Merkel recupera para su gobierno el término «patria»

El nuevo Ministerio del Interior llevará también ese adjetivo, para que la extrema derecha no se la apropie

BERLÍNActualizado:

Uno de los detalles más coloristas del acuerdo de gran coalición que Merkel ha firmado con los socialdemócratas es el nuevo bautismo del Ministerio de Interior, que muy posiblemente ocupará el socialcristiano bávaro Horst Seehofer y que a partir de ahora se llamará Ministerio de Interior, Construcción y «Heimat». Heimat no significa exactamente patria, como ha traducido alarmado The New York Times, por lo que no responde a la realidad que Alemania vaya ahora a tener un nuevo «Ministerio de la Patria». El Ministerio ya estaba ahí y patria en alemán se dice más bien «Vaterland». Y aunque lo significase, no justificaría una alarma por un supuesto giro del gobierno alemán hacia la extrema derecha o hacia el nacionalismo, un terreno ajeno incluso a los más conservadores de la CDU de Merkel y en las antípodas de los ideales de sus socios socialdemócratas (SPD).

«Heimat» significa más bien hogar. Forma parte de expresiones como «sentirse en casa», «dirección habitual«, «poeta de la zona» o «terruño». En el corazón de los alemanes evocaba pastel de manzana de la abuela y velas de Adviento hasta que adquirió su connotación negativa cuando Hitler vinculó el término a la idea de nación, pasando a formar parte también de expresiones como «certificado de nacionalidad», «apátrida» o «devoción por la tierra natal«. Por eso, desde la II Guerra Mundial, la palabra era esquivada por todos menos por quienes deseaban mostrar sus coqueteos con el nazismo. Sin embargo la palabra «Heimat» ha renacido recientemente en boca del partido antieuropeo y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD), que la enarbola como clavo ardiente al que agarrarse en un país a su juicio invadido por extranjeros contraculturales. Y ese es el motivo por el que la gran coalición se ha servido ahora del término: no para girar a la derecha, como preocupa al New York Times, sino para dejar claro a AfD que no puede apropiarse de palabras que pertenecen legítimamente a todos y que despiertan sentimientos muy arraigados.

El resto de los partidos ha decidido luchar contra AfD con sus propias armas lingüísticas. Merkel saludó recientemente la llegada de su sucesora al frente de la CDU, Annegrett Kramp-Karrenbauen, diciendo que «va a dar un gran impulso y a crear más Heimat en el partido». El diputado de Turingia Mike Mohring fue el primero en proponer un Ministerio del Heimat federal, para «responder a las preocupaciones de la gente en el Este y Oeste que sienten que se han quedado atrás». «Existe una gran necesidad de Heimat, de sentir que se pertenece a algo», diagnosticaba el cristianodemócrata Jens Spahn en su análisis de la situación política alemana el pasado Miércoles de Ceniza, «pero no por sentir esa necesidad de hogar hay que dirigir necesariamente el voto a AfD porque esos conceptos están muy presentes en el programa de otros partidos, como el nuestro».

Los Verdes reivindican ahora reiteradamente el «Heimat» para defender la unión de los alemanes en contra de las políticas propuestas por el AfD y el parlamentario socialdemócrata Karamba Diaby, nacido en Senegal y de raza negra, defiende abiertamente el nuevo nombre del Ministerio ante los medios de comunicación, asegurando que el término promueve la «inclusión y la integración» y que para él, «Heimat» también conlleva las ideas de «sentirte bien donde estás, porque hay respeto, tolerancia y participación».

El portavoz del actual Ministerio del Interior, Johannes Dimroth, no ha podido todavía especificar si el cambio de nombre conllevará cambios de competencias para esa cartera, aunque del texto del acuerdo de gran coalición no se desprende ninguna. Y lo cierto es que ya existen en Alemania dos Bundesländer con ministerios que contienen la palabra «Heimat» en su denominación. Uno es el Consejo Local de Construcción, Igualdad y del Heimat de Renania del Norte Westfalia y el otro es el Ministerio de Finanzas, Desarrollo Regional y del Heimat, de Baviera, cuyo cometido es incrementar con fondos públicos las oportunidades laborales y el desarrollo de infraestructuras en la región, la conexión de toda la región al internet, y la descentralización. También promueve la identidad regional, premiando a aquellas localidades que «preserven el arte, la cultura, las tradiciones y costumbre regionales». En Baviera, de donde proviene el futuro ministro Horst Seehofer, se publica anualmente un «Reporte del Heimat», una especie de informe sobre el estado de la región, y es en este territorio donde más urgente resulta cortar el vínculo que AfD ha establecido con las referencias al propio hogar como si se tratasen de una peculiaridad de su programa político, puesto que las próximas elecciones regionales serán decisivas para la consolidación de ese partido como segunda fuerza política alemana.

En las redes sociales, el nuevo nombre del Ministerio ha sido motivo de chanza. «Nos obligarán a llevar Lederhose?». Se preguntaba uno de los twitts más repetidos, en referencia a los típicos pantalones cortos de peto de la Oktoberfest. Pero ni una sola crítica se ha escuchado desde las bancadas de la izquierda, al margen de estas breves expresiones virtuales. «¿Y por qué iban a criticarlo?«, se pregunta el escritor y editor de Cultura de Mitteldeutsche Zeitung Andreas Montag, «no logro entender qué tiene de malo o de sospechoso que la gente ame de todo corazón el país en el que vive, el paisaje con el que se sienten conectados. Por supuesto nada, siempre y cuando ese archivo adjunto no excluya al otro, como parece suceder entre los indignados ciudadanos de Pegida», dice en alusión al grupo «Patriotas alemanes contra la islamización de Occidente».