VIDEO: R.M.BELTRÁN
análisis

Una semana con el Razer Phone 2, un móvil del que enamorarte si juegas

El segundo terminal de la firma apuesta por el equilibrio y la transversalidad con un diseño sobrio y personal que destaca especialmente por su equipo de audio y la fluidez de su pantalla

MADRID Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Para gustos, los colores. Todo sea dicho. Y es una verdad como un templo, pero luego están las marcas comerciales. La evolución industrial, y sobre todo tecnológica, se ha centrado en copiar y mejorar los productos ya existentes. Encontrar, a veces, la respuesta a una necesidad, pero en el mundo de la telefonía, tan competido y apretado, se suele ir como en un banco de peces: todos a una.

Lo que funciona en el mercado se copia. A veces, por supuesto, se mejora. Ahí está la salsa de esto. Y lo que antes era riesgo, ahora es semejanza. Estamos en los primeros compases de 2019 y, si echamos la vista atrás, observamos cómo el diseño industrial de los actuales móviles son tan parecidos que resulta tan complicado diferenciarlos. Las marcas que se atrevieron a hacer algo distinto no han logrado el éxito esperado. Este nuevo curso, en cambio, todo apunta a que la tendencia en movilidad será la de móviles flexibles, sin nada de botones físicos y con las pantallas «agujereadas» para la cámara.

Y luego surgen otras propuestas interesantes que, por arrojo, logran conservar su propia personalidad. Hacía tiempo que estaba rulando por el mercado, pero el Razer Phone 2, segundo móvil de esta empresa especializada en productos «gaming», demuestra que se pueden hacer cosas distintas. Por lo pronto, y a diferencia de su antecesor, es un «smartphone» no solo dirigido al consumo de videojuegos, que eso por supuesto; también, por prestaciones, le hace idóneo como reproductor de contenidos multimedia.

El secreto se encuentra en dos áreas. Por un lado, su pantalla, de 5.7 pulgadas (que soporta la tecnología de imagen HDR y con resolución de 1.440 x 2.560 píxeles), que logra una tasa de refresco de 120 Hz. El doble de fluidez que un iPhone XS o Samsung Galaxy Note 9. Y eso es raro de encontrarlo. Esta característica permite que las imágenes y juegos móviles que están optimizados no sufran parones y se aprecien movimientos muy finos. Pero, por otro lado, su potente equipo de audio, compuesto por dos altavoces situados en los marcos superior e inferior, consiguen que la experiencia sea muy gratificante. Se logra un sonido estéreo y emular el surround, aunque para ello hay que hacer ciertas concesiones; tiene marcos muy pronunciados.

Su diseño, fabricado en una combinación de metal y cristal, recuerda incluso a los antiguos Sony Xperia. Toscos y rectangulares, de estética sobria pero con detalles muy cuidados, como la existencia de un logro en la parte trasera que se ilumina. Es gracias a su tecnología propietaria, Razer Chroma, con la que los usuarios pueden personalizar desde la escala cromática hasta el efecto de iluminación. Asombrosamente original.

Pese a su pantalla, no todos los videojuegos móviles actuales se mueven a 120 Hz. Hay unos que sí están optimizados como «Fallout Shelter» o «Real Racing», con lo que a veces puede ser algo más limitado. El panel es de tipo LCD pero logra muy buenos resultados hasta el punto que presume incluso de haber mejorado el brillo, siendo ahora perfectamente usable en exteriores. A nivel técnico, estamos ante una bestia a la altura de los móviles más avanzados del mercado. Su cerebro escogido es un Snapdragon 845, fabricado por Qualcomm, que junto con sus 8 GB de memoria RAM consigue un desempeño apabullante.

El móvil tampoco escatima en otros aspectos. Cuenta con una cámara trasera de dos lentes (ambas de 12 megapíxeles) con aperturas focales de F1.75 y F2.4, con la que poder jugar con la profundidad de campo. Sin llegar a la excelencia de otros móviles, el resultado es mucho más que decente, y más teniendo en cuenta que logra un zoom de dos aumentos. Sus cámaras tienen un buen comportamiento, en efecto, logrando recuperar los cielos y algunos aspectos de manera bastante lograda, aunque la gestión del HDR es algo más difusa e incontrolable.

Dado su enfoque, preparado para el consumo de videojuegos, el terminal debía de tener una potente batería. Y, en efecto, la tiene. Una pila de 4.000 mAh y un sistema de carga rápida es la base para aguantar más de día y medio a pleno rendimiento. Un aspecto, sin embargo, controvertido es su memoria, de solo 64 GB de capacidad, aunque ampliable, así como su resistencia al agua.