La primera ministra británica, Theresa May, este lunes en el Parlamento
La primera ministra británica, Theresa May, este lunes en el Parlamento - Afp

May evidencia ante el Parlamento que no tiene un «plan B» para el Brexit

La primera ministra británica compareció tras el rechazo a su acuerdo inicial con Bruselas

Iván Alonso
Corresponsal en LondresActualizado:

Se esperaba que Theresa May aportase este lunes las líneas maestras de su «plan B» con el que tratar de aprobar el Brexit y, finalmente, la primera ministra no ha desvelado nada nuevo en su discurso, excepto un guiño a los comunitarios que quieran seguir viviendo y trabajando en Reino Unido tras su salida de la UE.

La «premier», que ha anunciado la eliminación de la tasa de 65 libras (unos 75 euros) a los europeos que quieran permanecer en el país tras el proceso, ha apelado a los euroescépticos rebeldes de su partido y al DUP, su socio de Gobierno, a buscar una solución sobre la salvaguarda referida a la frontera irlandesa y así poder llevarla a Bruselas. A eso, básicamente, se ha limitado su nueva propuesta tras el varapalo que le dio el Parlamento al rechazar su acuerdo con Bruselas: a renegociar de nuevo el acuerdo con la UE y a tratar de modificar esa cláusula que ha hecho descarrilar el Brexit en las últimas semanas.

La primera ministra cede así a las presiones de sus correligionarios más euroescépticos, tratando de volver a reabrir el melón de la negociación, aunque Bruselas haya dejado claro ya que no piensa hacerlo. May ha prometido al Parlamento que «tendrá más voz al decidir la futura relación comercial con la UE» y ha rechazado modificar el artículo 50 del Tratado de Lisboa y, por tanto, retrasar la fecha de salida más allá del 29 de marzo. La «premier» considera esto ir en contra de lo votado en el referéndum.

Precisamente, May volvía a oponerse de plano a la posible celebración de un segundo plebiscito porque «dañaría la cohesión social» del país y porque «no creo que haya una mayoría en el Parlamento que así lo quiera». La jefa de Gobierno descartaba, además, seguir permaneciendo en la unión aduanera, como le pide el partido laborista.

Corbyn exige que renuncie al «no acuerdo»

Precisamente a su líder, Jeremy Corbyn, la primera ministra le ha echado la culpa de que la Cámara de los Comunes no alcance un consenso sobre el Brexit y de desistir en conseguirlo a pesar de haber estado manteniendo conversaciones durante estos días con los diferentes partidos.

El laborista exigió a May que descarte la opción de salir sin acuerdo de la UE para sentarse a negociar. La «premier» ha explicado que no accede a ello porque entonces Reino Unido «perdería la mano negociadora» en este proceso.

May, además, ha aclarado que el voto del próximo martes 29 de enero no es sobre su «plan B», lo que indica, por tanto, que este se votará a lo largo del mes de febrero.

En un discurso muy breve la primera ministra descartaba absolutamente la reapertura del acuerdo del Viernes Santo. Todo tras publicarse el domingo en «The Times» que estaba dispuesta a hacerlo para tratar de superar el escollo de la «salvaguarda» irlandesa.

Bruselas rechaza eliminar la salvarguarda

Poco antes de que May presentara su plan alternativo, el negociador jefe de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier, ha descartado este lunes que se posible ningún acuerdo para salvar el Tratado de Retirada que pase por eliminar la red de seguridad ideada para la frontera irlandesa, si bien ha apuntado la posibilidad de revisar la declaración sobre el futuro de las relaciones.

En declaraciones a la televisión irlandesa RTÉ recogidas por Ep, Barnier ha subrayado que la Unión Europea a 27 trabaja «como un equipo», para negar así la posibilidad de que Reino Unido pacte de manera bilateral con Irlanda una solución para desbloquear el acuerdo del Brexit, que fue rechazado la pasada semana por el Parlamento británico.

Así mismo, el Gobierno de Irlanda ha afirmado que no participará en conversaciones bilaterales con Reino Unido sobre el Brexit y ha manifestado que sólo negociará como parte del resto de 27 países miembro de la UE.