Theresa May, este miércoles a su salida de Downing Street - Afp/ Vídeo: ATLAS

El Brexit, en manos del Parlamento tras el apoyo del Gobierno de May al acuerdo

Tras cinco horas de intensa reunión, el gabinete respaldó el borrador pactado con Bruselas y que mantendrá al Reino Unido en la unión aduanera

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

Cinco horas de espera y especulaciones sobre el futuro del Brexit. Cinco horas en los que los ministros británicos interrogaron a Theresa May sobre el acuerdo técnico al que llegó con Bruselas. La reunión extraordinaria del gabinete de ministros fue tenso y se alargó por la división interna. Finalmente, según confirmó Theresa May a las puertas de Downing Street, hubo fumata blanca. El Gobierno británico respaldó el borrador firmado con la UE, dando luz verde para seguir adelante con él. «Debo a este país tomar decisiones en el interés nacional y creo firmemente, con mi cabeza y mi corazón, que esta es una decisión en el mejor interés de todo el Reino Unido», aseguró. May reconoció, no obstante, que habrá «días difíciles por delante, ya que esta decisión será objeto de un intenso escrutinio». A pesar de las dificultades, la «premier» conseguía el respaldo de sus ministros a favor del que considera el «mejor acuerdo posible que se podía negociar» y que supone «un paso decisivo» en las conversaciones con Bruselas.

La primera ministra vendió el borrador como alternativa a la catástrofe que supondría salir abruptamente de la UE sin acuerdo. Con la confianza de cinco miembros fundamentales de su gabinete -el ministro para el Brexit, Dominic Raab; el de Exteriores, Jeremy Hunt; el de Interior, Sajid Javid; el de Medio Ambiente, Michael Gove, y el fiscal general, Geoffrey Cox- May se afanó en convencer a los más escépticos, entre los que se encuentran Penny Mordaunt, ministra de Cooperación Internacional, y Esther McVey, de Trabajo, que habrían amenazado con dimitir.

Según el documento de cerca de 600 páginas que se dio a conocer esta noche, se ha pactado una salvaguarda por la cual Reino Unido permanecerá de manera temporal en la unión aduanera, de manera que se evite una frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte una vez que el país abandone el bloque europeo. De acuerdo con esa cláusula, todo el Reino Unido permanecerá temporalmente en una unión aduanera con la UE, mientras que se añadirán provisiones específicas para reforzar el alineamiento de Irlanda del Norte con ese área económica y las reglas del mercado único comunitario.

Amenaza de motín

Para el Gobierno, puede ser un problema haber aceptado un estatus «diferente» para Irlanda del Norte con respecto al resto del Reino Unido, al quedar en cierta forma alineada con las reglas comunitarias. Se trata de algo en principio inaceptable para los socios gubernamentales de May, los unionistas del Ulster (DUP), que no quieren verse «separados» del resto de Reino Unido.

Además, para delimitar hasta cuándo permanecerá Gran Bretaña en la unión aduanera se creará un comité independiente. Pero Reino Unido sale en este punto perdiendo claramente en un aspecto clave: no tendrá el derecho de decidir unilateralmente cuándo quiere terminar con esta «salvaguarda».

May afrontará mañana otro día complicado. Según la prensa británica, podría enfrentarse a una moción de confianza de sus correligionarios. Estos deben valorar si poner en marcha este motín, ya que con convocarla no basta, sino que deben contar con el apoyo de al menos 158 diputados para tumbar a la primera ministra. Si sobrevive, se garantizaría un año sin desafíos.

May, además, explicará a sus señorías las entrañas del acuerdo, estando la mayoría furiosos por un motivo u otro. Tendrá otro cara a cara con los diputados tras las críticas recibidas ayer por el ala más euroescéptica de su propio partido en la Cámara de los Comunes. Uno de los considerados «brexiters» más radicales, Peter Bone, utilizó una de las cuestiones en la sesión de control al Gobierno para desafiar directamente a la «premier» y espetarla que «perderá el apoyo de muchos diputados conservadores y de millones de votantes en todo el país».

La brecha en el partido conservador era tal que a media tarde los «tories» escoceses pedían explicaciones por carta a Downing Street sobre la política pesquera tras el Brexit y las garantías de que el Reino Unido abandonará la Política Pesquera Común, y así «recuperar el derecho a operar en sus aguas». Estos trece diputados amenazan, implícitamente, con unirse a los rebeldes y votar contra la primera ministra cuando el acuerdo llegue al Parlamento. Trece votos necesarios para la «premier» la batalla más difícil que le queda a una May que hasta ahora ha ido superando obstáculos. Se verá si esta vez acaba muriendo en la orilla.