Un soldado alemán instruye a un soldado kurdo iraquí en Erbil
Un soldado alemán instruye a un soldado kurdo iraquí en Erbil - EFE

EE.UU. y Europa ponen en alerta a sus fuerzas en Irak por temor a un ataque

Washington evacúa a la mayor parte de su personal diplomático de Bagdad tras informes de posibles atentados de milicias chiíes leales a Teherán

Corresponsal en WashingtonActualizado:

El Gobierno de Estados Unidosordenó ayer la evacuación de su personal diplomático de Irak ante la amenaza de un ataque procedente de Irán del que la Casa Blanca no ha dado detalles abiertamente. Esta semana el Pentágono ha enviado abundantes refuerzos militares al golfo Pérsico después de detectar el envío de componentes de sistemas de misiles a milicias chiíes en la zona, según han revelado fuentes de la administración norteamericana.

La escalada de tensión en el Golfo llega un año después de que Donald Trump retirara a EE.UU. del acuerdo de desarme nuclear de Irán y cuando la república islámica ha anunciado que renuncia a varios de los compromisos adquiridos para demorar el enriquecimiento de uranio. El comando Central de las fuerzas armadas norteamericanas ha ordenado que todas las tropas en la zona, incluidas las desplegadas en Irak, estén en situación de alerta.

El martes, el comando Central, que supervisa las operaciones militares de EE.UU. en el Golfo y en Oriente Próximo, dio el paso sin precedentes de desmentir a un general británico que presta servicio al frente de la coalición contra el Estado Islámico. El subcomandante británico Christopher Ghika dijo el martes desde Irak que no hay pruebas de una amenaza tangible en la zona. El portavoz del comando Central norteamericano, el capitán Bill Urban, emitió después un comunicado en el que dijo que esa valoración «es contraria a la identificación de amenazas creíbles recabadas por la inteligencia de EE.UU. y sus aliados».

El departamento de Estado norteamericano ordenó ayer la retirada de todo el personal diplomático no esencial de su embajada en Bagdad, que alberga la mayor misión de representación de EE.UU. en el extranjero, y del consulado en la localidad de Erbil. Además, emitió una alerta en la que insta a los estadounidenses a no viajar a Irak por riesgo elevado de «terrorismo, secuestro y conflicto armado».

Paralelamente, la Casa Blanca ha ordenado el despliegue en el golfo del portaaviones USS Abraham Lincoln, además del envío de cuatro bombarderos B-52 que ya se encuentran en la base aérea norteamericana en la península de Qatar. El jefe del comando Central, el general del Marine Corps Kenneth McKenzie, ha pedido incluso más refuerzos para contener la amenaza de las milicias subvencionadas por Irán en la zona.

Aunque Obama dio la guerra de Irak por acabada en 2011, todavía quedan en ese país unos 5.000 soldados que siguen enfrentándose a la amenaza de guerrillas islamistas sobre el terreno. Tras la derrota del «califato», algunos políticos chiíes, afines a Irán, han pedido en el parlamento nacional que se retire también el resto que queda y que ha servido para apoyar la lucha de las milicias kurdas contra Estado Islámico.

Varios medios norteamericanos, entre ellos la cadena NBC, revelaron ayer que las agencias de inteligencia norteamericanas han logrado interceptar mensajes que en teoría demuestran que Irán, libre de sus compromisos con las potencias mundiales, ha indicado a sus satélites en Irak, Yemen, Siria y Líbano que tienen vía libre para atacar intereses norteamericanos si así lo creen necesario.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, regresó ayer a Washington de un viaje a Rusia durante el que se reunió con Vladímir Putin, con quien discutió posibles medidas para contener la amenaza iraní. El Kremlin es uno de los principales aliados tanto del régimen de los ayatolás como de sus socios en el gobierno sirio de Bashar al Assad.

Alemania y Holanda

Después de que EE.UU. ordenase la salida de casi todo su personal diplomático, las Fuerzas Armadas de Alemania han suspendido también sus labores de formación a los efectivos locales en Irak debido a la escalada de tensiones en la zona. Alemania ha consultado con sus socios de la coalición contra el grupo terrorista Estado Islámico antes de tomar esta decisión, que afecta a los casi 160 militares que tiene actualmente desplegados en el país.

El portavoz del Ministerio de Defensa, Jens Flosdorff, confirmó ayer que el ejército alemán «ha suspendido el entrenamiento, orientado por sus socios», aunque evitó hablar de retirada y subrayó que «eso no quiere decir que no se vaya a retomar la actividad «en los próximos días y si las circunstancias lo aconsejan. Flosdorff reconoció que la situación es de «alerta elevada», aunque señaló que el ejército alemán no tiene «indicios propios» de un inminente ataque por parte de Irán, como sostiene EE.UU. ni tampoco de «una amenaza concreta de atentado contra objetivos alemanes». Informó además que los soldados alemanes se encuentran y permanecerán en Irak de acuerdo con la estimación que hace Berlín sobre la situación de seguridad en ese país, aunque precisó que en estos momentos no deben abandonar sus instalaciones.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Adebahr, reconoció por su parte que no tiene informaciones propias sobre un incremento del nivel de amenaza a la seguridad en el país. «Más allá de las informaciones que pueda tener EE.UU., para nosotros no cambia nada en la situación actual», indicó, agregando que todas las instalaciones alemanas en el país cuentan con elevadas medidas de seguridad. Recordó, además, que las recomendaciones de viaje para Irak son de por sí estrictas y se actualizan continuamente. «A mediodía de hoy no vemos ningún motivo para modificarlas», dijo en la rueda de prensa posterior a la reunión del consejo de ministros de Merkel.

Holanda también anunció ayer que suspende de forma temporal la misión de entrenamiento de las fuerzas kurdas por parte de unos 50 soldados holandeses en Erbil, en el norte de Irak, según el Ministerio holandés de Defensa, que alegó «amenazas» para la seguridad, sin especificar.