El presidente electo de Ucrania, Volodímir Zelenski
El presidente electo de Ucrania, Volodímir Zelenski - EFE

Putin evita felicitar a Zelenski y enfría una posible mejor relación entre Rusia y Ucrania

La elección del nuevo presidente ucraniano fue recibida con frialdad por el Kremlin

Corresponsal en MoscúActualizado:

Pese a la enorme importancia que también tiene para Rusia normalizar las relaciones con Ucrania, la exrepública soviética con la que Moscú tuvo lazos más estrechos hasta antes de que comenzaran los desencuentros, el presidente Vladímir Putin no ha aprovechado la oportunidad de ser uno de los primeros en felicitar al vencedor de los comicios presidenciales ucranianos, el cómico Volodímir Zelenski.

Ello hubiera propiciado probablemente una corriente de mutua simpatía, pero Putin ha ignorado a Zelenski y nadie sabe cuándo le telefoneará y si lo hará en algún momento. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo ayer que «aún es prematuro hablar de felicitaciones por parte de Putin y de la posibilidad de un trabajo conjunto».

Algo más positivo fue el primer ministro ruso, Dimitri Medvédev, que fue el primer dirigente en expresar simpatía. Sin nombrar en ningún momento directamente a Zelenski, Medvédev afirmó en su página de Facebook que «existe una oportunidad de mejorar la cooperación entre Ucrania y nuestro país». Añadió, sin embargo, que «no hay que hacerse ilusiones con el nuevo jefe del Estado». Lo cierto es que el actor ucraniano fue bastante circunspecto en sus alusiones a Rusia y no empleó en ningún momento el término «agresor» como sí hizo constantemente Poroshenko.

La distante reacción del Kremlin frente a la elección de Zelenski y la tibieza del jefe del Gobierno ruso han contrastado con el entusiasmo mostrado por una gran parte de la élite política rusa, evidentemente deseosa de hacer borrón y cuenta nueva con la situación de hostilidad hacia Ucrania.

Muestras de apoyo

El ganador de las presidenciales en el país vecino recibió ayer felicitaciones del recalcitrante presidente de Chechenia, Ramzán Kadírov, que le ofreció ayuda en su nueva tarea como máximo dirigente, de la también incorregible Natalia Poklónskaya, ex fiscal general de Crimea, actual diputada de la Duma rusa y uno de los iconos prorrusos de la anexión.

Hasta el expresidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, depuesto tras la revuelta del Maidán y exiliado actualmente en Rusia, envió a Zelenski un mensaje de felicitación. También lo hizo el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, y la mayor parte de los dirigentes de las antiguas repúblicas soviéticas. Pero Putin, no.

Zelensky recibió también la enhorabuena del presidente francés, Emmanuel Macron, el primer dirigente occidental que le telefoneó, y del presidente estadounidense, Donald Trump, además de los líderes europeos Donald Tusk y Jean-Claude Juncker, del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y de otros muchos jefes de Estado y de Gobierno.

El viceministro de Exteriores ruso, Grigori Karasin, estimó en declaraciones a la agencia RIA-Nóvosti que «los ciudadanos de Ucrania votaron por el cambio. Ahora las nuevas autoridades del país deben entender y satisfacer los deseos de sus electores». Mientras, la portavoz del mismo ministerio, María Zajárova, escribió en su cuenta de Facebook que «Ucrania tiene ahora la oportunidad de comenzar de nuevo».

Agresión rusa

Hay que recordar que sin ningún acto de agresión por parte de Ucrania ni ninguna otra medida que pudiera haber sido interpretada como inamistosa, Rusia se anexionó la península de Crimea en marzo de 2014 e instigó la guerra que estalló al mes siguiente en el este de Ucrania. Pertrechó a los rebeldes separatistas, envío armas e incluso hombres a luchar contra el Ejército ucraniano enviado para impedir que el país continuase perdiendo territorio. Moscú repite hoy día como únicos argumentos que la revuelta del Maidán fue «un golpe de Estado» poco menos que nazi y que había que proteger a la población prorrusa.

Poroshenko admitió su derrota ya el domingo, en cuanto los sondeos a pie de urna dejaron claro quién era el vencedor, y felicitó a su adversario. «Nunca te rindas, escucho, y ahora, cuando veo los resultados de las encuestas a pie de urna, no hay escapatoria. Es el momento para llamar a mi oponente y felicitarle», declaró el todavía jefe del Estado en la sede de su equipo de campaña en compañía de su esposa. «Ya el próximo mes abandonaré la Presidencia tras cinco años al mando», agregó.

Guerra informativa

El politólogo ruso del centro Politburó 2.0, Evgueni Minchenko, cree que con Zelenski el Kremlin va a tener que resolver una difícil papeleta. Según su opinión, «el nuevo presidente de Ucrania va a adoptar una posición más radical que Poroshenko en relación con Rusia, pero no en lo militar sino en los métodos de guerra informativa y capacidad de implicar a Occidente en la búsqueda de una solución para acabar con el conflicto en el este del país».

Efectivamente, Zelenski se ha pronunciado por una reedición de los acuerdos de Minsk y quiere ampliar el «Cuarteto de Normandía» (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania) incluyendo a EE.UU. y el Reino Unido. Evidentemente, Moscú rechazará de plano tal posibilidad, pero dependerá de la habilidad del nuevo líder ucraniano el lograr que Occidente someta a Moscú a una presión todavía más insoportable.

Con más del 99% de las papeletas escrutadas, la Comisión Electoral Central de Ucrania siguió ayer facilitando los datos ya oficiales. Zelenski obtuvo el 73,23% de los votos mientras Poroshenko el 24,5%. En esta segunda y definitiva vuelta, el actor y cómico de 41 años logró 13 millones y medio de sufragios (7,8 millones más que en la primera vuelta). El presidente saliente obtuvo cuatro millones y medio de votos (un millón y medio más que en la primera vuelta).

Zelenski se alzó con la victoria en todas las provincias del país salvo en Lviv, bastión del nacionalismo ucraniano, donde el más votado fue Poroshenko. Como consecuencia de ello, el gobernador de Lviv, Oleg Siniutka, presentó ayer su dimisión.

Por ahora, el Gobierno sigue en manos del equipo de Poroshenko, cuyo partido controla la Rada Suprema. Sin embargo, la ex primera ministra, Julia Timoshenko, ya ha hecho un llamamiento a no esperar a las legislativas del próximo otoño y propiciar la formación de un nuevo Ejecutivo. «¿Acaso debemos soportar durante medio año más al Gobierno actual? El 75% de la gente votó por el cambio», dijo Timoshenko en declaraciones a Interfax. «Los cambios deben comenzar ya (...) hay que respaldar a Zelenski», insistió.