Así de fácil es alquilar un patinete eléctrico en San Francisco - JON OLEAGA

La fiebre del patinete eléctrico en EE.UU. provoca el caos en las calles, parques y aceras

Los usuarios dejan los dispositivos tirados en cualquier lugar, incluso en medio de las calles

Enviado especial a San FranciscoActualizado:

Primero fueron los coches bajo demanda como Car2go, después le llegó al turno a las bicicletas con Obike, las cuales son una novedad ahora mismo en Madrid. Y todo apunta a que la siguiente moda en materia de movilidad llegará con los scooter o patinetes eléctricos. En Estados Unidos ya es toda una fiebre que ha corrido como la pólvora y ha revolucionado la vida en las ciudades, con quejas entre ciudadanos y autoridades. Aún así, y bajo un lema muy común extendido entre las «startups» americanas, que reza «es mejor pedir perdón que permiso», tres de estas pequeñas empresas se han lanzado a cubrir las calles con estos aparatos eléctricos. Ya sea por la novedad, como por lo divertido que es conducir un patinete de estas carterísticas, la acogida entre los estadounidenses ha sido abrumadora. También ha influido el precio, que es algo más barato que alquilar una bicicleta eléctrica.

Pero, aunque la scooter eléctrica es una gran solución sostenible que mejora la movilidad de cualquier ciudad, su uso plantea un sin fin de preguntas sin responder. Cuestiones como por dónde se debe conducir un vehículo que puede alcanzar los 40 km/h, por la acera o la carretera; si es necesario casco o ser mayor de edad; incluso si habría que requerir a los intrépidos conductores el hecho de poseer carnet de conducir.

Pero la pregunta más importante de momento es: ¿dónde se depositan estos monopatines una vez que sus usuarios los han «aparcado»? Aunque pueda ser una cuestión menor, en realidad la situación es más dramática de lo que se piensa porque estos aparatos acaban en medio de la calle, los parques o incluso la carretera. Es decir, donde caen. Así crean un caos estético y organizativo notorio. Esa es la razón de que un bufete de abogados en San Francisco haya decidido denunciar a las tres startups.

Como era de prever, algunas de estas compañías americanas ya tienen pensado saltar a Europa este año, poniéndose como objetivo cercano la ciudad de Barcelona. ¿Qué pasará cuando lleguen a España?