Israelíes de la minoría drusa se manifiestan en la plaza Rabin, Tel Aviv
Israelíes de la minoría drusa se manifiestan en la plaza Rabin, Tel Aviv - REUTERS

Decenas de miles de personas protestan contra la Ley de Estado Nación en Israel

La multitudinaria organización, organizada por la minoría drusa del país, ha reclamado «igualdad» al Gobierno israelí

Tel AvivActualizado:

Decenas de miles de personas han protestado este sábado en Tel Aviv en una movilización multitudinaria contra la Ley de Estado Nación israelí, que limita a los judíos el derecho a la autodeterminación y parte de la sociedad considera discriminatoria para las minorías del país. Entre los asistentes hubo personas jóvenes, familias con niños y sobre todo gente mayor, que comenzaron a juntarse en la céntrica plaza Rabin tras acabarse el shabat, la jornada de descanso judía.

A medida que se aproximaba el momento de la convocatoria oficial del evento, las 20.30 hora local (17.30 GMT), el espacio de la protesta y sus calles colindantes se abarrotaron de personas que enarbolaron la bandera israelí y de la comunidad drusa, que encabezó el acto, con muchos manifestantes que vistieron camisetas que rezaban: «La Igualdad es un valor supremo». Las altas temperaturas y la sensación de calor acompañaron el evento, donde entre la muchedumbre destacaron los grupos de drusos ancianos con bigote, gorro o sombrero blanco y túnica negra, la indumentaria tradicional que les caracteriza.

Unas 90.000 personas asistieron al evento, informó el digital Ynet, y según destacaron a Efe algunos de los asistentes más mayores, no recordaban movilizaciones tan masivas desde las manifestaciones por la paz de la década de los noventa. «Todos somos hermanos, todos somos iguales» fue el lema de la protesta, organizada por los cien reservistas drusos del Ejército israelí, que recientemente mandaron una carta formal a las autoridades israelíes contra la polémica legislación, aprobada el pasado 19 de julio. La fachada del Ayuntamiento de Tel Aviv, ubicada en la plaza Rabin, se iluminó durante la protesta con los colores de la bandera drusa, formada por cinco rallas distintas de color blanco, azul, amarillo, rojo y verde, un detalle que los asistentes agradecieron, entre los que se vio pancartas que decían, «El pueblo necesita democracia directa», o «A los hermanos no se les abandona».

El líder espiritual druso, jeque Muafak Tarif, fue el primero en dar un discurso ante el público, y calificó de «absoluto e inequívoco» su «amor por la tierra y el Estado», pero lamentó que, «pese a la lealtad incondicional» de los drusos, el Estado israelí no les vea «como iguales», reportó Ynet. Seguidamente habló el general druso en la reserva Amal Asad, que hace poco alertó en una declaración por su página de Facebook que Israel, bajo el liderazgo del primer ministro, Benjamín Netanyahu, estaba en riesgo de convertirse en un «Estado de Apartheid».

Otras figuras prominentes que asistieron en el acto fueron el alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, la líder de la oposición en el Parlamento israelí, Tzipi Livni, y ex altos cargos de Defensa, como el exjefe del Estado Mayor Gabi Ashkenazi y los de los servicios de Inteligencia Mosad y Shin Bet, Tamir Pardo y Yuval Diskin. «Esta plaza está llena, sí, pero no es suficiente. En este país cada uno se preocupa de lo suyo, pero esto de hoy es más general, esta ley es una desgracia y todo Israel debería estar aquí», declaró a Efe el economista Efrat Rubin, que participó en la manifestación porque considera injusto «que el Gobierno dicte que hay ciudadanos que valen menos», como «los árabes, los beduinos, los etíopes...».

La protesta se desarrolló en un ambiente de indignación y entre las pancartas, hubo una destacable de unos diez metros de largo que acusaba a Netanyahu de ser «Ministro del Crimen». Durante la tarde del sábado, cientos de personas protestaron también en contra de la ley en varios pueblos árabes de Israel.

La Ley del Estado Nación, que afirma la identidad exclusivamente judía del país y retira el estatus del árabe como lengua cooficial, generó mucho revuelo entre un gran sector de la población, sobre todo entre la minoría árabe -y en concreto los drusos-, los grupos de izquierda, el mundo académico y cultural e incluso el presidente, Reuvén Rivlin. La legislación, impulsada por el primer ministro, está levantando ampollas entre las fuerzas drusas del Ejército, y la semana pasada, el diputado árabe-israelí Zuheir Bahlul, de la coalición Unión Sionista, renunció a su escaño, y artistas, intelectuales y escritores -entre ellos David Grossman y Amos Oz- pidieron a Netanyahu derogar la ley.

Ya se han presentado cuatro recursos en el Tribunal Supremo contra la normativa, por considerarla discriminatoria hacia las minorías y en concreto la árabe, que supone un 20% de la población israelí.