Los peritos evalúan los daños de Notre Dame - AFP

Francia ya tiene más de 700 millones para salvar su catedral

Todavía se desconoce el coste de la reconstrucción, que sin duda será elevado

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Grandes fortunas y grandes empresas francesas han comenzado a hacer donaciones millonarias, destinadas a financiar la reconstrucción de la catedral de Notre Dame, proyecto nacional coordinado y dirigido por el Estado, que aspira a contar con la movilización popular.

La familia Arnault, propietaria del grupo LVMH, uno de los más importantes del lujo mundial, fue la primera en anunciar una donación de 200 millones de euros, poniendo a disposición del Estado «sus equipos creativos, técnicos, arquitectónicos, financieros». Inmediatamente después, las familias Bettencourt (grupo L’Oréal) y Pinault (grupos Kering y Artemis) anunciaron donaciones por un montante de 100 millones de euros.

En nombre del grupo Total, su director general, Patrick Pouyanné, anunció una donación semejantes de otros 100 millones de euros. Siguió un rosario de grandes y pequeñas empresas y personalidades haciendo donaciones de 1 a 10 millones de euros.

Beneficios fiscales

La fiscalidad francesa favorece las donaciones, la filantropía y el mecenazgo, no solo empresarial. El gobierno de Emmanuel Macron, por su parte, lanzó ayer mismo una petición nacional, que será coordinada por el ministerio de Economía y Finanzas. Desde el ministerio de Cultura, el Centro de monumentos del patrimonio nacional ha lanzado su propia petición, «Reconstruyamos Notre Dame de París», que será posible consultar a través de internet, para hacer donaciones particulares.

Durante las primeras veinticuatro horas, tras el incendio, que estalló a las 18.50 del lunes, las primeras donaciones eran ya superiores a los 700 millones de euros. Cifra significativa e importante, quizá modesta, todavía, cuando se teme que los trabajos de reconstrucción de Notre Dame pudieran durar no menos de cinco años.

Todavía es pronto, por otra parte, para poder evaluar con alguna precisión el costo final de la reconstrucción. Hace cinco años, la jerarquía religiosa se vio forzada a pedir «socorro» financiero a los grandes mecenas norteamericanos. La alcaldía de París y el Estado decían no poder asumir el costo de la renovación inconclusa, que comenzó hace dos años cortos.

El costo de la reconstrucción tendrá forzosamente unas proporciones más que considerables. Édouard Philippe, primer ministro y jefe de Gobierno de Emmanuel Macron, comenzó ayer los primeros trabajos preparatorios de la inmensa tarea por realizar, durante los próximos quince años.

La construcción de Notre Dame se prolongó durante varios siglos, con inversiones sin duda importantísimas, para su época. Su reconstrucción será la tarea inmensa de Francia, a primeros del siglo XXI. Las donaciones serán todas bienvenidas. Más allá de su dimensión financiera, también se tratará de una aventura colectiva que tendrá muchas otras dimensiones, artísticas, culturales, religiosas, técnicas y cívicas. En este caso, el dinero público y privado también aspira a ser el arma de la cohesión nacional.