Las jugadoras norcoreanas (de rojo y blanco) se han integrado en el equipo surcoreano (de azul y blanco)
Las jugadoras norcoreanas (de rojo y blanco) se han integrado en el equipo surcoreano (de azul y blanco) - EFE

Pyeongchang 2018Kim invade los Juegos

Corea del Norte pasa de estar fuera de Pyeongchang 2018 a enviar su mayor equipo aprovechando el deshielo político

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De estar oficialmente fuera de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebrarán en la ciudad surcoreana de PyeongChang del 9 al 25 de febrero, Corea del Norte ha pasado a enviar el equipo más numeroso de toda su historia: 22 deportistas. Y eso que solo tenía clasificada a una pareja de patinadores, cuyo plazo de inscripción había expirado además. Pero, gracias a su «diplomacia atómica», Corea del Norte ha conseguido que el Comité Olímpico Internacional (COI) acepte su participación por «motivos excepcionales». Tras dos años de tensión militar, con constantes lanzamientos de misiles y dos pruebas nucleares, ha bastado con que el joven dictador Kim Jong-un tendiera la mano en su discurso de Año Nuevo para abrirle las puertas de par en par. Todo con tal de calmar la belicosidad del régimen estalinista de Pyongyang y retomar el diálogo, como viene insistiendo el presidente surcoreano, Moon Jae-in, desde que ganó las elecciones en mayo. Un plan para el que los inminentes Juegos Olímpicos de Invierno le han venido que ni pintados.

Junto a los deportistas y entrenadores norcoreanos, acudirán a esta cita varios altos cargos del régimen, así como una banda con más de 140 músicos llamada Orquesta Samjiyon, 230 animadoras y un equipo de 30 luchadores de taekwondo para hacer una demostración de dicho deporte nacional, que une a las dos Coreas. Además, 12 jugadoras del Norte se han unido ya a las 23 del equipo femenino del Sur de hockey sobre hielo para competir juntas por primera vez en unas Olimpiadas. En total, se espera a una delegación norcoreana formada por más de 400 miembros en PyeongChang, ciudad que está a 180 kilómetros al sudeste de Seúl y solo 80 de la frontera del Paralelo 38 que separa a ambos países.

Dejando atrás la división que arrastran desde el fin de la guerra en 1953, las dos Coreas también desfilarán juntas y bajo una misma bandera en la ceremonia de inauguración. En lugar de lucir cada una su enseña nacional, portarán una bandera que representa en azul a la Península Coreana sobre un fondo blanco, como ya hicieron en los Juegos Olímpicos de Verano de Sidney 2000 y también en Atenas 2004 y, por última vez, en los de Invierno de Turín en 2006.

Aprovechándose de este «deshielo olímpico», a PyeongChang 2018 acudirán una veintena de deportistas norcoreanos que no se habían clasificado compitiendo por sus propios méritos. La única excepción es la pareja de patinadores formada por Ryom Tae-ok, de 18 años, y Kim Ju-sik, de 25. Con una medalla de oro en el Trofeo Asiático de patinaje artístico que tuvo lugar en Manila en 2016 y una de bronce en los Juegos Asiáticos de Invierno de Sapporo (Japón) el año pasado, lograron una de las últimas plazas para estas Olimpiadas en el trofeo Nebelhorn, disputado en Alemania en septiembre. Pero no enviaron su inscripción para los Juegos antes del plazo previsto, fijado el 30 de octubre.

Dos medallas

Aparte de ellos y de las jugadoras integradas en el equipo surcoreano de hockey sobre hielo, los otros deportistas del Norte también aspiran a la gloria olímpica en patinaje masculino de velocidad en pista corta: Jong Kwang-bom en 1.500 metros y Choe Un-song, en 500. Por su parte, Han Chun-gyong, Pak Il-chol y Ri Yong-gum competirán en esquí de fondo y Choe Myong-gwan, Kang Song-il y Kim Ryon-hyang en la modalidad alpina.

Todos ellos formarán el mayor equipo olímpico que Corea del Norte haya llevado nunca a unos Juegos de Invierno, donde ha participado en ocho ocasiones y ganado dos medallas. La primera fue de plata en Innsbruck 1964, su primera y más multitudinaria asistencia hasta ahora con 13 deportistas, y la otra de bronce en Albertville 1992.