Dos marinos estadounidenses llegan a la base de Rota en Cádiz
Dos marinos estadounidenses llegan a la base de Rota en Cádiz - EFE

Trump pedirá a los socios europeos que paguen el 150% del coste de las bases

En Europa, quien más se vería afectada por la nueva exigencia de Trump sería Alemania, que alberga a 32.000 de los 70.000 soldados norteamericanos

Corresponsal en WashingtonActualizado:

Donald Trump planea exigir a los gobiernos de países aliados donde EE.UU. tiene tropas, incluida España, que paguen el coste de mantener las bases militares más una prima del 50%, según han revelado altos funcionarios de la Casa Blanca que han participado en el diseño de un plan al que ya se conoce oficiosamente como «Coste más 50». El gobierno norteamericano considera que, de este modo, forzará a los aliados de la OTAN a avanzar hacia el objetivo de invertir un 2% en defensa.

España cuenta con dos instalaciones militares norteamericanas. En la base naval de Rota (Cádiz) hay un máximo de 4.250 uniformados y 1.000 civiles, además de 36 aeronaves de reconocimiento y cuatro destructores dotados del sistema Aegis de detección, seguimiento y derribo de misiles balísticos. En la base aérea de Morón (Sevilla) prestan servicio un máximo de 2.220 militares —en buena parte marines—, 500 funcionarios y 36 aeronaves, incluidos varios V-22 Osprey y Super Hercules para repostaje en vuelo.

Según el embajador norteamericano ante la Unión Europea, «a los contribuyentes norteamericanos se les pide financiar a la OTAN y las necesidades de defensa de Europa, y lo hacen de buena gana, pero lo único que piden a cambio es que la UE sea razonable en su propio gasto militar». El objetivo acordado por los socios de la OTAN es invertir el 2% del PIB en defensa antes de 2024, y España es uno de los que menos cumple, con un 0,93%, según un informe de la Alianza Atlántica. De los 29 socios, sólo Letonia, Reino Unido, Estonia, Grecia y EE.UU. llegan al 2%.

Depender menos de EE.UU.

En Europa, quien más se vería afectada por la nueva exigencia de Trump sería Alemania, que alberga a 32.000 de los 70.000 soldados norteamericanos destinados en el continente. La base alemana de Ramstein es una de los principales centros de logística y preparación de las intervenciones militares estadounidenses en el norte de África y Oriente Próximo; en el hospital militar de Landstuhl reciben tratamiento casi todos los uniformados heridos en las guerras de Afganistán, Irak y Siria, y en ese país tiene además su sede el Comando África del Pentágono.

Desde que llegó a la Casa Blanca hace dos años, Trump se ha marcado como objetivo que sus socios aumenten el gasto en defensa para depender menos de EE.UU. Su determinación casi obliga a replegar los 28.500 soldados norteamericanos que prestan servicio en Corea del Sur, hasta que el gobierno del país asiático aceptó pagar casi mil millones de euros en 2019 y ambos países firmaron un acuerdo «in extremis» el viernes.

Esta fijación de Trump ha causado incomodidad tanto en el Pentágono como entre las filas de los partidos Demócrata y Republicano, ya que las bases norteamericanas en el extranjero no sólo sirven para defender a los aliados, sino también para operaciones de contención de los grandes adversarios de EE.UU., en especial Rusia, China, Corea del Norte e Irán. «Las tropas norteamericanas no son fichas con las que jugar de forma irresponsable», según la senadora demócrata Tammy Duckworth, que fue teniente coronel en el Ejército antes de pasar a la política.

Fue durante las negociaciones sobre la presencia de las tropas norteamericanas en Corea del Sur cuando Trump le pidió al asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, que ideara un plan de «coste más 50%». La cifra final acordada con el Gobierno coreano para 2019 está muy por debajo de ese objetivo final. Varios funcionarios de la Casa Blanca han informado en días recientes de estos planes a medios de comunicación de los países afectados. La agencia Bloomberg fue la primera en informar el viernes de que la propuesta final está casi acabada.

«Impracticable», según España

Fuentes diplomáticas españolas, que pidieron anonimato porque no han recibido aviso de estos planes, dijeron ayer a ABC que el pago del 150% del coste de mantener las bases americanas es «desproporcionado e impracticable, sobre todo teniendo en cuenta que tanto España como Italia alojan a marines que se movilizan para defender embajadas e intereses norteamericanos en África, no en Europa».

Hay, sin embargo, naciones europeas dispuestas a ofrecer compensaciones a cambio de tener una presencia permanente norteamericana dentro de sus fronteras, sobre todo los antiguos satélites soviéticos. El Gobierno de Polonia, por ejemplo, ha ofrecido a la Casa Blanca 2.000 millones de euros si construye una nueva base militar en el país. Allí ya hay 4.000 soldados norteamericanos, en su mayoría en destacamentos de la Armada y la Fuerza Aérea cerca del enclave ruso de Kaliningrado. EE.UU. mantiene sus planes de instalar un sistema de defensa de misiles en Polonia, Rumanía y navíos en el Atlántico.

Según dijo en un comunicado el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Garrett Marquis, «que los aliados aumenten su inversión de defensa colectiva y que participen en un reparto equitativo de los costes ha sido un objetivo de EE.UU. desde hace tiempo». De todos modos, Marquis rechaza confirmar o desmentir «deliberaciones que no han concluido».

Según Bloomberg, que ha obtenido más detalles de estos planes, la Casa Blanca podría ofrecer descuentos a aquellos países cuyas políticas estén alineadas con las de EE.UU. Entre los costes que se podrían facturar a los aliados están los salarios de los soldados y el mantenimiento y repostaje de aeronaves y navíos.