Desmontando los 10 mitos sobre el reciclaje

Ciertas leyendas urbanas sirven de excusa a quienes no quieren asumir su responsabilidad con el entorno natural

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Aunque la gran mayoría de la población es consciente de que sus acciones tienen un impacto en el medio ambiente y de lo mucho que puede contribuir el reciclaje al cuidado del mismo, aún hay ciertas leyendas urbanas que sirven de excusa para aquellos que no quieren asumir su responsabilidad con el entorno natural.

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  1. 1. La basura se mezcla en los camiones

    No es cierto. Los camiones cuentan con un sistema bicompartimentado en su interior, lo que hace posible la recolección de diferentes residuos sin que se mezclen. Si en algún caso se diera alguna negligencia hay que denunciarla al ayuntamiento para evitar malas prácticas.

  2. 2. ¿Por qué voy a reciclar si ya pago la tasa de basuras? Que lo hagan otros

    El coste que conlleva el servicio de recogida de los contenedores de reciclaje (amarillo, azul y verde) no se financia con la tasa de basuras que abonan los ciudadanos al ayuntamiento, sino que tal y como establece la ley, son las empresas que comercializan productos envasados las que económicamente hacen posible que estos residuos se reciclen. Además del esfuerzo que hacen empresas y ayuntamientos, la colaboración de los ciudadanos es fundamental para que el círculo de reciclaje no se rompa.

  3. 3. Contamina más reciclar que producir productos nuevos

    La extracción de materias primas de la naturaleza para la creación de nuevos productos supone mayor coste ambiental que el reciclaje de los mismos. De hecho, gracias a los 1,2 millones de toneladas de envases ligeros (envases de plástico, latas y briks) y envases de papel y cartón que se reciclaron en 2014, se evitó la emisión de 1,2 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, que equivale a retirar el 25% de los vehículos censados en la ciudad de Madrid. En 2014, también se evitó el consumo de 3 millones de MWh (gasto anual de energía del 31% de los smartphones que hay en España) y de 24,5 millones de m3 de agua, el consumo anual de 400.000 personas.

  4. 4. Los envases reciclados no son productos de calidad y son perjudiciales para la salud

    Nada más lejos de la realidad. Los envases fabricados con material reciclado son igual de buenos que los fabricados a partir de materias primas vírgenes y, de hecho, cada vez son más comunes. El uso de material reciclado es incluso compatible en envases de uso alimentario, caso de las botellas de agua que incorporan plástico PET reciclado. Los envases reciclados no solo se usan para crear nuevos envases, sino que se aplican a la fabricación de textiles, vehículos o mobiliario urbano. Las empresas invierten cada año importantes recursos para investigar técnicas que deriven en productos más respetuosos sin dejar de ser funcionales.

  5. 5. Que yo recicle no va a salvar el mundo

    Son los pequeños gestos los que uno a uno van sumando y provocando los grandes avances. El cuidado del medio ambiente no es una excepción. Y el reciclaje ocupa un papel capital. Separar los envases y depositarlos en el contenedor adecuado es un gesto muy sencillo pero que contribuye enormemente al cuidado del medio ambiente. Así lo demuestra el 73,7% de envases domésticos que se reciclaron en 2014 en España gracias a la colaboración de toda la sociedad. Si los más de 7.000 millones de personas que hay en el mundo sumáramos esfuerzos en este sentido sería toda una revolución.

  6. 6. En otros países pagan por reciclar

    El 95% de los envases que se reciclan en Europa se gestionan como en España a través de distintos contenedores de colores. Tan solo existen experiencias minoritarias que difieren de esta homogeneidad y conviven con nuestros tradicionales contenedores.

    Por ejemplo, está el sistema denominado SDDR (sistema de depósito, devolución y retorno). Este modelo obliga al ciudadano, además de realizar el reciclaje en los contenedores habituales, a llevar a la tienda y a pagar por adelantado (0,25€ en Alemania) al comprar envases de bebidas. Solo se recupera ese dinero si se devuelve el envase vacío en perfectas condiciones y a través de unas máquinas colocadas en supermercados. Se trata de un negocio que podría mover en el caso de España cerca de 900 millones de euros. Sus escasos resultados ambientales, al ocuparse de una parte mínima de los residuos, las emisiones de CO2 que genera el transporte de envases vacíos, sus altos costes económicos y las dificultades que conlleva para el ciudadano y los comercios, son la razón por la que muchos países lo han rechazado.

  7. 7. Si reciclo quito trabaja a la gente que está en las plantas

    Al contrario. El reciclaje de residuos crea 10 veces más empleos que si se eliminaran en vertederos. Solo la actividad de Ecoembes -que coordina el reciclaje de los envases que se depositan en los contenedores amarillos y azules- ha creado más de 42.600 empleos en España, 9.400 de ellos directos.

  8. 8. Es un negocio que se han inventado las empresas

    El reciclaje conlleva una actividad industrial pero también genera empleo y fomenta la innovación, sin olvidar el beneficio ambiental. Con el reciclaje, ganamos todos, y ejemplifica la «economía circular»: convertimos los residuos en recursos, protegemos el medio ambiente, evitamos la extracción de materias primas, ahorramos agua y energía y se impulsa la creación de empleo.

  9. 9. Los ciudadanos no podemos hacer nada

    Todos -empresas, ciudadanos y administraciones- tenemos responsabilidad en el cuidado del medio ambiente y debemos colaborar para impulsar el reciclaje. Las empresas deben aplicar la sostenibilidad, optimizando ambientalmente sus procesos y productos; las administraciones públicas tienen la responsabilidad de poner a disposición de la sociedad los recursos y los medios para gestionar los residuos y los ciudadanos deben comprometerse no solo a consumir responsablemente, sino también a reducir la generación de residuos y separarlos adecuadamente en sus hogares.

  10. 10. Es más caro que tirar los residuos al vertedero

    El impacto de tirar al vertedero residuos que pueden reciclarse es enorme desde el punto de vista ambiental y económico, ya que desperdiciamos recursos que evitarían el coste que suponen nuevas materias primas, gasto de agua, energía... Coste que supera enormemente al de su reciclaje.