ANÁLISIS

Una semana con el Oppo Find X: algo más que una pieza mecánica pero muy caro

Innovador y original son los calificativos que se pueden ofrecer a este teléfono móvil que logra ocultar la cámara frontal gracias a una bandeja

MADRIDActualizado:

Siete días de uso son más que suficientes para conocer de cerca el secreto del Oppo Find X. Un teléfono móvil inteligente que pone el riesgo en la primera línea de salida, aunque esta decisión contempla una incertidumbre; otros terminales innovadores han fracaso estrepitosamente por atreverse a producir algo que se vendiera como «el primero en hacerlo».

El punto diferencial de este dispositivo se encuentra en su cámara deslizante. Le permite retirar de la ecuación la siempre controvertida pestaña o «notch» que puso de moda el iPhone X el pasado año y centrarse en ofrecer un diseño prácticamente sin bordes. Aunque, extrañamente, no se respeta una sincronía entre el marco superior y el inferior, ligeramente más pronunciado.

Una pequeña pega estética que no empaña, sin embargo, el atrevimiento de haber logrado ocultar la cámara principal y los sensores dentro del cuerpo del teléfono mediante una ingeniosa pieza mecánica. Pese a las dudas iniciales, el sistema funciona a la perfección; solo transcurre 0,5 segundos para su apertura, desbloqueo de pantalla y cierre cuando se deja de hacer fotografías. Ese lapso de tiempo no es baladí, puesto que permite así protegerse ante posibles caídas. Contempla, según la marca, hasta 300.000 usos. Parecen muchos usos, pero como todo engranaje puede dar fallos.

Durante su uso, la cámara se desbloquea y aparece instantáneamente. Las primeras horas uno espera a que aparezca la bandeja como por arte de magia. Siempre lo hace, pero una vocecilla interior siempre le recuerda que está ahí pese a que al final lo tomas como algo normal. Es, además, el primer dispositivo con Android que incorpora un escáner de luz 3D que genera hasta 15.000 puntos en el sistema de reconocimiento facial. Este mecanismo de desbloqueo es el

Su apartado fotográfico también es muy destacado. La cámara frontal tiene una resolución de 25 megapíxeles, mientras que en la parte posterior se ubica una cámara trasera doble de 20 y 16 megapíxeles. Combinadas, permite realizar el efecto retrato, aunque peca de no lograr los mismos niveles de desenfoque y recorte de la figura en primer plano que algunos de sus rivales como el Galaxy S9 Plus, iPhone X o Pixel 3 XL.

A nivel estético, no se puede ocultar su inspiración hacia los últimos modelos de Galaxy de Samsung. Está bien diseñado y logra, desde sus bordes laterales curvados, introducir útiles controles táctiles para, entre otras funciones, dividir la pantalla en dos mitades. Pese a su esfuerzo en esta materia, la botonera inferior se sigue conservando. Pierde la oportunidad de albergar una interfaz gestual más ágil que poco a poco se va extendiendo en el mercado. Gana puntos, en cambio, su vestuario. Lo explicamos; la cara trasera está fabricada con unos efectos cromáticos relucientes y psicodélicos que emulan destellos. Ese acabado reflectante le confiere un toque ciertamente atractivo.

Su diseño rompedor entra por los ojos, pero realmente en su interior no se escatima con especificaciones, de las más altas del mercado. El motor escogido es el Snapdragon 845 de Qualcomm, que ya es un veterano pero que sirve de base a los principales buques insignia. Disponible con 8 GB de RAM, el terminal tiene vocación de velocista nato. Su desempeño es fluido y solvente, prácticamente en todas las tareas realizadas. Espacio interior también ofrece de sobra; hay versiones de 256 GB. Lo exigible, vaya, para un «smartphone» que viene a precio que solo se atreven Apple y Samsung.

Aunque la calibración y colores no roza la perfección, su pantalla de tipo OLED logra una reproducción visual acorde a los tiempos. Se aprecia una nitidez y calidad más que decente desde su panel de 6.4 pulgadas capaz de rascar una resolución FullHD+. Cómodo en su manejo gracias a su diseño alargado, al ser especialmente pesado es conveniente pasar un tiempo para acostumbrarse. Pudiendo, si cabe, influir ligeramente en su uso en algunas posiciones. Lo que sí no da opción a rebatirlo es su batería, que se carga magistralmente rápida gracias a su propia tecnología (SuperVooc) y su autonomía alcanza el día y medio son contemplaciones.