Entrevista

Lydia Valentín: «A mí nadie va a venir a quitarme las medallas»

Tras conseguir el oro que le faltaba, reivindica su limpieza en un deporte manchado por el dopaje: «He dormido muy tranquila y muy feliz»

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La historia de Lydia Valentín es la de la atleta que siempre se quedaba a las puertas del oro. Nada extraño en el mundo del deporte, plagado de grandes competidores que nunca fueron campeones. El matiz que hace diferente a la española de tantas otras es que siempre terminaba descubriéndose que las que le ganaban se habían dopado. Con años de retraso, Valentín recibirá el oro que le corresponde de los Juegos Olímpicos de Londres tras descubrirse que las que subieron al podio habían hecho trampas. Pero nunca podrán devolverle el momento apoteósico en que suena el himno de tu país y lo escuchas desde lo más alto.

El domingo, por fin, pudo sentir esa sensación que le habían robado durante tantos años. Tuvo que esperar unos minutos, porque los organizadores del Mundial de Anaheim (California) no daban con el himno de España. Una anécdota que no ensombrece su logro histórico: tres medallas (arrancada, dos tiempos y cómputo total) y la triple corona (Juegos Olímpicos, Europeo y Mundial). Horas después, atiende a ABC, y se le nota exultante.

¿Ha podido dormir algo?

Pues bastante poco, la verdad. Pero sí puedo decir que he dormido superfeliz, junto a mis tres medallas de oro. Sobre todo, he dormido muy tranquila porque al final el sueño se ha hecho realidad.

Sus padres han estado siempre detrás de ese sueño. ¿Qué le han dicho esta vez?

Obviamente, estaban muy emocionados. Me han dicho que al final estoy donde tenía que haber estado hace mucho tiempo. Estoy feliz por ellos, porque al final lo disfrutan como yo.

Después de lo que ha pasado durante todos estos años, ¿qué siente? ¿Alegría, rabia...?

(Interrumpe) ¡No! Solo siento alegría. Nada más que alegría. No tengo sitio para otros sentimientos.

¿Tiene la sensación de que si todas sus rivales hubieran jugado limpio este triunfo hubiera llegado hace muchos años?

Es posible. Pero ahora prefiero no centrarme en el pasado, en lo que pudo ser y no fue. Me estoy centrando en el presente, en las tres medallas que he conseguido y en que soy campeona del mundo y que eso ya no me lo va a quitar nadie. Nadie va a venir a por mis medallas. Puedo dormir tranquila. Y eso es lo que realmente me hace feliz.

Habrá quien diga que con nueve potencias ausentes usted se había quedado sin rivales.

No es cierto. Había muchas rivales. Pero yo me centro en que he hecho una gran competición, en que tengo tres medallas de oro mundiales y que soy feliz con todo eso. Prefiero quedarme con el apoyo que siento de mucha gente, algunos que han venido a propósito a verme competir, y a la gente que me apoya desde España. Siento mucho cariño y me quedo con las cosas buenas.

¿Ha tenido la sensación de que en este Mundial ha habido mayor limpieza?

(Piensa un par de segundos) Creo que ha sido un Mundial más justo para todos.

¿Y entiende que a estas alturas de la película, con todos los casos de dopaje que han manchado su deporte, haya quien dude también de usted?

Pues no lo sé. Es que no me centro ahora en eso. Me centro en las tres medallas de oro. Ya está. Porque creo que lo que hay que hacer es darle la importancia que tiene a lo que he hecho. Que he hecho historia en mi deporte para mi país. Soy el oro que nunca tuvo la halterofilia española. Es algo inédito. Así que me centro en eso. No me centro en si hay gente que pueda pensar una cosa o la otra. Me da igual.

Durante muchos años, los medios y el público en general hemos hecho poco caso a su deporte. Esto ha cambiado también gracias a usted.

Es normal que cuando se consiguen medallas tanto los medios como los aficionados hagan más caso a ese deporte, y es normal que abra más puertas a la gente. Además, hay que reconocer que la halterofilia es un deporte con poca tradición en España, pero sí es cierto que gracias a mis medallas y a mis compañeros se está dando un poco más de visibilidad. Obviamente, hoy también soy feliz porque se habla de halterofilia en mi país.

Gracias a usted, también han cambiado muchos clichés. Tanto, que cada vez hay más chicas practicando este deporte.

En cuanto a número de licencias, sigue habiendo más chicos practicándolo, pero en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid ahora somos más chicas que chicos. Eso también está cambiando, y me siento orgullosa de ello, claro.

Medalla con 32 años. Otra proeza en su deporte. ¿Cuál es la receta para seguir en forma a una edad en la que la mayoría están retiradas?

La ilusión y las ganas. Al final, la base de todo es la motivación, el sentirse capaz, el tener empeño por querer seguir. Es importante para la halterofilia y para cualquier cosa en la vida.

¿Veremos a Lydia Valentín competir en Tokio con 35 años?

Claro, ese es el objetivo. Ahí terminará mi carrera.

¿Y después, qué ha pensado hacer?

Tengo muchas cosas en mente. Lo iré meditando. Quiero seguir relacionada con el deporte. Creo que tengo mucho que aportar. Al final, la vida son etapas. Cerraré la etapa como deportista de élite y comenzaré otra etapa en el mundo laboral como tiene que hacer todo el mundo. Pero ahora mismo no pienso en eso. Ahora estoy feliz disfrutando de mis medallas y pensando en este ciclo olímpico, que será el último de mi vida.

A Tokio tendrá que llevarse el himno de España en un CD.

(Risas) Son errores que siempre pueden pasar. Ha pasado en muchos otros deportes. Lo que ha ocurrido es que han puesto el hilo musical en lugar del himno. Confiaba en que se dieran pronto cuenta. Al final lo arreglaron y ya está.