Pablo Ibar recibe un abrazo de una persona sin identificar junto a su abogado defensor, Joe Nascimentoa - Efe | Vídeo: EP
Sentencia

Pablo Ibar se libra de la pena de muerte, pero el jurado lo condena a cadena perpetua

La defensa prevé recurrir la sentencia, un proceso que puede durar años

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Pablo Ibar no volverá al corredor de la muerte. Sin embargo, el jurado que tenía entre sus manos la vida del hispanoestadounidense sentenció este miércoles que pase el resto de sus días entre rejas por un triple asesinato en Florida del que se le declaró culpable. La defensa confirmó que recurrirá. Después de casi 25 años en prisión, 16 de ellos en el corredor de la muerte, Ibar afronta una nueva etapa de un caso que puede alargarse todavía muchos años.

De 47 años, este hijo de un pelotari vasco emigrado fue condenado a la pena capital en 2000 por la muerte a tiros de tres personas. En 2016 el Tribunal Supremo del estado ordenó repetir el proceso, pero tras el nuevo juicio el jurado volvió a declararlo culpable el pasado 19 de enero.

Faltaba ahora fijar la sentencia. Para ello el jurado debía escoger entre dos únicas posibilidades: cadena perpetua o pena capital. Para esta última se requería que hubiera unanimidad entre los miembros del jurado. Finalmente, la sentencia fue cadena perpetua.

Tras conocerse la decisión, la Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar confirmó anoche que la defensa recurrirá ante el Tribunal de Apelaciones del Cuarto Distrito de Florida, ya que está en desacuerdo con el veredicto de culpabilidad que emitió el jurado el pasado 19 de enero.

«No entendemos que el juez no haya anulado el juicio cuando la Fiscalía se extralimitó claramente en sus argumentos finales el pasado 16 de enero –asegura en una nota de prensa esta organización de apoyo a Ibar–. Tampoco entendemos que el juez no haya anulado el juicio cuando un miembro del jurado, a primera hora del primer día laborable después del veredicto, manifestara que deseaba retractarse de su decisión tras haber denunciado fuertes presiones e incluso bullying en el seno del jurado. El juez optó por expulsar a esa persona del jurado».

En el caso de pena de muerte, se tendría que apelar directamente ante el Tribunal Supremo de Florida, mientras que con cadena perpetua la instancia correspondiente es el citado Tribunal de Apelaciones del Cuarto Distrito de ese estado. Los abogados estiman que este periodo de apelación puede durar en torno a seis años. Si se volviera a anular el juicio, como en 2016 con el anterior, organizar uno nuevo llevaría otros dos años, de acuerdo con los cálculos de los letrados.

A lo largo de la última semana se ha celebrado en el tribunal del condado de Broward, en Fort Lauderdale, la llamada fase de sentencia del juicio. Durante estos días tanto la Fiscalía como la defensa han llamado a declarar a diferentes testigos. Uno de los más emotivos fue el de la esposa de Ibar, Tanya, que aseguró entre lágrimas: «Creo en ese hombre, creo realmente que es una buena persona». El juez Dennis Bailey ofreció también a Ibar la posibilidad de testificar, algo que él declinó.

Este jueves las partes presentaron sus conclusiones finales y a continuación el jurado, compuesto por ocho mujeres y cuatro hombres, se retiró a deliberar. De los doce miembros, cinco son afroestadounidenses, cuatro hispanos y tres de las mujeres, anglosajonas.

Pablo Ibar fue sentenciado a muerte en 2000 después de que el jurado le encontrara culpable del asesinato en 1994 en una vivienda de la localidad de Miramar, unos 30 kilómetros al norte de Miami, del empresario de la noche Casimir Sucharski y las bailarinas Marie Rogers y Sharon Anderson.

El hispanoestadounidense fue detenido poco después de los hechos por otro incidente y un policía lo identificó como la persona que aparecía en una imagen borrosa de la cámara de videovigilancia de la casa donde se cometió el triple crimen, que ha sido desde entonces la principal prueba empleada en su contra.

Pruebas bajo sospecha

El Supremo de Florida invalidó hace hace tres años la condena a la pena capital por los fallos clamorosos del abogado de oficio que se le asignó, por lo que el proceso judicial empezó de cero. El nuevo juicio –el cuarto al que se le ha sometido por los mismos hechos– se saldó el pasado 19 de enero con el mismo veredicto del jurado: culpable.

El nuevo equipo de abogados de la defensa, costeado con una campaña de recaudación de fondos y aportaciones públicas, insiste en que el nuevo juicio ha estado plagado de deficiencias, desde testimonios inducidos por la acusación a pruebas amañadas. La defensa presentó el testimonio de un experto que negó que Ibar fuera quien aparece en la imagen de la cámara y de otro que cuestionó que el pequeño rastro de ADN hallado en una camiseta empleada en los hechos fuera incriminatorio. Además, la defensa cuestiona la imparcialidad del juez Bailey, que trabajó en la misma oficina que Chuck Morton, el fiscal que ejerció la acusación tanto en el juicio que acabó con la condena a muerte de 2000 como en este último.

Precisamente, el pasado lunes se produjo un momento de tensión cuando el propio Ibar perdió la paciencia y acusó al juez de «parcial». «Todo lo que piden los fiscales se lo da», dijo Ibar al juez. «Es otra prueba de su parcialidad contra mí», recogió Efe.