Imagen de la Fontana di Trevi
Imagen de la Fontana di Trevi - EFE

Las monedas de la Fontana di Trevi ya no serán para Cáritas

El ayuntamiento de Roma decide destinar los 1,5 millones de euro que se recogen a preservar las fuentes de la capital y a otros proyectos de carácter social

ABC
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Todo aquel que viaja a Roma tiene muchos puntos de la ciudad que son de obligada visita: El Coliseo, el Panteón de Agripa, la Plaza Navona, el Capitolio, las numerosas iglesias o las fuentes que copan la «ciudad eterna». Entre todos estos lugares turísticos, la Fontana di Trevi se ha convertido en un reclamo turístico de primer nivel. Allí, los visitantes se reúnen y arrojan monedas, motivados por las historias que rodean a esta fuente emblemática. Cuenta la leyenda que si se tira una moneda, volverás a Roma. Si tiras dos, encontrarás el amor con un italiano o italiana y si se arrojan tres te casarás con la persona con la que fuiste.

Hasta ahora, todas las monedas recopiladas en el fondo de la fuente tenían como destinatario a Cáritas en Roma. En total, unos 1,5 millones de euros Sin embargo, el ayuntamiento, cuya alcaldesa es Virginia Raggi del movimiento populista 5 Estrellas, ha decidido que a partir del próximo mes de abril será el propio consistorio romano quien se quede el dinero. Alega que utilizarán lo que se recaude para preservar las fuentes de la ciudad y a proyectos sociales que ellos decidan.

La institución dependiente de la Iglesia Católica lleva contando con esos ingresos desde el año 2001, cuando estaba de alcalde Walter Veltroni.

Esta medida supondrá que Cáritas vea recortado su presupuesto en un 15%, un porcentaje bastante importante. Desde la ONG dependiente de la Iglesia Católica denuncian que no contar con ese dinero «obligará a reducir o cerrar muchos servicios para los más pobres, con previsibles repercusiones sobre el clima social de la ciudad», según publica el diario Avvenire, perteneciente a la Conferencia Episcopal.

La intención de cortar este grifo de financiación a Cáritas viene desde el año pasado, cuando el equipo consistorial decidió llevarla adelante. Las protestas surgidas lograron paralizar la ejecución de la medida durante 12 meses, pero esta finalmente verá la luz el próximo 1 de abril.