Donald Trump se lanza a la caza de la garganta profunda de la Casa Blanca

La Resistencia ha llegado al Ala Oeste de la Casa Blanca. Así se hacen llamar un grupo de altos...

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La Resistencia ha llegado al Ala Oeste de la Casa Blanca. Así se hacen llamar un grupo de altos funcionarios que se han comprometido a frustrar partes de la agenda del presidente y sus peores inclinaciones para preservar las instituciones democráticas de los Estados Unidos. Se han dado a conocer a través de un artículo de un autor anónimo publicado por el New York Times. Según el artículo, los miembros de la resistencia de la Casa Blanca se limitan a intentar aislar las operaciones del presidente de sus caprichos ya que califican el estilo de Trump, como impetuoso, conflictivo, mezquino e ineficaz situando la raíz del problema en la amoralidad del presidente. Ahora, Donald Trump que dice sentirse presa de una caza de brujas por parte de la prensa se ha convertido en el cazador  y pide la cabeza del traidor que ha escrito el artículo en el New York Times amparándose en que se trata de un asunto de Seguridad Nacional. Los medios estadounidenses no han tardado en comenzar a intentar averiguar quién es el misterioso autor. El Washington Post incluso ha especulado con la idea de que fuese el mismo vicepresidente Mike Pence o alguien de su entorno basándose en que el articulo contiene la palabra lodestar, un término de uso poco común. La líder demócrata, Nancy Pelosy, bromeaba sobre la lista de sospechosos. Lo cierto es que el anónimo autor de la resistencia del ala oeste de la Casa Blanca coincide en sus revelaciones con las del libro que la próxima semana publica el legendario periodista del Caso Watergate, Bob Woodward. En él cuenta como al menos en un par de ocasiones dos de los asesores de Trump retiraron documentos del despacho oval para evitar que el presidente los firmara. Woodward también desvela la reaccin de Trump tras el ataque químico de Basar Al Asad en Siria el año pasado. El presidente  dijo a sus generales: Matémoslo cojones,  entremos y matémoslos a todos. Una disposición que el Secretario de Defensa pasó por alto. En otra ocasión el equipo de abogados del presidente simuló un interrogatorio a Trump  ante el fiscal especial Jeff Sessions por la injerencia rusa en las elecciones. La conclusión fue que mejor no declarase, porque si no el presidente acabaría con el mono naranja que visten los presos. La casa blanca es hoy una casa de locos, como según Woddward, la define John Kelly el actual jefe de gabinete de Trump  en la que ha comenzado la caza de las gargantas profundas.-Redacción-