ANÁLISIS

Starlink: Battle of Atlas: un videojuego que mezcla Star Wars y juguetes reales

Ubisoft descubre el potencial de los «amiibo» de Nintendo con un juego de batallas estelares en donde las transiciones y cambios de las naves espaciales es instantánea

MADRIDActualizado:

Con una pizca de Star Wars, salpimentado de «No Man’s Sky» y un chorro de «amiibo» se ha logrado hacer un potaje llamado «Starlink: Battle of Atlas». Un divertido videojuego de batallas estelares que recurre a los juguetes físicos para convencer al usuario en el coleccionismo. Y más que nada porque se trata de un género que conecta la pantalla con lo real que, pese a lo interesante, ha llevado a varias propuestas a tropezar en ventas. Y Ubisoft, su empresa desarrolladora, está dispuesta a convencer.

El título, mejorable a nivel gráfico, coquetea con los accesorios físicos para «convertir» a las naves en objetos virtuales en la pantalla. Es una vuelta de tuerca más a otras propuestas anteriores como «Lego Dimensions», «Skylanders» o «Disney Infinity», con lo que el público objetivo está más que claro. Para iniciarse en la aventura de ciencia ficción, los jugadores parten con un modelo que se conecta al controlador de la consola.

El cacharro es el corazón de la experiencia. Cambiar las armas a bordo es tan fácil como retirarlas de la nave. Empezar a usarlo es fácil; tan solo hay que colocarlo en el soporte especial. Con ello los jugadores pueden mejorar su potencia de fuego y adecuarlo a las necesidades. Es más, al ser perfectamente intercambiables y modulares con otros modelos es posible incluso colocarlas del revés para que proteger la retaguardia.

Los cambios en el modelo físico de la nave se reflejarán al instante en la partida, lo que te permitirá lanzarte al combate de inmediato. Otro aspecto interesante es la posibilidad de ir reforzando las características de las naves y personajes conforme se van desbloqueando habilidades y acumulando experiencia.

Este concepto propio de los juegos rol implica la necesidad de buscar la perfección en resolver los conflictos. Hay cinco naves disponibles (Zenith, Pulse, Neptune, Lance y Nadir), cada una con sus propios diseños de vanguardia y arsenal. Una sexta teniendo en cuenta la versión para Nintendo Switch en la que aparece Starfox, la célebre serie. Y diez pilotos y reclutas que forman parte del elenco de personajes.

El planteamiento sigue los cánones establecidos en los títulos de mundo abierto, aunque peca de estas excesivamente guionizado. Las misiones principales están perfectamente señaladas en un inmenso mapa de planetas y criaturas extrañas de los siete mundos reproducidos dentro de un vasto sistema estelar. La exploración en los diferentes escenarios es necesaria para conocer los secretos que oculta o aceptar ciertas actividades tanto principales -eliminar flota, acabar con torres- como secundarias -con poco fuste algunas, en verdad- como escanear criaturas o recoger material.

Las batallas aéreas es la base principal sobre la que gira el juego, aunque también se coquetea con algunas emboscadas terrestres en las que se hace necesario resolver enfrentamientos directos con seres hostiles de todo tipo. Seguir el ritmo de juego es fácil dada la construcción de una historia, algo manida todo sea dicho, que lleva al jugador a resolver un problema que parte del inicio de un conflicto: la explosión de la base nodriza que alberga a los terrícolas en su camino por la exploración del universo. El título, en cambio, ofrece una personalidad muy marcada gracias a un estilo gráfico animado y básico.