Euroliga | Final FourObradovic: «La gran suerte de Doncic es jugar en el Real Madrid»

El técnico del Fenerbahçe se sienta con ABC a una semana de la Final Four en la que buscará su décimo título de campeón de Europa

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Han pasado 26 años desde que se estrenó en los banquillos, pero el amor y la pasión de Zeljko Obradovic (Serbia, 1960) por el baloncesto siguen intactos. En estas casi tres décadas como entrenador ha tenido tiempo de ganar la Copa de Europa en nueve ocasiones y con cinco equipos diferentes –Partizán, Joventut, Real Madrid, Panathinaikos y Fenerbahçe–. Un récord difícil de igualar, pero que él ve con normalidad. La misma con la que atiende a ABC a solo unos días de afrontar su décimo séptima Final Four, que este año se disputa en su «casa».

—Después de tantas finales, que el título se decida por primera vez en Belgrado será especial para usted...

—Será bonito, porque habrá muchos amigos en el pabellón. Es como volver a los orígenes, porque en Belgrado comenzó mi carrera como técnico. Es una ciudad que respira baloncesto y que merecía albergar ya una Final Four.

—¿Cómo hace para seguir manteniendo la intensidad en el día a día después de tantos años en un banquillo?

—Tengo mucha pasión por mi trabajo y ese es el motor para que todo funcione. Sigo siendo feliz con el baloncesto. Soy una persona que lleva casi 30 años haciendo algo que le encanta. Cada día que entreno y cuando dirijo un partido disfruto mucho. Como si fuera el primero.

—¿Cree que ha cambiado mucho el baloncesto en este tiempo?

—Sí, sí, por supuesto. Seguro. Cambió desde que yo era jugador a cuando pasé al banquillo y ha ido evolucionando durante estos años. Para mí, lo importante es saber que cada día uno tiene la posibilidad de aprender cosas nuevas para incorporar luego a los entrenamientos y es algo que hay que aprovechar. No hay que dejar nunca de absorber cosas de los que tienes más cerca y de los rivales. De todo se aprende. Eso te hace ser mejor entrenador y a la vez, también, mejor persona.

«Si cada jugador está de acuerdo con la idea de baloncesto que tiene el equipo, ganar suele venir a continuación»

— Pero la esencia, la suya, sigue siendo la misma. ¿Cómo consigue que sus equipos siempre acaben ganando?

—Para mí lo más importante es transmitirle a mis jugadores qué tipo de baloncesto debemos jugar. Que tengamos clara esa idea que, por cierto, hay que construir entre todos. Porque en cada club, en cada vestuario, hay que aplicar una idea distinta con la que la mayoría tiene que estar de acuerdo. Si consigues eso, ganar es algo que suele venir a continuación.

—Lo suyo es un camino de éxito. Sale a una Copa de Europa cada tres años. De hecho, en Belgrado puede conseguir su décima Euroliga, más que el Real Madrid, que es el club más laureado con nueve...

—Puede ser, pero en mi mente no esta nada de eso. Solo pienso en lo que hay delante de mí. En el siguiente partido, que es el que nos enfrenta al Zalgiris. Eso es lo único que ocupa mi mente ahora mismo. No me importan mucho los récords ni los títulos que gané en el pasado. Ya habrá tiempo de echar la vista atrás y recordarlos con cariño. Así es cómo he llegado hasta aquí y ese es el camino que voy a seguir.

—El año pasado el Fenerbahçe era el gran favorito para ganar el título por jugar en casa. ¿Cómo llegan este año a la Final Four?

—Llegamos bien, aunque nos ha costado estar a este nivel porque somos un equipo que ha cambiado mucho respecto al que fue campeón el año pasado. Hemos perdido jugadores importantes, como Bogdanovic, Udoh o Antic, pero hemos tratado de hacer las cosas lo mejor posible para poder seguir luchando con los mejores equipos de Europa. Vinieron otros jugadores, trabajamos bien desde el principio de temporada y se nota mucho. Si miras los partidos del inicio y los comparas con los del pasado playoff puedes darte cuenta de que somos un equipo muy diferente y estoy muy feliz con este cambio.

—¿Cómo se trabaja esa mentalidad ganadora con los jugadores?

—Dándoles confianza en el día a día y trabajando en cada entrenamiento. No hay ningún secreto más que ese. Si cada jugador actúa a su mejor nivel, el éxito es más fácil.

«Creo que ha sido un año complicado por las lesiones, especialmente para nosotros o el Real Madrid»

—Al Fenerbahçe le ha pasado este año como al Real Madrid, que ha sufrido muchas lesiones a lo largo del año, pero que llega a Belgrado sin bajas...

—Ojalá que sigamos así y le deseo lo mismo a todos los equipos que van a estar en la Final four. Creo que ha sido un año complicado en ese sentido, especialmente para equipos como nosotros y el Real Madrid. Creo que después de todas las dificultades, cada uno de los cuatro merece estar luchando por el título.

—Usted conoce bien al Real Madrid y al Panathinaikos. ¿Le sorprendió que los blancos le dieran la vuelta a la eliminatoria de cuartos de final tras la dura derrota en el primer partido?

–En baloncesto hay una filosofía que tienes que aplicar siempre. Cuando un partido se acaba ya no hay nada que hacer. Solo, pensar en el siguiente. Da igual que hayas ganado o que hayas perdido, porque la mentalidad de mirar hacia adelante es la misma en el éxito que en el fracaso. Tras aquella derrota en el primer partido, el Real Madrid no miró hacia atrás. Pensó en el segundo partido, y luego en el tercero. Lo hizo muy bien ante el Panathinaikos y seguro que es un rival muy duro en esta Final Four.

—Aunque se han visto las caras muchas veces, nunca ha coincidido con ellos en una final de Euroliga. ¿Le gustaría que fuera su rival el próximo domingo?

—No lo pienso y me da un poco igual. Solo quiero que el Fenerbahçe gane el viernes al Zalgiris, que es un equipo muy bueno y no me preocupa lo que ocurra en el otro partido. Solo pensaré en ello si llegamos a la final.

—Usted que ha visto tantos jugadores en Europa en estos últimos 30 años, ¿cree que Luka Doncic es uno de esos talentos que aparecen muy de vez en cuando?

—Mire, creo que la gran suerte de Luka Doncic es que juega en un gran club como es el Real Madrid. Allí lo ha encontrado todo para triunfar. Empezando por un Pablo Laso que le ha dado confianza, siguiendo por unos compañeros de mucha calidad que le han enseñado muchas cosas y por último él, como persona, que ha sabido aprender de todos ellos para convertirse en un fantástico jugador. Le deseo lo mejor, porque ya ha demostrado que es un grandísimo jugador.