Vuelta a EspañaContador desquicia a Froome

Un ataque lejano del madrileño provoca una avería y una caída del líder, que se deja 41 segundos en la meta. Victoria del polaco Marczynski

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Lo hizo otra vez. Pese a que se anuncia en cada altavoz y que lo sabe todo el mundo en el pelotón, Alberto Contador volvió a interpretar otra sinfonía única. De nuevo una carrera sometida al empuje y la voluntad del ciclista que se niega a claudicar. Contador agitó la Vuelta con un ataque lejano, su seña de identidad desde hace tiempo, y propició la imagen de la semana: Chris Froome, el líder e intocable Froome, con su inexpugnable Sky, hecho trizas por el suelo camino de Antequera. Los nervios del líder, del ganador de cuatro Tours, provienen de la tensión que genera Contador, en vuelo libre por la serranía malagueña. Froome perdió 41 segundos con él y se llevó un buen golpe. Ajeno a esas batallas, el polaco Marczynski consiguió la victoria.

Es hermoso el espíritu rebelde de Contador, inconformista ante la adversidad y la dificultad. Atacó a 20 kilómetros de la meta, en un puerto de segunda, el Torcal, cuando la etapa invitaba anodina a la siesta. «Hablé con Nicolas Roche, porque tenemos muy buena relación y me decidí», explicó el español.

El ciclismo es para valientes, aunque no siempre. «Con los potenciómetros, cada vez menos», rechazó Contador, quien se marchó en busca del imposible. Descomponer al Sky en su ritmo de apisonadora por la Vuelta.

Diez, veinte, treinta segundos, hasta minutos y medio llegó a adquirir Contador de ventaja en un puerto que no decía nada, pero que él convirtió en el Angliru. Y Froome se puso nervioso, como tantas veces que se atenta contra su hegemonía.

Ese estrés le llevó al descontrol en el descenso del puerto. Una avería primero. Muchos nervios, la bici al suelo de un empujón. Con la montura nueva, el inglés aguantó quinientos metros. En una curva se fue al suelo, costalazo imprevisto y solo el líder. «Se ha caído, pero se ha levantado y hoy podrá recuperar», aligeró Contador.

Desde ahí a la meta, una contrarreloj de coraje y voluntades. Contador se grapó a su compañero Theuns para hacer kilómetros por el llano hasta Antequera. Por detrás, el pelotón de favoritos con Nibali (el Bahrein) y Aru (Astana) al galope, y Froome más atrás con dos compañeros del Sky, presa de un frenesí algo desesperado.

La agitación de Contador provocó una moto al asfalto (al cruzarse un aficionado en la carretera), la caída de Froome, ciclistas saltando por el césped de las rotondas y una incertidumbre general que desembocó en 41 segundos de pérdida de Froome respecto a Contador y 20 con Nibali, ahora segundo en la general a 59 segundos. «41 segundos es para estar muy contento, teniendo en cuenta que no se esperaba nada -resumió Contador- . Si al final lucho por la Vuelta, mejor que mejor. Pero voy día a día».