Una enfermera chequea el nivel de oxígeno de una paciente en un hospital del Servicio de Salud británico, en Sheffield
Una enfermera chequea el nivel de oxígeno de una paciente en un hospital del Servicio de Salud británico, en Sheffield - Reuters
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Enfermos de un Brexit interminable

Trabajadores españoles de la Sanidad británica alertan del colapso de los hospitales ante el descenso de llegadas de personal de la UE

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La campaña a favor del Brexit sedujo a millones de británicos con el mantra de «Recuperar el control» y la promesa de rescatar de la decadencia al Servicio Nacional de Salud (The National Health Service, NHS). A los mandos de un autobús rojo con un enorme letrero, Boris Johnson y Nigel Farage prometían devolver a la «joya de la corona» británica los 350 millones de libras semanales que, según aseguraban, eran «enviados» a la burocracia europea. Tres años después del referéndum y enfangados en un interminable tira y afloja en el Parlamento, el Gobierno británico se enfrenta al riesgo del colapso del NHS -a medio plazo- debido al descenso del número de profesionales de la salud provenientes de países comunitarios y a la incertidumbre del suministro de medicamentos en caso de salida abrupta de la UE.

Según un informe de la organización benéfica The Health Foundation, el NHS necesitaba a principios de 2019 cubrir 100.000 vacantes, desde doctores hasta auxiliares de enfermería. En los 12 meses transcurridos desde el referéndum, antes de que el Reino Unido dejara formalmente el bloque, el número de llegadas de enfermeros del Espacio Económico Europeo (UE más Noruega, Islandia y Liechtenstein) en el NHS disminuyó un 17,6%, mientras que las salidas aumentaron un 15,3%. Londres, con hasta el 11% de trabajadores comunitarios, y el sureste del país, dependen especialmente del personal de la UE para sus hospitales.

Indios y filipinos

A falta de oportunidades laborales en España, el murciano Miguel (30 años), historiador y autor del blog « Cartas a Adso» sobre sus experiencias en el NHS, emigró a Southampton, donde ha ido escalando en el hospital con la formación que le proporciona el Sistema Público de Salud: empezó como limpiador y más tarde trabajó como cortinero. «En mi unidad somos alrededor de 13 extranjeros y siete ingleses. Creo que pasa lo mismo en todo el NHS». En cambio, añade que «la edad de llegada de españoles ha pasado» porque, en su mayoría, vienen de forma temporal a conseguir puntos para la bolsa de trabajo en España, «a diferencia de polacos y portugueses, que son más propensos a quedarse más a largo plazo».

Histórico puerto de entrada a las islas británicas y de donde zarpó el Titanic el 10 de abril de 1912, Southampton (250.000 habitantes), como casi toda Inglaterra, votó en su mayoría a favor del «Leave» (53,8%). Con ocho años ya en las islas, la madrileña María (31 años), ve claro un cambio de tendencia en las llegadas: «Antes veías oleadas de españoles dos o tres veces al año y ahora son de filipinos. El problema de la falta de personal médico viene de lejos. Antes les salía más barato traer a europeos que financiar públicamente los estudios de enfermería. A mi departamento han llegado cuatro filipinos en el último mes», subraya esta enfermera. Tras los británicos, los indios (19.142 trabajadores) y filipinos (16.807) son los más numerosos entre el personal del NHS, según datos del Parlamento británico a 2018.

En el hospital, los trabajadores están asumiendo la falta de personal con horas extras, bien pagadas por el NHS. «La gente de a pie no siente todavía el problema porque antes también faltaba personal, pero estamos haciendo muchas horas extra en el hospital y hay trabajadores muy quemados y poniéndose enfermos con tantas horas», explica María. Donde trabaja, los europeos representan el 30-35%.

«No son conscientes de lo que supone nuestra marcha», dice la neuróloga Violeta

Después del preacuerdo de salida de la primera ministra británica Theresa May con Bruselas, Miguel asistió a un seminario en diciembre organizado por la consultora Philip Gamble & co en su hospital. Allí le explicaron las condiciones del acuerdo y del plan británico para los trabajadores comunitarios conocido como «The EU Settlement Scheme» por el que, como recoge la página del Ministerio español de Exteriores, «aquellos ciudadanos que lleven residiendo en el Reino Unido de forma continuada cinco años o más obtendrán el estatus de asentado, y si lleva menos, el de pre-asentado».

El Gobierno británico ha asegurado que incluso en el escenario de un Brexit sin acuerdo -la fecha de salida ha sido prorrogada hasta el 31 de octubre- los trabajadores comunitarios podrían acogerse a ese plan. Según los planes de contingencia aprobados por el Parlamento Europeo, «quedan garantizados los derechos de las personas que ejercieron su derecho a la libre circulación antes de la retirada del Reino Unido».

De vuelta a España

«Todos los que estábamos en Reino Unido conocemos las políticas de inmigración muy agresivas con los emigrantes. No nos dieron ninguna garantía desde el punto profesional desde el referéndum, solo que no nos preocupáramos, pero al mismo tiempo lanzando mensajes como: “os podréis quedar aquí mientras no tengamos suficiente personal”», afirma Violeta, neuróloga de 38 años que después de ocho trabajando en el NHS ha dejado las islas el diciembre pasado, así como su puesto indefinido -en excedencia- y de buen sueldo para volver a otro centro en Andalucía. «Es sobre todo la situación de incertidumbre y ver lo que han hecho con la Generación Windrush, caribeños de países de la Commonwealth, como Jamaica, reclutados para trabajar entre 1940 y 1970 y que recientemente pasaron a ser inmigrantes ilegales», aclara, denunciando también las condiciones para trabajar si no suministran medicación necesaria por desabastecimiento. «Si se quieren salir del Euratom (Comunidad Europea de la Energía Atómica), no puedes dar radioterapia para un cáncer. ¿De dónde vas a sacar las sustancias radiactivas? No lo pueden acumular».

Violeta trabajó en hospitales del área de Londres principalmente pero también en el condado de Kent, donde ganó el «Leave» (59%). «Recuerdo que al día siguiente de la victoria, en su hospital, mis compañeros que votaron Brexit llevaron tartas para celebrar la “independencia”.. ¿Independencia de qué? No eran conscientes de qué podría suponer nuestra marcha. Gracias a la Directiva Europea del Tiempo de Trabajo, por ejemplo, que en España no se aplica, no se hacen guardias de 24 horas en Reino Unido y los residentes no pasan de 12. Nadie se tomó la molestia de explicarle a la gente cuáles son los beneficios reales de seguir en la UE».