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Una semana con el Asus Zenfone Max Pro M2: la duración de su batería te sorprenderá

El terminal, que cuenta con una pantalla de 6.2 pulgadas, es modesto pero competente, pero su mayor baza es su autonomía: dos días de uso sin pestañear

MADRIDActualizado:

Real Madrid o Barcelona. Blanco o negro. Samsung o Apple. Hasta hace unos años parecía que el mundo que nos rodeaba apuntaba a una estridente dicotomía en la que había que posicionarse en un lugar u otro. Los tiempos han cambiado; o al menos eso parece, y si no echemos un vistazo en la política nacional. En el negocio de la movilidad pasa tres cuartos de lo mismo. Es tan alta la fragmentación del mercado, la batería de propuestas y el gran número de marcas, que el consumidor debe hacer malabares para tomar la decisión de compra.

Por calidad-precio, a uno le suele venir a la cabeza automáticamente terminales de marcas de la talla de OnePlus y Xiaomi. Dos pequeños gigantes que han venido ganando un peso atronador en la industria a nivel mundial. Ahí está, también, Huawei, segundo o tercero en discordia según el informe de ventas que se consulte. Pero también por ahí lo intentan otras marcas como Asus y su nuevo teléfono móvil inteligente, el Zenfone Max Pro (M2). Un nombre chispeante que puede resultar confuso. Confuso y difícil de memorizar.

Sin estridencias y cohetes, este terminal resume su propuesta en buscar el equilibrio. Es modesto, pero competente; atrevido, pero sin estar fuera de lugar. Normalito, si cabe, pero muy enfocado a un público poco exigente que busca una herramienta que le acompañe diariamente. A tenor de sus características, no se le puede pedir más peras al olmo. Hay que ser realista con lo que se tiene. Pero lo que propone es decente.

Veamos. Tenemos ante nosotros un dispositivo de grandes dimensiones, pero compacto. Una pantalla de tipo LCD de 6.23 pulgadas cubre, casi en su totalidad, la cara frontal. Por moda o marketing, la firma asiática ha incorporado en la parte superior esa siempre controvertida pestaña o «notch», que se ha convertido en la solución fácil para albergar la cámara frontal y, a su vez, ganar espacio. Sin embargo, su ejecución dista de ser idónea; es poco asimétrica, con lo que tenemos un marco inferior sobredimensionado en comparación con el superior. No pasa nada, en verdad, pero el público más puntilloso ahí encontrará una «pega».

La definición es, digamos, aceptable y correcta. Como decimos, no se le puede pedir más, en realidad, dado su rango medio. Con un nivel de brillo algo escaso, el terminal rasca una resolución FullHD (2.280 x 1.080 p) que tiende a tonalidades frías y cuya reproducción de colores no está mal,pero no alcanza la perfección ni por asomo. Está en la orden del resto de capacidades. Dispone de un sistema automático de adaptación del brillo, aunque a veces se desconoce bien el criterio escogido para regular los niveles. El motor escogido es un Snapdragon 660, de Qualcomm, que se desenvuelve bastante bien gracias al impulso proporcionado por sus 6 GB de memoria RAM. Le falta potencia, pero se puede decir que es más que suficiente.

En su apartado fotográfico son pocos los detalles para el asombro, pero está bastante bien resueltos. Apuesta por una cámara trasera de doble lente con sensores de 12 y 5 megapíxeles, preparada para capturar el efecto retrato, pero a veces su resultado difiere de lo esperado inicialmente. Vira hacia un mayor contraste y tonalidades cálidas. La frontal, de 13, luce especialmente bien para tomarse autofotos.

Tiene unos acabados muy estilizados, cercanos incluso a un gama alta en ciertos detalles como el cromatismo y reflejos de su cara trasera, que emite unos reflejos muy bonitos. Para bien o para mal, el terminal ha apostado por materiales distintos al vidrio o metal de los gama altas, pero, con ello, se consigue una gran ligereza. Pesa, únicamente, 175 gramos. Y así se siente en la mano, que resulta cómodo y manejable al 100%. Eso sí, esa cara trasera puede llenarse de huellas y manchas con solo mirarlo. Uno de sus aspectos más importantes, y que consigue superar a muchos de sus competidores, es su autonomía. Dura, o deberíamos decir aguanta, perfectamente dos días de uso. Es gracias a la densidad de su batería, de 4.000 mAh, según lo consultado a través de las pruebas de rendimiento realizadas. Con ello se consigue que por un momento el personal se olvide de ese terrible momento de tener que conectarlo al enchufe.

Luego nos encontramos otros «pero es que...». No cuenta con puerto USB-C -tiene microUSB-, que es el estándar actual. Tampoco la última versión de Android, pero pese a sus renuncias dispone de algunas prestaciones interesantes para un determinado público como RadioFM, chip NFC para pagos móviles o clavija para auriculares «minijack» de 3,5 milímetros. En definitiva, un «smartphone» de diario que está a la altura de lo que la gran mayoría necesita.