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Espaldarazo de Trump a Al Sisi, que busca perpetuarse en el poder

El presidente de EE.UU. rehuye opinar sobre el plan de su homólogo egipcio de quedarse al frente del Gobierno hasta 2034

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Egipto es un aliado clave de EE.UU. en las turbulencias de Oriente Medio y Donald Trump no está dispuesto a que los asuntos internos en el país norteafricano lo cambien. Lo demostró ayer en una visita de su homólogo egipcio, Abdel Fatah Al Sisi, a la Casa Blanca.

El presidente egipcio, un ex general que lideró el golpe de estado de 2013, está en medio de un proceso para reformar la constitución del país que le permitiría extender su presidencia hasta 2034 y daría mayor poder al ejército. «No conozco el plan, solo puedo decir que está haciendo un gran trabajo», zanjó Trump cuando los periodistas le preguntaron sobre la reforma constitucional de Al Sisi.

Todo lo contrario que criticar a su homólogo, Trump aseguró que Egipto y EE.UU. «nunca han tenido mejor relación que ahora» y destacó que se han logrado «muchos progresos» en «la lucha contra el terrorismo y otras cosas en Egipto».

«Muchas gracias por su apoyo en todos los frentes», respondió Al Sisi.

Trump y Al Sisi compartieron un almuerzo de trabajo en el que discutieron asuntos militares, intercambios comerciales o la situación en Gaza y en el que es improbable que el presidente de EE.UU. recriminara a su invitado por violaciones de derechos humanos en Egipto.

Así se lo habían pedido en los últimos días organizaciones de derechos humanos y el Congreso de EE.UU. El lunes, un grupo de senadores demócratas y republicanos enviaron una carta al secretario de Estado, Mike Pompeo, en el que celebraban la fortaleza de la relación estratégica con Egipto pero le exigían que transmitiera sus preocupaciones sobre libertades políticas y democráticas, reformas económicas y vulneración de derechos humanos en el país árabe.

«Una alianza estratégica EE.UU.-Egipto fuerte y sostenible es vital para ambos países pero exige que Egipto haga esfuerzos tangibles para aplicar esas reformas», sostuvieron los líderes de ambos partidos en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Otra de las preocupaciones, que también comparte la Casa Blanca, es el estrechamiento de la relación entre el gobierno de Al Sisi y Rusia. En especial, después de que la prensa rusa revelara un acuerdo de 2.000 millones de dólares para la compra de veinte cazas rusos Sukhoi Su-35 y armamento para las naves. La operación podría suponer sanciones a Egipto por hacer negocios con entidades militares y de la inteligencia rusa y podría poner en peligro los cerca de mil millones de dólares anuales que el país árabe recibe al año en ayuda militar de EE.UU.