Nacho Vegas: «El ciberactivismo es algo que pongo muy en duda»

El artista asturiano presenta su nuevo disco «Violética» en el Teatro Fígaro

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«Violética» (Marxophone, 2018), el último trabajo de Nacho Vegas, se mantuvo durante más de un mes en la lista de los 100 discos más vendidos del país, además de ser número 2 de ventas en Mixup México. y en los próximos meses llevará al artista asturiano a girar por salas y teatros de todo el país. Es el séptimo álbum de su carrera en solitario y en esta gira de salas, Vegas estará acompañado por su ya habitual banda formada por Edu Baos, Abraham Boba, Manu Molina, Joseba Irazoki, Luis Rodríguez y César Verdú a la mesa de sonido, y por el Coru Antifascista Al Altu La Lleva. Además de presentar este nuevo trabajo por ciudades de todo el país, la Gira Violética también llevará a Nacho Vegas a México, uno de los países en los que más seguidores tiene y donde hace unas semanas reunió a más de 500 personas en el showcase de presentación del disco.

¿Contento por el debut de su disco en el número 3 de las listas de ventas en su primera semana?

Sí, está bien. Lo que pasa es que ahora eso es muy relativo, porque ahí se refleja una parte de la difusión, pero bueno, está bien. De entrada es una cosa que está bien. En mi sello están contentos, así que si ellos o están, yo también.

Las canciones hablan de la infelicidad como motor de cambio.

Sí, hablan de estar vivo. Para estar vivo también tienes que sentir dolor. Esos sentimientos dolorosos son los que nos hacen luchar para combatir la infelicidad, y han sido algo muy común en la música popular desde hace muchísimo tiempo. En mi caso, son los que generan esa urgencia de escribir canciones.

La infelicidad es la anatema en esta era de redes sociales, el gran tabú.

Sí. De hecho hay un ensayista que me gusta mucho, Alberto Santamaría, que utiliza un término para describir eso: el capitalismo afectivo. Se trata de combatir el sentimiento de infelicidad de los trabajadores, pero sin ir a sus causas originales, para que no luchen por algo mejor. Empleando rollos motivacionales baratos que camuflan la infelicidad, para aparentar que todos somos muy felices. Para mí, la música tiene el sentido contrario, el de no camuflar nada, el de identificar la infelicidad enfrentándonos cara a cara con nuestras miserias.

Cuando entra en redes sociales, ¿se ofende con facilidad?

Suelo tomarme todo lo que ocurre en las redes sociales con bastante distancia. Nunca escribo en caliente, a lo mejor alguna vez lo he hecho pero no es lo habitual. Hay una diferencia muy grande entre lo que ocurre en las redes sociales y lo que ocurre cuando nos vemos las caras. Eso lo que señalaba César Rendueles, que a veces confundimos hacer cosas juntos con hacer cosas a la vez. En las redes sociales estamos opinando a la vez sobre algo, pero realmente no estamos haciendo nada juntos. El ciberactivismo es algo que pongo muy en duda.

«Cambiaría escribir canciones por ser feliz». Dado que no parece que se pueda cambiar el mundo, ¿se refiere a que cambiaría escribir canciones por vivir en la ignorancia?

Eso lo dije como respuesta a una pregunta que en realidad es un poco trampa. Pero sí, ya lo dijo alguien, que la única forma de ser feliz es no ser consciente de que lo eres. Pero también es inverosímil plantearse tener una vida «feliz», porque esto es una montaña rusa llena de picos y depresiones. Todos buscamos una armonía dentro de eso, pero en realidad, conseguirla no es algo que me plantee de forma consciente. Yo reivindico el derecho de ser infelices para poder reaccionar y cambiar las cosas.

Ha descrito el proceso de gestación del disco con todo detalle en una extensa nota, en la que reconoce los bandazos que dio hasta llegar a esta idea.

Las notas de prensa siempre se las encargaba a algún periodista, pero ahora creo que hacer eso tiene un poco de trampa. Porque al final el periodista siempre es un amigo, que pondrá bien tu disco aunque no le guste. Creo que era más importante contar algo por mí mismo, en un texto que no se pudiera coger y fusilar directamente.

El tratamiento de las canciones en el estudio, con Paco Loco, ¿apuntaba de alguna manera al espíritu del folclore? Su voz no tiene retoque alguno…

Maquetamos juntos el disco en el estudio de Edu Baos, con bastante esmero. Como Paco me conoce muy bien, lo único que tuvo que hacer fue sugerir cosas como un miembro más de la banda, sin seguir un diseño de producción al uso como se hace con la mayoría de discos. La idea sí fue algo así como apelar a lo tradicional en la grabación, pero en realidad es algo que ya hemos hecho con varias canciones en otras ocasiones.

El término «Violética» ya se ha empleado en alguna ocasión. Hay un cantautor llamado Eduardo Peralta que tiene una canción que se llama «Violética y la farándula», y un disco infantil que se llama «Cuentacuénticos» donde hay una canción titulada «Violética».

Pues no conocía ninguno de los dos, yo me había inventado la palabra, o al menos creía que lo había hecho, convirtiendo su nombre en esdrújula, que es una cosa que hacía ella con las palabras. El disco no es un homenaje como tal a Violeta Parra, pero sí a esos juegos que hacía ella con las palabras, cambiando la acentuación convirtiéndolas en esdrújulas. Siempre nos han dicho que cambiar los acentos al escribir en español es lo peor que se puede hacer como cantautor, pero ella lo hacía de una manera maravillosa, con un aire literario tan original que resulta encantador.

TEATRO FÍGARO (Doctor Cortezo, 5)

Desde 8 euros ( entradas aquí), apertura 20.30h