Atlético de MadridNadie discute a Simeone

No hay críticas en el Atlético por la eliminación en la Copa. Jugar cada año la Champions es la prioridad institucional

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Algunos síntomas en la eliminación del Atlético en la Copa del Rey frente al Sevilla indujeron a pensar que, además del resultado negativo, no todo era habitual en el desempeño del equipo rojiblanco. Recibió cinco goles en dos partidos –detalle nunca visto en la era Simeone–, hubo lagunas de concentración con goles instantáneos –«salimos dormidos», dijo Giménez– y determinados fallos individuales que no suele anotar el técnico en su hoja de servicio –el penalti por exceso de ímpetu de Saúl–. El Atlético está fuera de la Copa y de la Champions. Tiene ante sí un horizonte complicado en la Liga ante un Barça de escándalo y una candidatura al título de consolación en la Europa League. Pero nadie, ni los jugadores, ni en los despachos del club, pone en duda el trabajo de Simeone. Al revés, desde todos los ángulos se cierran filas con el entrenador argentino.

El Atlético y su afición tratan de explicarse los motivos que han abocado al club a un invierno menos productivo que otros. Se escuchan diversos argumentos por los mentideros rojiblancos. El equipo no termina de cuajar un fútbol intenso y dominante como en otras temporadas, el traslado al Wanda ha quebrantado la mística que poseía el Calderón y, hasta la llegada de Diego Costa, el grupo ha carecido de un referente en ataque porque Griezmann aparece en cuentagotas. Pero nadie se plantea un futuro sin Simeone.

Autocrítica

«Claro que hacemos autocrítica. De haber marcado Correa, habría sido otro partido», expuso el uruguayo Giménez después del KO en el Pizjuán. Y en la misma línea habló Koke. «Creemos en nosotros y en nuestro entrenador. No tenemos ni una sola duda sobre él. Después de todo lo que hemos conseguido estos años, de los títulos, es normal que surjan las críticas después de una eliminación de Copa y de la Champions. Somos fuertes, sabemos cómo entrenamos, cómo jugamos y no vamos a dudar».

Todo iba bien en la Copa, el clásico 1-0 favorable al Atlético en el Wanda, hasta que Jesús Navas puso un centro que se envenenó y Moyá desvió a gol cuando se iba fuera. A partir de ese lance, últimos minutos del partido de ida, el conjunto colchonero ha recibido cinco goles en algo más de cien minutos. La pregunta surge inevitable. ¿Por qué no jugóOblak cuando el club comprometía media temporada en Sevilla? En la entidad se habla de una adecuada gestión del grupo y de premiar los esfuerzos de todos. Pero la realidad se ha vuelto en contra: Oblak es muy superior a Moyá, un profesional intachable muy considerado en el vestuario, pero que está varios peldaños por debajo del esloveno.

Cuando la competición golpea a la tropa de Simeone, en el Atlético recuerdan, y no sin razón, todos los cursos en los que el equipo ocupaba el quinto, el séptimo o el noveno puesto en la Liga, sin pena ni gloria y sin opción de acudir a la Liga de Campeones. Desde 2014, el Atlético se ha convertido en un clásico de la antigua Copa de Europa y por ahí ha encontrado su plan de viabilidad y crecimiento institucional. Con los premios de la Champions y sus dos finales (ingresó, por ejemplo, setenta millones en la temporada 2015-16), el club ha podido elevarse a otro nivel, retener a sus jugadores franquicia (Koke, Saúl), construir un estadio de cinco estrellas como el Wanda Metropolitano y aspirar a fichajes de alto standing.

«Hay que pensar en positivo. Tenemos cero dudas en nosotros. El Atlético ha crecido tanto como para que nos parezca normal que quieran vernos siempre arriba», declaró el defensa José María Giménez.

Simeone ha hablado en los últimos días de una atmósfera de negatividad más o menos asumible y comprensible, en relación a las críticas de prensa y afición. Pero en su hoja de ruta el primer mandamiento continúa siendo una de las cuatro plazas queda dan acceso a la Champions.