El primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki
El primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki - Efe
Polonia/Entrevista al primer ministro

Mateusz Morawiecki: «Nuestra reforma quiere defender los valores europeos»

El primer ministro polaco defiende su política nacionalista, por la que Bruselas amenaza con duras sanciones a su país, pero que su partido considera «eurorrealista»

Corresponsal en BruselasActualizado:

Polonia se enfrenta a una situación que le puede llevar a la aplicación del Artículo 7 de los tratados europeos y que le podría suponer la retirada del derecho de voto y la congelación de los fondos estructurales por violar los principios democráticos en su reforma judicial. El primer ministro nacionalista, Mateusz Morawiecki, se reunió este jueves con el presidente de la Comisión para tratar de apaciguar el ambiente, aunque sin desvelar si está dispuesto a ceder a las exigencias de Bruselas.

«Deje que le explique -afirma en una entrevista a un grupo de corresponsales después de esta reunión- por qué hacemos esta reforma. Puede que le sorprenda si le digo que es para defender los valores europeos, como la lucha contra todos los totalitarismos. En Polonia después de 1990 no hicimos ninguna verificación de la competencia de los jueces y para aquellos que no lo recuerden, en los 80 tuvimos la ley marcial y el sistema comunista atacó y asesinó a ciudadanos brutalmente. Yo mismo era un opositor en aquella época y perdí a alguno de mis amigos. Después de 1990 gente que no tomó las decisiones correctas empezó a construir un sistema judicial que a mí me parece inaceptable y me lo ha parecido en los últimos 25 años. Lo que pretendemos es apartar a jueces que vienen de un sistema que ha dictado penas de muerte en los tiempos más oscuros de los comunistas. Por cierto, que la elección de los miembros del Consejo General de los Jueces es prácticamente una copia, palabra por palabra, de la ley española y ha sido también alineada con el criterio de la Convención de Venecia.

-Para tener un sistema judicial tan malo no se entiende que hayan tardado tanto en reformarlo.

-Me alegro de que no tengamos un sistema judicial como el de Ucrania, el de Rusia o el de Turquía. Ese no era el debate, porque la inmensa mayoría de los jueces son gente honesta y decente. Pero como se dice en alguna lengua europea, el pescado se empieza a pudrir por la cabeza y había jueces que se mantenían desde la época anterior en la cúspide la de la pirámide, en el Tribunal Supremo, por ejemplo.

-¿Ha servido de algo su reunión con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker y el vicepresidente Timmermans?

-Ha sido muy constructiva y seria. Hemos analizado cada una de las recomendaciones de la Comisión y les he pedido que hagan lo mismo, que contemplen las propuestas del libro blanco de la reforma judicial que hoy he enviado a todos los gobiernos de los países miembros.

-¿Qué hay en este libro blanco que no haya explicado en todos estos meses?

-Creemos que es un documento que puede ayudar a entender el conjunto. Lo que pasa es que a veces las cosas parecen un diálogo pero en realidad son dos monólogos. En algunos temas creo que ha habido ciertos aspectos que se han entendido más, que se han perdido, «lost in translation».

-¿Entonces es solo un problema de malentendidos?

-No, por supuesto que no es solo eso. Pero si de percepciones. Yo mismo fui encarcelado durante el comunismo por el viejo sistema y por eso mi perspectiva es diferente de la de alguien que nunca ha experimentado esa dictadura. A mí me parece bien que se emplee el término holístico porque si se mira todo en su conjunto creo que no estamos yendo en direcciones opuestas. Pero no quiero dar la impresión de que llevamos dos años con un diálogo de sordos. Probablemente es solo que lo estábamos viendo desde distintos ángulos.

-¿Confía en que tendrá suficientes apoyos en el Consejo Europeo?

-Bueno, creo que antes del próximo Consejo Europeo del día 22 en la Comisión habrán estudiado el libro blanco y antes del plazo del 29 de marzo nosotros responderemos a las 40 o 50 objeciones de la Comisión. Tenemos tiempo.

-¿No hubiera sido mejor hacer la reforma judicial por consenso en vez de dividir al país?

-Claro que hubiera sido mejor el consenso, pero no ha sido posible porque la oposición no se ha interesado en el acuerdo, sino en la obstrucción. Y respecto a la división del país, le tengo que decir que el 80% está a favor de la reforma judicial. Si hubiera un referéndum estoy muy seguro de que sería aprobado por una inmensa mayoría.

-¿Hay alguna cosa que esté dispuesto a cambiar entre todo lo que le pide la Comisión?

-Es demasiado pronto para decirlo. En los próximos días tenemos que analizar con todo detalle las cosas, la Comisión también y los expertos nos ayudarán.

-¿Le han preguntado también por la polémica ley sobre la historia que ha sido tan criticada?

-Son cosas completamente diferentes y no tienen ninguna conexión. Sobre esa ley le corresponde al Tribunal Constitucional decidir en los próximos dos meses.