Varios activistas protestan a la salida de la sala del Tribunal de Apelaciones de Casablanca
Varios activistas protestan a la salida de la sala del Tribunal de Apelaciones de Casablanca - Efe

Los líderes de las revueltas del Rif, condenados a 20 años de cárcel

La sentencia desata nuevas protestas en las calles de Alhucemas por considerar las penas «duras» e «injustas»

Manuel Trillo
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El Tribunal de Apelaciones de Casablanca ha impuesto penas ejemplares a los líderes de las revueltas que agitaron la región del Rif, en el norte de Marruecos, en 2016 y 2017. El principal rostro de las protestas, Naser Zefzafi, así como otros tres cabecillas, recibieron las condenas más duras: 20 años de prisión por atentar contra la seguridad interna del Estado, rebelión y participar en protestas ilegales. Tres activistas más fueron sentenciados a 15 años de cárcel. Ninguna de las 53 personas incluidas en este proceso resultó absuelta, siendo las menores penas fijadas de un año de cárcel y 5.000 dihrams de multa (unos 450 euros).

Las sentencias fueron leídas en la noche del pasado martes sin la presencia de los acusados, que declinaron usar su último turno de palabra. Nada más conocerse el contenido, familiares y simpatizantes de los condenados salieron de la sala de vistas gritando proclamas contra el «Estado fallido» y «viva el Rif».

Mientras, cientos de personas volvieron a salir a las calles de Alhucemas, la ciudad del Rif donde prendieron las movilizaciones en 2016. Numerosos grupos se dirigieron a la casa de la familia de Zefzafi para apoyar a sus padres, mientras otros se congregaban en el barrio Sidi Abed, donde emprendieron una marcha para rechazar unas condenas que consideran «injustas» y reclamar la liberación de los detenidos, según informa Efe. También hubo protestas en las cercanas Imzuren y Beni Hudeifa.

La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) convocó concentraciones este miércoles ante el parlamento, en Rabat, y en otras ciudades marroquíes como Casablanca, Nador y Agadir, así como en diferentes puntos de Europa, este jueves en Fráncfort y el sábado en Madrid y París. Para la expresidenta de esta organización Jadiya Ryadi, las sentencias son una «masacre judicial que ha traspasado todos los límites» y muestran «la regresión del país y la continuación de la dictadura y los años de plomo», denunció en Twitter. «Las decisiones desastrosas del Estado amenazan la estabilidad y la cohesión del país», llegó a advertir ayer Nabila Munib, secretaria general del Partido Socialista Unificado (PSU). Un abogado representante del Estado, en cambio, consideró «muy leves» las penas.

Una ola de agitación

La revuelta del Rif se desató en octubre de 2016 cuando Mohsen Fikri, comerciante de pescado de Alhucemas, acabó triturado por un camión de basura tras serle confiscado su mercancía bajo la acusación de haber sido pescada ilegalmente. Aquel hecho derivó en el movimiento Hirak, una ola de protestas contra el olvido de esta región de fuerte identidad bereber por parte de Rabat y la reclamación de hospitales y universidades.

Naser Zefzafi, entonces un parado de 37 años, cobró protagonismo al interrumpir el sermón del imán en una mezquita, lo que llevó a endurecer la presencia policial en el Rif y la detención de centenares de personas.