Hermann Tertsch

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La salvaguarda para evitar la frontera a través de la isla de Irlanda despierta recelos insuperables en Londres

Hermann Tertsch
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Otra vez ha llegado Theresa May a Westminster con una propuesta de acuerdo con Bruselas para el divorcio del Brexit y otra vez se lo ha tirado por la borda una gran mayoría. No ha sido tan brutal como el 432 a 202 de hace unas semanas, pero la derrota de ayer, 391 a 242, tampoco es menor. La tierra ignota de la salida de la UE se ha revelado un infierno político en el que se sufre toda la sociedad británica bajo una clase política desarbolada por las dificultades de cuadrar este círculo. Y en el centro de ese infierno una gran pira en la que arde desde hace muchos meses ya un gobierno conservador y su jefa, esta con inmenso aguante pero poco éxito y menos suerte.

Quedan apenas 17 días para la fecha en que está prevista la salida y no hay marco legal para la misma. La salvaguarda para evitar la frontera a través de la isla de Irlanda despierta recelos insuperables en Londres sobre la posible hipoteca de la soberanía británica.

May anunció que hoy pondrá a votación la salida sin acuerdo en la cámara. Si vota en contra afrontará una extensión. El líder laborista pidió una vez más elecciones generales. Aunque nadie quiera creer que sea inevitable el caos de una salida sin acuerdo, lo cierto es que el escenario de un caos resultante es uno de los posibles. Hay otros. Como las elecciones generales o ese nuevo referéndum con el que sueñan los más militares de los adversarios del Brexit. Quizás sin razón, porque solo en la prensa y la política continentales hay convicción de que un nuevo referéndum traería un resultado favorable a la permanencia. Y que los británicos asustados ante las dificultades del Brexit iban a arrepentirse y regresar humildes y solícitos al seno de la UE.

Nadie puede excluir que se reafirmara la opinión de que la mejor suerte del Reino Unido está fuera de una UE que algunos como Emmanuel Macron quieren hacer aun más centralizada y regulada. Lo cierto es que todo sigue en el aire.

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