La francesa Djamila Boutoutao durante el juicio en Bagdad
La francesa Djamila Boutoutao durante el juicio en Bagdad - AFP

Diez minutos para pedir clemencia

El tribunal de Bagdad ha condenado a muerte a más de 40 mujeres extranjeras, que se unieron al grupo yihadista Daesh, apenas sin juicio

MADRIDActualizado:

«Me estoy volviendo loca aquí. Me enfrento a una sentencia de muerte o cadena perpetua. Nadie me dice nada, ni el embajador, ni la gente en la cárcel», reclama Boutoutao, una mujer francesa que espera en una antesala de un tribunal de Bagdad enfrentarse a un jucio por haber formado parte de Daesh, el grupo yihadista que durante los últimos cinco años logró ocupar la tercera parte del territorio iraquí, y que fue finalmente derrotado el pasado verano tras la reconquista de Mosul.

Entre las ruinas de la ciudades iraquíes fueron encontradas y arrestadas un millar de mujeres, muchas con sus hijos, alrededor de 800. Ante la imposibilidad de ajusticiar a los hombres que encabezaron la yihad, ellas serán las que paguen por los miles de muertos dejados por los terroristas.

Djamila Boutoutao es una de las miles de mujeres extranjeras que abandonaron sus casas para unirse a ese nuevo «califato» -envuelto en promesas y mentiras-, procedentes de países como el Reino Unido, Francia, Bélgica, Alemania... Nacida en la ciudad francesa de Lille hace 29 años, llegó a Irak en 2014, junto a su marido y dos hijos. En 2016 murieron su esposo y uno de los niños. Después fue capturada por los peshmerga kurdos, informa «The Guardian».

Hoy, sentada en la antesala del tribunal, acuna en sus brazos a un bebé de dos años. «No dejen que se lleven a mi hija», suplica. «Estoy dispuesta a ofrecer dinero si puedes contactar a mis padres. Por favor sácame de aquí», suplica a los allí presentes. Sin ningún funcionario francés que la pueda asesorar, escuchará su sentencia: cadena perpetua o muerte por ahorcamiento.

El procesamiento tendrá carácter de urgencia, apenas 10 minutos dura la vista en la que exponer su caso para dictar sentencia. Los abogados defensores a veces no llegan a hablar con las acusadas, y apenas tienen tiempo de leer el sumario. Es lo habitual en el tribunal central de Bagdad, que ha condenado a muerte a 40 mujeres extranjeras y a cadena perpetua a decenas de ellas, según relata el diario británico.

Peores condenas

Mientras los gobiernos extranjeros se desentienden de la situación de sus milicianos, la justicia iraquí se muestra más dura con las mujeres foráneas que se incorporaron a Daesh. Para las mujeres iraquíes hay más clemencia si alegan haber sido captadas por los yihadistas por la fuerza. «No es lo mismo en el caso de las mujeres iraquíes, donde evidencias específicas a menudo reducen las condenas. Pero si compras un billete de avión, cruzas un límite y haces tu propia elección, quedas más expuesto», explica a «The Guardian» Belkis Wille, investigador para Irak de Human Rights Watch.

Grupos de derechos humanos han denunciado a Irak y a otros gobiernos de la región por inconsistencias y defectos en los procesos judiciales, que han dado lugar en muchos casos a condenas injustas.