Combatientes rebeldes en una imagen de archivo en Alepo
Combatientes rebeldes en una imagen de archivo en Alepo - Afp

El enigmático grupo Wagner, instrumento de la guerra híbrida de Rusia en Siria y Ucrania

Decenas o incluso centenares de miembros de esta compañía militar privada murieron el 7 de febrero en un ataque de la coalición internacional que lidera EE.UU. en Deir ez Zor, pero el Kremlin dice no saber nada de ellos

Corresponsal en MoscúActualizado:

Las autoridades del Kremlin continúan asegurando que no hay tropas rusas en las regiones separatistas ucranianas de Donetsk y Lugansk, que tampoco las hubo en Crimea en la víspera de la anexión, con la única excepción de las acuarteladas en la base de la Flota del Mar Negro (Sebastopol), y tampoco las hay ahora en Siria, salvo las vinculadas a las incursiones aéreas y al personal de servicio de las bases de Tartus y Hemimim. Descartan categóricamente la presencia de unidades en operaciones terrestres.

En relación con la acción de Rusia en Ucrania, precisamente, se acuñó en 2014 el concepto de «guerra híbrida», que siempre se llamó «guerra sucia» o «soterrada». Además de fuerzas regulares, desprovistas de distintivos que puedan identificarlas, Moscú empleó en Crimea cosacos, mercenarios y, en general, gente de armas que en el pasado fueron militares o miembros de unidades de élite de la Policía o los servicios secretos, reservistas en general.

Ese mismo conglomerado se empleó después en el este de Ucrania y fue allí donde surgió la idea de crear la llamada Compañía Militar Privada (ChVK en sus siglas en ruso) Wagner. Rumores sobre su existencia circulaban ya en 2014, pero fue al ser enviados a Siria cuando más información surgió sobre su actividad.

La muerte de decenas de ellos, algunos hablan de centenares, el pasado 7 de febrero en Deir ez Zor, al noreste de Siria, en un ataque de la coalición internacional que lidera Estados Unidos, ha causado conmoción en la sociedad rusa y puesto de actualidad la necesidad de legalizar estas formaciones y dotarlas de un determinado estatus dentro del dispositivo defensivo del país. La gente se pregunta cómo hay que tratar a estos combatientes ¿Como héroes o villanos?

Mientras, el Kremlin se desentiende de ellos e incluso dice no disponer de información sobre sus misiones y efectivos. Algo muy chocante, ya que los destacamentos Wagner luchan codo a codo junto con el Ejército sirio, aliado principal de Moscú, y, debido a la naturaleza de la intervención rusa en el país árabe su mando militar está obligado a conocer todos los detalles de inteligencia, en primer lugar, qué grupos armados se mueven sobre el terreno.

Este jueves, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, declaró que «cinco personas presuntamente de nacionalidad rusa murieron en un enfrentamiento armado cuyas circunstancias estamos esclareciendo».

Según sus palabras, «no son militares rusos». En relación con los datos difundidos por algunos medios de comunicación dentro y fuera de Rusia, que sostienen que hubo un gran número de muertos, Zajárova afirmó que «se trata de desinformación difundida por fuerzas antigubernamentales».

La organización Conflict Intelligence Team (CIT), que investiga la presencia de mercenarios en Siria y Ucrania, habla de cuatro muertos rusos en Deir ez Zor, algunos de cuyos nombres circulan ya en la prensa rusa y las redes sociales. Se trata de Stanislav Matvéyev, que combatió en Ucrania y procede de la región rusa de Svérdlovsk, en los Urales, Vladímir Loguinov, un cosaco de Kaliningrado, Kirill Anániev, un nacionalista ruso radical, e Ígor Kosotúrov. Ayer se supo también de la muerte de Oleg Tereshenko, de la región sureña de Krasnodar.

La viuda de Matvéyev, desconsolada por el fallecimiento de su cónyuge, hizo este viernes declaraciones a varios medios rusos asegurando que no sabe todavía dónde está su cadáver y lamentando que, puesto que el Gobierno ruso no quiere saber nada, tendrá que decir a sus hijos que su padre murió «no se sabe cómo y en las filas de no se sabe qué unidades».

Pugna por un yacimiento petrolífero

El canal internacional estadounidense CNN subraya que en Deir ez Zor, junto al río Éufrates, cayeron bajo las bombas americanas 100 mercenarios rusos mientras que Ígor Guirkin, apodado Strelkov y antiguo jefe de los destacamentos separatistas de Donetsk, calcula los muertos de los destacamentos Wagner en «cientos». Washington ha negado que sus fuerzas en Siria hayan atacado objetivos rusos.

Al parecer, según informa la radio Eco de Moscú, unos 600 combatientes del grupo Wagner trataron de arrebatar a los kurdos en Deir ez Zor el 7 de febrero el control de un yacimiento petrolífero y fueron por ello atacados desde el aire por aviones norteamericanos. El dirigente opositor ruso Grigori Yavlinski ha exigido al presidente Vladímir Putin explicaciones sobre el suceso, pero sin respuesta por el momento. El Ministerio de Defensa ruso se limitó a decir que «no había militares rusos en la zona del bombardeo».

Se sabe que las unidades Wagner están bajo el mando de Dmitri Utkin, antiguo comandante en jefe del destacamento de fuerzas especiales número 700 de una de las brigadas del GRU, la inteligencia militar rusa. Utkin, que no ocultó a los periodistas su presencia en el este de Ucrania en el momento álgido del conflicto fue condecorado por Putin el año pasado.

También se sabe que el cuartel general de los Wagner está en la localidad de Mólkino, situada a unos kilómetros al sur de la ciudad de Krasnodar. Allí está también acuartelada la brigada número 10 de fuerzas especiales del GRU. El CIT ha recogido información gracias a las fotografías y comentarios de los mercenarios en las redes sociales y a los testimonios de sus familiares.

El Gobierno ruso no parece muy proclive a crear una normativa que regule la actividad de grupos armados privados, ahora mismo fuera de la ley, pese a las propuestas en esa línea de numerosos diputados y militares.