Llegada de las milicias sirias al cantón kurdo de Afrín
Llegada de las milicias sirias al cantón kurdo de Afrín - Afp

Los turcos bombardean a las primeras fuerzas de Al Assad que acuden en ayuda de los kurdos

Erdogan había afirmado poco antes que su llamada a Putin había evitado que Damasco enviara tropas a Afrín

Corresponsal en JerusalénActualizado:

El Gobierno sirio cumplió su palabra y envió a sus «fuerzas populares» al cantón kurdo de Afrín. Turquía también lo hizo y recibió al convoy, formado por unos veinte vehículos, con disparos de advertencia. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, informó posteriormente de la retirada de estas milicias enviadas por Damasco a las que calificó de «terroristas». En una rueda de prensa emitida en directo por la cadena NTV el jefe de Estado turco aseguró que «ha venido una decena de camionetas, o así, para avanzar hacia Afrín. Solo que tras un bombardeo de artillería se dieron la vuelta y se fueron. Este asunto está cerrado».

Erdogan recordó que habló con los presidentes ruso e iraní, Vladimir Putin y Hasán Rohaní, con los que tiene «acuerdos al respecto. Pero desafortunadamente hay quien da pasos equivocados con las decisiones respecto a este tipo de organizaciones terroristas, y eso no se puede permitir», señaló en alusión a un Gobierno de Damasco, a quien Turquía ha tratado de derrocar desde 2011 con su apoyo a los grupos de la oposición. Frente a las palabras de Erdogan, los medios sirios aseguraron que las milicias enviadas para ayudar a los kurdos se quedaron en Afrín.

Las fuerzas leales al presidente Bashar Al Assad cruzaron los puestos de control de las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas y fueron recibidas al grito de «¡Siria unida, Siria unida!», por unos kurdos que después de un mes ofensiva turca, y ante el abandono de Estados Unidos, decidieron pedir ayuda a Damasco. El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, aliado militar de Assad y diplomático de Erdogan, que forma parte del proceso de Astaná, hizo un llamamiento a ambas partes para que arreglen el conflicto a través de «una negociación directa».

Pero Erdogan parece apostar por la vía militar y, según adelantó ante las cámaras, «el centro de la ciudad de Afrín será asediado en los próximos días con el fin de que la ayuda externa que llega a la ciudad y la región quede interrumpida».

Ankara considera a las YPG como el brazo sirio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una «organización terrorista» a la que pretende alejar de la frontera con la operación «Rama de Olivo», que entra en su segundo mes y que hasta el momento no ha logrado grandes avances sobre el terreno.

Un nuevo Alepo en Ghouta

Mientras la comunidad internacional temía el estallido del enfrentamiento directo entre Turquía y Siria a causa de Afrín, el Ejército sirio y sus fuerzas aliadas intensificaron los bombardeos sobre Ghouta, el último bastión opositor que queda en el cinturón rural de Damasco. Desde el domingo al menos 200 personas han muerto, según fuentes opositoras, y el coordinador de la ONU para la ayuda humanitaria en Siria, Panos Moumtzis, pidió el «cese inmediato» de los bombardeos y recordó que en esta región viven cerca de 400.000 personas en condiciones muy precarias.

El cerco que sufre esta zona opositora desde hace cinco años y la fuerte presencia de civiles, entre los que combaten tres importantes grupos armados como el Ejército de Islam, Ahrar al Sham y la alianza formada por Failak Rahman junto al Frente Al Nusra, recuerdan a la situación vivida en Alepo hace poco más de un año.

Pese a la intensidad del fuego en los últimos días, que deja escenas terribles en las localidades de Ghouta, el periódico sirio Al Watan, cercano al régimen, señaló que estos primeros ataques aéreos «son un preludio a una operación terrestre a gran escala que puede empezar en cualquier momento».