Entrevista

Mireia Belmonte: «Hay gente que sufre, no vivo en una burbuja»

La campeona olímpica considera un privilegio «arrancar sonrisas en medio de la crisis»

Mireia Belmonte
Mireia Belmonte - IGNACIO GIL
MIGUEL ÁNGEL BARROSO - abc_deportes - Actualizado: Guardado en:

De vez en cuando hace estiramientos de hombros porque ni en dique seco olvida su condición. Cómoda en su papel de estrella -con la carga que conlleva de entrevistas, bolos publicitarios, autógrafos y selfies a mano armada-, Mireia Belmonte vive la resaca de Río como un impasse. Todavía le quedan muchos renglones por escribir antes de la última brazada.

Esta badalonesa de 25 años no pierde el contacto con la realidad. «Los deportistas no vivimos en una burbuja. Sé que hay gente sufriendo por la crisis», confiesa. Se siente privilegiada por arrancar una sonrisa a muchas personas con sus éxitos en la piscina.

-Está acostumbrada a competir en grandes torneos, pero unos Juegos Olímpicos son algo especial.

-Sí, porque los deportes que durante el resto del año tienen menos repercusión mediática, como el atletismo o la natación, disfrutan ahí de reconocimiento. Hay que aprovechar la oportunidad. En los Juegos es donde hay que brillar de verdad, porque eso te da un prestigio brutal. A nivel personal, una medalla olímpica es muy importante. Es un sueño cumplido.

-Al margen de la competición, a los deportistas se les nota cierta felicidad por el ambiente que se respira.

-Disfrutamos de unas instalaciones espectaculares que están hechas para ese acontecimiento. Aunque la gran diferencia es la villa olímpica, donde convives con atletas de todo el mundo. Yo allí era consciente de que habría gente que pagaría por estar en mi pellejo viviendo esa experiencia. La verdad es que es muy bonito y hay que valorarlo. No tienes la ocasión cada día de estar caminando y cruzarte con Rafa Nadal, Pau Gasol, Bolt, Phelps... ¡Los mejores del mundo!

-Antes los deportistas españoles de diferentes disciplinas no tenían tanto contacto. Hoy se les ve interactuar en las redes sociales, animándose y felicitándose por los éxitos. ¿Se puede decir que hay un «Team España»?

-Bueno, cuando competimos estamos centrados en lo nuestro. Mis horarios, por ejemplo, son muy diferentes a los de otros, y me aislaba para entrenar. Yo solía llegar a la villa muy tarde y estaba todo el mundo durmiendo. Si recibes noticias buenas de otros colegas, les felicitas, claro. Cuando acabó la natación me quedé hasta el final de los Juegos, en un ambiente más distendido y relajado. Y la clausura fue un momento especial. El resto del año, en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, me relaciono de forma más personal. Pero es cierto que las redes sociales contribuyen a crear una cierta comunidad de deportistas, y cuando alguno está atravesando un momento difícil, como ahora Bruno Hortelano, le das tu apoyo.

-¿Viven los deportistas de élite en una especie de burbuja?

-No. Los españoles en concreto somos conscientes de la crisis de nuestro país, nos informamos de lo que pasa, vivimos en este mundo. Sé que hay personas que sufren. En mi entorno he vivido el drama del paro.

-En estos tiempos de zozobra política y económica hay gente que les mira, no solo por las alegrías deportivas, sino porque les ve como un ejemplo.

-Estoy encantada de aliviar a todo el mundo que vea una referencia en mí. Yo también he tenido muchas referencias en mi vida, en primer lugar mi familia, que me ha ayudado a ser lo que soy y me ha dado una educación. Es muy bonito que los deportistas podamos contribuir a que la gente se levante con una sonrisa.

El peso de la fama

-Es de suponer que hace tiempo que no puede pasear por Badalona de incógnito. Y ahora le ocurrirá lo mismo en el resto de España. ¿Echa de menos los tiempos del anonimato?

-Es una cosa que debes asumir con naturalidad. En España sí soy muy conocida, fuera de nuestras fronteras no tanto, pero estoy encantada de que me pidan autógrafos o fotos.

-¿Dónde se ve dentro de diez años?

-Seguir nadando será difícil, aunque Anthony Ervin ganó con 35 años la final de los 50 metros libres en Río. Pero yo no me veo compitiendo. Estoy estudiando Relaciones Públicas y Publicidad en la UCAM, así que los tiros van por ahí. Cuando acabe mi carrera intentaré seguir disfrutando de la vida y desarrollar todo lo que he aprendido en el deporte.

-La imagen de Mireia Belmonte que queda en la memoria de los aficionados es nadando en la piscina o recibiendo una medalla en el podio, pero hay un largo camino hasta llegar ahí.

-Cuando de pequeña vas entrando en el mundo de la alta competición ya eres consciente de que el reto es muy duro. Hay que dar el cien por cien en los entrenamientos y renuncias a muchas cosas. Lo importante es disfrutar, así llegan las recompensas bonitas que luego se recuerdan.

-Pero alguna vez habrá sentido la tentación de decir «hasta aquí he llegado, no puedo más, me voy a mi casa...»

-Hay días que acabo muerta y a la mañana siguiente es lo mismo, y sí me pregunto cómo voy a afrontarlo. Pero lo hago. Es mi vida. Mi pasión. Hace un año una lesión en los hombros me impidió ir al Mundial de Kazán. Saqué la fuerza necesaria y pude resurgir.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios