre su patrimonio y el de los demás. Braisford contrataba a los mejores corredores, los que hacían daño a su equipo, para dar forma a su destino: ganar el Tour con un ciclista inglés. El plan superó las expectativas porque el Tour es propiedad del Sky: desde 2012 ha vencido en cinco ocasiones (una con Bradley Wiggins y cuatro con Chris Froome, británicos ambos). Y si no triunfó en 2014 (Nibali) fue por una caída del ahora doliente Froome.

El Sky pilotó otra faceta. Las ganancias marginales, pequeños detalles de funcionamiento metódico implantados por Braisford para ganar tiempo al tiempo. Una tropa de nutricionistas, psicólogos, cocineros, especialistas en fisiología... Especialistas en biomecánica, aerodinámica y preparación física... Acuerdos de colaboración con la escudería McLaren de Fórmula 1 para usar sus instalaciones de Woking y manejar sus avances tecnológicos... Material de primera calidad, la innovación de los potenciómetros y cientos de detalles más incorporados a un deporte de espíritu artesanal y carente de tanta meticulosidad.

De alguna manera, el Sky recogió el testigo que había avanzado el hoy apestado e innombrable Lance Armstrong. El texano impulsó en el cambio de siglo una rotación geopolítica. El ciclismo dejó de hablar en su lengua materna, el francés (por el Tour), y se pasó al inglés. Habían llegado patrocinadores, multinacionales de la bicicleta y un marketing ideado en los países anglófonos. El Sky se autoproclamó un guía del ciclismo transparente.

Pero no ha sido cristalina la opacidad del trayecto del resultado analítico adverso de Froome en la Vuelta. Al ciclista se lo anunció la Unión Ciclista Internacional (UCI) el pasado 20 de septiembre, durante la disputa de la contrarreloj en el Mundial de Bergen (Noruega). Froome ganó la medalla de bronce, por detrás de Dumoulin (oro) y Roglic (plata). Casi tres meses después, la UCI desveló oficialmente el positivo.

En ese tránsito, Froome ha seguido con su vida ciclista como si nada sucediese. Ha recogido honores en la presentación del Tour 2018 en París, anunció en un vídeo su participación en el Giro durante la puesta de largo de la carrera... Su esposa, Michelle, activa tuitera denunciante de los dopajes de otros, ha permanecido en silencio. Y mientras, el Sky ha empezado a construir su defensa en sigilo total.

El equipo inglés ha contratado a Mike Morgan, un especialista en derecho deportivo que fundó el bufete Morgan Sports Law con sede en Londres y que goza de una sólida reputación en casos de arbitraje, dopaje y deporte de alto nivel. Morgan no consiguió librar a Contador de la sentencia condenatoria del TAS. El español fue castigado con dos años.

El proceso no se anuncia corto porque la línea de defensa del Sky ya está planteada. Los 2.000 nanogramos de salbutamol, el doble de lo permitido, pudieron provenir de la deshidratación, la metabolización del Ventolín o cualquier otro factor externo, no de la intencionalidad de Froome.

El ciclista, que se entrena estos días en Mallorca con sus compañeros, dice que no ha incumplido las reglas. «Mi legado no está manchado. Entiendo que esto pueda sorprender a mucha gente, pero no he infringido las reglas y no he tomado más de la cantidad permitida».