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PowerBook G4, los ordenadores de Apple que marcaron el pulso de la informática

Recordamos una serie de portátiles lanzados entre 2001 y 2006 que dieron paso a la actual familia MacBook

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Con la muerte del MacBook de 12 pulgadas en la última limpieza del catálogo de Apple, los seguidores de la firma de la manzana se han acordado estos días de un modelo clásico, PowerBook G4, que cautivó en su momento. Era un equipo de gran calidad que, desafiando la memoria, fue muy innovador.

Este equipo dio paso a los MacBook Pro, los portátiles más potentes de la familia en la actualidad. Todavía no marcaron el giro histórico de la firma cuando, en 2006, se pasó a los procesadores de Intel después de estar años bajo el poder del gigante azul IBM. El modelo de 15 pulgadas fue el primer portátil de Apple en tener un procesador Intel. Esta serie de ordenadores se comercializó entre 2001 y 2006. Las sucesivas actualizaciones se fueron presentando en un evento que se llamaba entonces Macworld, y que giraba en torno a los ordenadores. Todavía no había hecho aparición el iPhone (2007).

Este equipo estuvo en dos diseños diferentes dependiendo de sus configuraciones. Había un modelo de 15 pulgadas que tenía un chasis de titanio y destacaba, especialmente, por su teclado de color negro. Sin embargo, la versión fabricada en aluminio era apetecible; estaba en varios tamaños, de 12, 15 y hasta 17 pulgadas. Aquel icónico diseño influyó decisivamente en la informática doméstica. El modelo de 12 pulgadas se actualizó tres veces hasta su eliminación.

El propio Steve Jobs, cofundador de Apple, lo presentó (2001) como él solo sabía hacer: «El novedoso Titanium PowerBook G4 es el ordenador portátil más revolucionario jamás creado», dijo. «Es una supercomputadora en términos de desempeño, mientras que es más ligera y atractiva que la mejor de las computadoras portátiles en su categoría». En sus palabras durante la presentación, el equipo era capaz de superar a otros portátiles basados en sistemas Pentium III hasta en un 30%.

El modelo avanzado contaba con procesadores PowerPC que funcionaban a 500 MHz. Pesaba unos 2.38 kilogramos de peso y, atención, 25 milímetros de grosor. Algo prácticamente inconcebible hoy en día. El modelo de 15.2 pulgadas contaba con una unidad de carga para DVD, baterías de iones de litio que, según sus estimaciones, aguantaba hasta 5 horas de vida. Y con otros detalles importantes como sus 256 MB de SDRAM, así como conectores Ethernet, FireWire, VGA puerto USB, además de antenas integradas preparadas para AirPort, una solución para el trabajo inalámbrico en redes de Apple.

«Ningún otro portátil integra tanta potencia y tantas características de vanguardia, incluyendo grandes pantallas panorámicas, red inalámbrica de alta velocidad, conectividad avanzada y gráficos en el vértice de la industria, en un diseño tan delgado y ligero», defendía, allá por 2004, Philip Schiller, vicepresidente mundial de Marketing de Producto de Apple. La empresa no volvió a fabricar un modelo de 12 pulgadas hasta 2005. Una diagonal, ahora, aniquilada después del reciente anuncio de la eliminación del MacBook.