«Los osos pardos no son agresivos»

La Fundación Oso Pardo ha querido matizar un estudio científico recientemente publicado que menciona 38 ataques de osos en la cordillera Cantábrica en las últimas cuatro décadas. Se han producido menos interacciones y ninguna mortal, aseguran

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Los osos cantábricos no son agresivos. Así de tajantes se muestran desde la Fundación Oso Pardo, que ha emitido un comunicado para aclarar «algunas notas de prensa y noticias relacionadas con la difusión de un trabajo científico», que publicaron recientemente investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde «han mencionado la cifra de 38 ataques de oso pardo en la cordillera Cantábrica en los últimos 40 años».

Desde la FOP quieren matizar la cifra, por ser «errónea», para evitar malas interpretaciones, que deriven, por ejemplo, en «consecuencias importantes sobre el apoyo social a la recuperación de la especie.

Los autores del citado trabajo, apuntan desde la FOP, «solo han recogido y analizado datos de 10 ataques de oso desde 1950 en la cordillera Cantábrica y uno en Pirineos; correspondiéndose el resto de las informaciones a otro tipo de interacciones», señalan.

Desde que se inició el programa intensivo de seguimiento y censo de osas con crías en 1989, prosiguen desde la institución, «solo se han documentado 5 ataques de osos a personas en la Cordillera cantábrica». Éstos, además, han ocurrido en la zona oriental y tienen un perfil similar: «una carga rápida de un oso sorprendido por una presencia humana muy cercana, con ataque defensivo y sin ensañamiento».

La FOP aprovecha el comunicado para solicitar una regulación adecuada de las actividades recreativas al aire libre en áreas oseras, en especial del avistamiento de osos. Y lanzan, de nuevo, un mensaje de tranquilidad: «los osos suelen huir ante la presencia humana y solo en raras ocasiones realizan cargas de advertencia al sentirse amenazados».

«Como el artículo (científico) resalta, hay más osos y personas en los montes que hace unos años, lo que incrementa las probabilidades de encuentros, que se resuelven en la mayor parte de los casos sin consecuencias negativas». Para la FOP resulta esencial evitar imprudencias y disponer de un protocolo aprobado para prevenir la aparición de osos habituados o problemáticos e intervenir cuando sea necesario.