EuroligaRudy Fernández: «Necesitaba darle aire a mi cuerpo para volver a ver al mejor Rudy»

El balear, cuya renovación por el Real Madrid sigue en el aire, atiende a ABC antes de viajar a Atenas, donde los blancos se miden al Panathinaikos desde mañana por un sitio en la Final Four

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A Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985) le costó dejar a un lado a la selección española el pasado verano, pero ese descanso le ha permitido rendir de nuevo a un alto nivel con el Real Madrid. El balear ha podido competir sin dolores de importancia por primera vez en años y eso le ha devuelto la sonrisa. Rudy es feliz en el Madrid. Basta charlar con él cinco minutos para darse cuenta de que su deseo es continuar en el club, aunque no a cualquier precio. Sus números este año le hacen cotizar al alza, aunque él prefiere dejar el tema de su renovación aparcado para centrarse en la cancha, donde a partir de mañana el Real Madrid se enfrenta al Panathinaikos en una serie de cinco partidos de la que saldrá una plaza en la Final Four de Belgrado.

—Con los dos de esta semana, habrán jugado cuatro partidos en apenas siete días. ¿Hay tiempo para algo más en la vida de Rudy Fernández que no sea el baloncesto?

—Sí, claro, pero cuesta encontrarlo, porque tenemos un calendario muy exigente, muchos partidos y apenas nos queda tiempo para la familia y los amigos. Creo que los jugadores de Euroliga somos los más perjudicados por tanta carga de encuentros, pero no queda otro remedio que adaptarnos, sin pensar mucho en ello, al menos ahora que no podemos solucionarlo. Creo que, en ese sentido, Pablo (Laso) está gestionando muy bien la plantilla en cuestión de minutos. Somos muchos jugadores en el vestuario y puede dar descansos algunas veces y eso creo que puede beneficiarnos pensando en el Panathinaikos.

—La Euroliga ha aprobado una ampliación de equipos. Más partidos todavía... ¿Qué le parece?

—Pues que se escucha poco al jugador. Hace poco tuvimos una reunión con Nachbar, que en teoría va a crear una asociación de jugadores de la Euroliga, y esperamos que él sea la voz del jugador cuando se tomen este tipo de decisiones. Entre la Euroliga, la ACB, y las ventanas FIBA, que aunque no las hemos podido jugar, sí que nos gustaría, cada vez hay más partidos. Son cosas que influyen al deportista, y se debería contar con él, pero también al aficionado, con el que tampoco se cuenta y muchas veces se cansa de ver tantos partidos.

—Dice que le gustaría jugar las ventanas FIBA... ¿su idea entonces es volver a la selección?

—El verano pasado creo que tenía que descansar, después de trece años seguidos yendo con la selección. Se lo hice saber al seleccionador y el presidente y me entendieron totalmente. Sabían que había sido un año difícil para mí y necesitaba desconectar un poco de baloncesto mentalmente. Son muchos partidos, mucha exigencia física y mental y al final lo que te hace volver a estar bien es estar con la familia, con tus amigos y dejar a un lado tu rutina habitual. Ahora estoy abierto de nuevo a poder volver y estar a disposición de Scariolo si lo estima oportuno.

—¿Le vino bien ese descanso?

—Sí, porque además de un respiro mental, lo que más necesitaba era darle aire a mi cuerpo para volver a ver al mejor Rudy. Tengo 33 años y llevo casi desde los 16 jugando a nivel profesional. Son muchos años, muy exigentes, tanto con mis equipos como con la selección. Por eso, creo que tomé la decisión acertada, sabiendo que este año estaría mejor y así ha sido. Aún nos queda lo más importante de la temporada y ahora se tiene que ver mi mejor versión, lo mejor del equipo y espero poder aportar todo lo posible para que cumplamos los objetivos.

«He dado mucho por este escudo y espero que el club me valore por eso y por todo lo que hemos conseguido»

—¿Cuesta aceptar cómo va cambiando su rol dentro del equipo con el paso de los años?

