Asturias, Galicia, Cantabria y Castilla y León contabilizaron 41 osas y 73 crías en 2017
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Asturias, Galicia, Cantabria y Castilla y León contabilizaron 41 osas y 73 crías en 2017

Sin embargo, el Fondo para la Protección de Animales Salvajes alerta de que los censos no tienen en cuenta de manera intencionada el fracaso reproductor de las hembras ni la importante mortalidad de los cachorros

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Los gobiernos de las cuatro autonomías de la cordillera Cantábrica han publicado recientemente los datos de los últimos censos de osas presentes en sus territorios.

De las cifras globales, en concreto, 27 osas y 50 crías se ubican en la zona occidental de Asturias, mientras que ocho osas y 14 crías ocuparían la de Castilla y León.

En la zona oriental, por su parte, están censadas seis osas y nueve crías. De estas seis, cuatro osas con esbardos se han observado en Palencia, una en León y otra en Cantabria.

El último censo reflejaría, según la Junta de Castilla y León, la existencia de una osa y seis crías más que en 2016. Además, prosiguen desde el Ejecutivo autonómico, si se analiza la evolución de los registros para el periodo comprendido entre los años 2000 y 2017, se confirmaría la «consolidación» de la población de hembras y crías, con un «ligero» incremento de la subpoblación occidental y un escenario demográfico «mucho más incipiente, pero estable», en la oriental.

La estimación global de la población osera resulta más complicada, dado que se trata de una especie con «amplia distribución, forestal y esquiva», matiza la Junta en un comunicado. Para el cálculo, se combinan técnicas como el seguimiento directo, los estudios genéticos de restos localizados al azar o los sistemas de captura de pelo, así como el análisis de índices específicos en muestreos dirigidos.

Con los datos globales de 2017 y la media de los últimos seis años, los gobiernos de las cuatro autonomías de la cordillera Cantábrica estiman que la población de oso pardo en el área se sitúa en una horquilla de 230 a 270 animales. De ellos, entre 190 y 230 corresponderían a la subpoblación occidental y, al menos 40, a la oriental.

Territorios oseros históricos

Desde el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), sin embargo, alertan sobre el fracaso reproductor de las hembras y la mortandad de sus crías. Coyunturas que, en su opinión, los censos «no tienen en cuenta de forma intencionada» para ofrecer «magníficos resultados sobre la situación de la población de oso pardo en la cordillera Cantábrica».

«Cada año, algunas hembras pierden a sus crías, con lo que al siguiente vuelven a reproducirse y son nuevamente computadas en el nuevo censo. El conteo final de dos años consecutivos es el método que se aplica para conocer el total de hembras reproductoras», puntualizan desde la organización.

«Lo mismo sucede con el cómputo de crías nacidas anualmente. Tampoco se recoge la mortalidad de estos jóvenes, que se estima puede ser importante», prosiguen.

En 2017, apunta el Fapas, «solo pueden asegurarse la presencia de cuatro hembras reproductoras en la zona oriental», en lugar de las seis citadas antes, asegura la ONG, que califica tal cantidad de «exigua», sobre todo «si se compara con la evolución positiva de la población occidental».

Los osos pardos presentes en el área oriental se distribuyen, principalmente por los territorios de Fuentes Carrionas (Palencia), dado que «los históricos territorios oseros de Riaño o Mampodre están prácticamente fuera del área reproductiva de la especie; así como los de Asturias, donde la presencia de ejemplares en concejos como Ponga o Caso es puramente circunstancial», sentencian desde la organización, que pide al Gobierno de Castilla y León una mejor gestión y mayor rigor a la hora de seguir y proteger a la especie.