Baobab, el árbol que podría desaparecer del paisaje de Madagascar durante el próximo lustro
Baobab, el árbol que podría desaparecer del paisaje de Madagascar durante el próximo lustro - ABC

Baobab, el árbol que podría desaparecer del paisaje de Madagascar durante el próximo lustro

El área protegida Menabe Antimena, localizada al oeste de la isla africana, está siendo cultivada hasta la muerte, asegura ONU Medio Ambiente

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A solo 20 kilómetros al norte de la icónica Avenida de los Baobabs, se encuentra la primera «línea de batalla» contra la deforestación que sufre el oeste de Madagascar. Aquí tiene lugar un «juego diario -algunas veces mortal-» entre los guardabosques de Menabe Antimena y los agricultores que talan y queman partes del mayor bosque seco que aún permanece en esta región de la isla africana, asegura ONU Medio Ambiente.

«A veces nos da miedo ser asesinados. Tratamos de proteger el bosque, pero otras personas buscan beneficiarse de él. No es fácil hacer nuestro trabajo», asegura uno de los guardabosques de Menabe Antimena, de nombre Zoemana.

«La gente ve a los baobabs y cree que son hermosos, pero yo pienso "si tan solo pudieran entender que todo lo que los rodea se ha ido". Esta tierra ha sido cultivada, literalmente, hasta la muerte», comenta Steeves Buckland, director de Conservación e Investigación de Especies de la fundación Durrell, que colabora con Naciones Unidas, sobre el área protegida Menabe Antimena (210.000 hectáreas), donde, precisamente, los baobabs son los únicos árboles en pie.

El equipo de Buckland estima que la tala y la quema agrícola restaron cada día 50 hectáreas de bosque a Menabe Antimena en 2018. Si la deforestación continúa acelerándose al ritmo actual, desde la fundación estiman que el bosque podría desaparecer por completo en solo seis años.

«Sería algo trágico, dado que se trata de uno de los últimos remanentes de bosque seco que existen al oeste de Madagascar. Hay dos sitios Ramsar (humedales de importancia internacional) aquí que albergan 128 especies de aves, 49 de reptiles, 16 de anfibios, ocho de lémures y más de 200 variedades de árboles. Menabe Antimena, en concreto, es el único lugar del mundo donde puedes observar a la tortuga de cola plana, el lémur ratón de Berthe y la rata gigante de Madagascar», subraya el experto.

Dependencia de la agricultura

Madagascar ocupa el lugar 161 dentro del Índice de Desarrollo Humano elaborado por las Naciones Unidas, con más del 75% de sus 26 millones de habitantes viviendo bajo el umbral de la pobreza.

También es una de las naciones más amenazadas por el cambio climático. De hecho, según el Banco Mundial, es el tercer país más vulnerable a la hora de sufrir tormentas «cada vez más frecuentes e intensas» como resultado del calentamiento global. Las precipitaciones irregulares y los crecientes periodos de sequía ya afectan al 80% de su población, que depende directamente de la agricultura.

A pesar de que Menabe Antimena es un área protegida desde el 2007, 50.000 personas se asientan alrededor de la reserva y el número continúa creciendo a medida que los migrantes se desplazan hacia el norte, «impulsados por la degradación ambiental, la sequía y el riesgo de hambruna en el sur de Madagascar», detallan desde ONU Medio Ambiente en una nota.

«Una vez que se desmonta la vegetación, se talan los árboles y se quema la maleza para abrir espacio a los cultivos, se siembra el maíz durante uno o dos años. Y cuando el suelo se degrada y pierde los nutrientes, solo queda la opción de cultivar cacahuate. En tan solo cinco años, la tierra ya no tiene nada más que ofrecer y los agricultores continúan expandiéndose, alargando el ciclo de destrucción», describen desde el organismo internacional.

«La gente local tiene la mayor responsabilidad en la preservación del bosque, pero si las asociaciones y los guardabosques no ejecutan acciones para protegerlo, podemos esperar su destrucción total dentro de la próxima década», remarca Frause, presidente de la aldea de Marofandilia, en los márgenes del área protegida de Menabe Antimena.

La fundación Durrell forma ya a los guardabosques de Madagascar para que sean capaces de aprovechar las nuevas tecnologías, mejorando, así, los tiempos de respuesta a fin de atrapar a los responsables de las talas ilegales. La plataforma Global Forest Watch permite el acceso abierto a información precisa y actualizada sobre la cobertura arbórea y cambios en el uso de la tierra. Datos útiles tanto para los responsables políticos, las organizaciones de conservación, los periodistas y el sector privado, aseguran sus creadores.