—A ver, cada jugador tiene que saber adaptarse al equipo en el que está en cada momento. Yo tenía claro que cuando vine al Real Madrid no iba a ser el jugador que era en el Joventut, al igual que cuando fui a Portland mi rol fue también era distinto al que tenía en Badalona. Hay que adaptarse y no todo el mundo cuando llega a un equipo grande lo hace bien. Hay que ser menos egoísta y escuchar al entrenador. Sé el rol que tengo ahora mismo y sabía el que tenía antes. Tenga 33 o 18 lo importante es dar lo mejor de mí mismo en función de lo que me pida el entrenador y eso es lo que yo intento hacer cada día.

—¿Siente que el Real Madrid le valora tanto como cuando llegó?

—Sería una pregunta para el club. Yo he aportado muchas cosas al equipo y sí espero que me sigan valorando como antes. He dado mucho por el club, por la afición y el escudo y espero que el Real Madrid me valore por eso y por todo lo que hemos conseguido durante estos años que llevo aquí.

—¿Le hubiera gustado llegar a estas alturas de temporada con su futuro resuelto ya?

—Es que eso no depende solo de mí, depende también del club. Por eso, prefiero estar centrado en la cancha y en la eliminatoria de Euroliga que tenemos por delante. Si el Real Madrid me valora como me tiene que valorar y yo hago lo mismo con el club, seguramente podamos estar en una sintonía que nos permita continuar juntos en el futuro. Pero ya le digo que para mí lo más importante ahora es la cancha. Yo me dedico al baloncesto y no a los despachos, así que voy a dar lo máximo por el club para intentar llegar a otra Final Four.

—¿Pero le gustaría seguir aquí?

—Sí, sí, por supuesto. Yo ya he dicho que estoy encantado de poder estar aquí, pero también le digo que el deporte no siempre es como uno quiere. No puedes prever lo que va a pasar. Debes ir día a día y es lo que yo estoy haciendo ahora mismo.

«El verano pasado tenía que descansar, pero ahora estoy abierto a poder volver y estar a disposición de Scariolo»

—¿Es el Panathinaikos, con el factor cancha en contra, una de las peores formas de jugarse el pase a la Final Four?

—No lo sé. Lo que sí sé es que esperamos una eliminatoria muy dura por muchos aspectos. Uno de ellos, por el ambiente que se crea en el OAKA, una de las canchas donde cuesta más jugar. Hay una atmósfera complicada y ellos suelen jugar muy duro, muy físico, con muchos cambios y eso no nos va bien. Pero estamos preparando muy bien el partido, sabiendo nuestras bazas para explotarlas al máximo. Creo que el primer partido es muy importante. Si damos ahí la sorpresa tendremos muchas opciones. Hay que volver con una victoria al menos para cerrar aquí el pase a la Final Four.

—Por lo que dice, es una serie para los que no se arrugan...

—Exacto. Pero es que, al final, es eso lo que hace grandes a los jugadores. Ese carácter dentro de la pista sin importar lo que pase en la grada. Lo bueno es que tenemos muchos jugadores que son capaces de salir y no arrugarse. Capaces de estar cinco minutos arrastrándose, peleándose por todos los balones antes de pedir el cambio porque no pueden más, sabiendo que el que venga después hará lo mismo. Y esa actitud se contagia.

—¿Y dónde se ve Rudy en el futuro?

—Me gustaría saberlo, porque no lo he pensado mucho. Soy muy aficionado a todos los deportes y supongo que estaré vinculado al baloncesto. No sé si seré entrenador. Me gustan mucho las categorías inferiores. Tengo un campus de baloncesto con niños y me gustaría intentar inculcarles lo que yo aprendí en el Joventut. También, cuando Rafa Nadal me enseñó su academia me gustó mucho. Me dio envidia sana de poder montar algo así en Mallorca relacionado con el baloncesto. Baleares está cada vez dando más y más deportistas de nivel que necesitan instalaciones. Creo que haré algo relacionado con alguna de estas ideas, pero hasta que llegue el momento de pensarlo no sé lo que haré realmente.