Paul Auster, ayer en Madrid
Paul Auster, ayer en Madrid - Ernesto Agudo

Paul Auster: «Hay artistas que están asqueados de la política, y lo entiendo»

El autor estadounidense presenta en España «4321», la primera novela que escribe en siete años

MadridActualizado:

La noche que falleció el padre de Paul Auster (Newark, Nueva Jersey, 1947), él «renació» como escritor. Acababa de entrar en la treintena y llevaba siete años escribiendo sólo poesía y artículos. Ni una sola palabra de ficción... hasta aquella noche. Era invierno, nevaba copiosamente. El autor permaneció en su escritorio hasta las dos de la mañana. A esa hora, decidió meterse en la cama, con el corazón aún acelerado, gozoso tras haber recuperado el pulso narrativo. Apenas unas horas después, sonó el teléfono. «Era domingo, serían las 7 de la mañana... Era mi tío, diciéndome que mi padre había muerto... En el preciso instante en el que estaba renaciendo como escritor, mi padre moría inesperadamente, a los 66 años. No estaba enfermo, así que fue un gran shock. Ciegamente, empecé a escribir sobre mi padre durante los siguientes diez días».

Y aquello se convirtió en «La invención de la soledad» (1982), su primer libro de prosa. El recuerdo, oculto en su memoria quizás durante demasiado tiempo, parece empañar la mirada de Auster, que estos días visita Madrid para presentar «4321» (Seix Barral), la primera novela que escribe... en siete años. Siete años entonces, siete ahora. Los números se repiten, como la Historia lo hace siempre que quiere darnos alguna lección. En este caso, la de un gran escritor enfrentado a su obra más ambiciosa. Sólo Auster es capaz de hacer de lo inesperado virtud y contar en 957 páginas cuatro vidas distintas de un mismo personaje, Archie Ferguson. El «qué hubiera pasado sí» desplegado a lo largo y ancho de la historia estadounidense del siglo XX, hasta la década de los 70. Como digo, una lección.

«No esperamos de forma pasiva a que llegue un rayo. Estamos ahí fuera, intentando vivir vidas que nos den cierta satisfacción. De repente, algo interviene, inesperadamente, a veces para bien y a veces para mal. Y el camino que tomas se convierte en otro. Es cuestión de ver cómo funcionan las vidas e intentar ser sincero a la hora de retratarlas». Así resume el autor la esencia de su última novela, y de la escritura misma. «Sentí un impulso para escribirla y hacerlo ha sido muy importante, pero yo no puedo juzgar mi obra, no soy capaz. Se tarda, requiere tiempo, y son los demás quienes tienen que hacerlo».

Basta con echar un vistazo a las críticas que recibieron obras hoy consideradas maestras como «El Gran Gatsby», de Scott Key Fitzgerald. De momento, en España, «4321» ha recibido elogios unánimes y, aunque Auster es consciente de que «un escritor siempre es el último en saber la repercusión real de su obra», no quiere que se le escape esa sensación de que ha hecho algo grande. De la mano de Ferguson, nacido en el mismo año y en la misma ciudad que Auster, pero con un mes de diferencia, revivimos los momentos políticos y culturales de un país que hoy vuelve a estar en la encrucijada.

«Los dos eventos más traumáticos para mí fueron el asesinato de Kennedy y el 11-S. Añadiría también la decisión de Bush de invadir Irak, que probablemente sea uno de los movimientos tácticos más estúpidos de la historia de EE.UU., las elecciones del año 2000, que fueron una especie de golpe de estado legal orquestado por la Corte Suprema, y la guerra de Vietnam, un trauma del que no nos hemos llegado a recuperar». Con esa perspectiva, lo de tener a Donald Trump como presidente Auster lo valora como «un desastre nacional de grandes proporciones».

Activismo

Hace apenas unos meses, su mujer, la también escritora Siri Hustvedt, confesaba en este periódico sentirse orgullosa ante la reacción de la sociedad, especialmente las mujeres, tras conocerse los resultados de las elecciones en su país. «Hace cinco meses, yo también era más optimista, pero ahora que Trump lleva siete meses y medio... Nos está agotando a todos, nos está empujando al límite de una crisis nerviosa. Es cierto que existe un nuevo tipo de activismo que no había visto en cincuenta años, desde el movimiento anti Vietnam. Hay millones de personas involucradas. Lo interesante y esperanzador es que las mujeres son la fuerza conductora, en todo el país. Soy profundamente feminista, y quiero que lo escriba en su artículo. No es el Partido Demócrata, ellos siguen muy confusos y la parte progresista va a tardar un tiempo en recuperar el poder».

¿Habla el Paul Auster ciudadano o el artista? Hace cuatro años, escribía en «Informe del interior»: «Una vez pensé que el arte debería estar... divorciado de la realidad... Una vez deseé vivir de espaldas al mundo. Ahora veo que es imposible». Hoy, responde a ABC: «El artista puede hacer lo que quiera, no hay reglas. Si quieres escribir poemas sobre tus aventuras amorosas y no pensar en Trump, perfecto. Hay gente que está asqueada de la política, no quiere tener nada que ver con ella, y yo lo entiendo. No todo el mundo tiene que ser un activista».

Entretanto, y pese a lo especulado, el escritor ya tiene en mente un nuevo proyecto, de no ficción. «Tengo dos o tres historias cocinando en mi cabeza, pero aún necesito esperar, sacar esta novela de mi sistema y encontrar una nueva música». Así que, estén tranquilos: seguiremos bailando al ritmo de Paul Auster.