Insectos voraces ponen en peligro las cosechas
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Insectos voraces ponen en peligro las cosechas

Más hambrientos debido al calentamiento global, amenazan la producción de cultivos de gramíneas como el trigo o el arroz

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Las plagas de insectos se comen el 20 por ciento de las plantas que los hombres cultivan para su consumo. El calentamiento global provocará que esa cantidad aumente porque los insectos se volverán más hambrientos. Esa es la conclusión que se desprende de un estudio publicado en la revista Science. La posible solución, usar más pesticidas, causaría a su vez más daño ambiental.

Un equipo de científicos de las universidades estadounidenses de Washington (Seattle), Colorado, Vermont y Stanford han lanzado el aviso: las pérdidas de cosechas de trigo, maíz y arroz de las regiones templadas (especialmente Europa Occidental, China y Estados Unidos) subirán entre un 10 y un 25% por cada grado centígrado de incremento en la temperatura de la superficie del planeta.

Crisis a nivel mundial

El estudio, liderado por Curtis Deutsch, profesor de Oceanografía Química en la Universidad de Washington, explica que el metabolismo de los insectos se modifica con el cambio de temperatura, los hace más activos y eleva su tasa de reproducción. Por lo tanto, crecen en número y necesitan más comida. El panorama resulta preocupante porque estamos ante la previsión de una crisis en el suministro mundial de alimentos. La investigación remarca que en las zonas donde se cultiva la mayor parte de la producción agrícola los cereales sufrirán una fuerte subida de precio.

El doctor Deutsch y su equipo usaron modelos estadísticos de simulación sobre los efectos del calentamiento global en la alimentación y reproducción de insectos. El motivo de centrarse en los cultivos de trigo se basa en que representan el 42 por ciento de las calorías consumidas por el hombre.

El modelo advierte que con un aumento de dos grados centígrados en las temperaturas, las pérdidas medias debidas a la voracidad de los insectos serán del 31% para el maíz, el 19% para el arroz y el 46% para el trigo. El Acuerdo Internacional de París, firmado por 195 naciones en 2015, se marcó como objetivo no superar la cifra de dos grados centígrados en el año 2020. No parece que resulte fácil conseguirlo porque la temperatura media prosigue un inexorable aumento.

José Ramón Díez, experto de los servicios técnicos de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores, explica a ABC Natural que el estudio entra el terreno de las hipótesis, aunque reconoce que «está claro que va a haber un cambio de patógenos en general, no solo de plagas sino también de enfermedades». Las herramientas para defenderse del peligro son la rotación de las cosechas y el cultivo de especies resistentes a los insectos. Díez apoya estas opciones: «No tenemos parametrizados los efectos ni las hipótesis del cambio climático. El comportamiento de una población de insectos puede variar. Pero tenemos que apostar por la investigación, por planes de mejora varietal y buscar las especies más adaptadas».

Las distintas administraciones tienen su responsabilidad en frenar el problema. ¿Cómo? «Mejorando los porcentajes que se dedican a la investigación -insiste este especialista- y facilitando que las empresas puedan invertir en buscar nuevas especies. Aunque para ello se requiere un acuerdo global».