La expresidenta de Argentina a su salida del Tribunal Federal de Buenos Aires
La expresidenta de Argentina a su salida del Tribunal Federal de Buenos Aires - Reuters

Cristina Kirchner:«Podrán excavar toda la Patagonia que no encontrarán nada en mi contra»

La expresidenta rinde cuentas en los tribunales, esta vez, por blanqueo de capitales en el marco de la investigación de los «Cuadernos de la corrupción»

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La expresidenta, Cristina Fernández, parece no encontrar nunca la meta en la carrera de fondo que protagoniza en los tribunales federales de Buenos Aires. La viuda de Néstor Kirchner, tras sumar su sexto procesamiento, como presunta jefa de una banda para cobrar sobornos a empresarios a cambio de concesiones de obras públicas, volvió a hacer escala en el edificio de Comodoro Py pero, en esta ocasión, para defenderse de la acusación de blanqueo de capitales. Allí, sede de la Justicia Federal, desafiante, pronosticó: «Podrán excavar toda la Patagonia que nunca van a encontrar nada con lo que involucrarme».

El testimonio de la actual senadora, por escrito, se produjo casi en simultáneo con la detención de su antiguo subordinado, Oscar Thomas, el último prófugo de la justicia en la causa que la tiene a los pies de los caballos de la inmunidad del Senado, por el asunto de los sobornos. Todo, en el marco de la investigación de los «cuadernos de la corrupción» de Oscar Centeno (chofer del poder) por la que el juez federal, Claudio Bonadío, la procesó (junto a otras 42 personas) la víspera, dictó su detención y embargo, una vez más, por más de cien millones de euros.

En sintonía con la línea de defensa que mantiene, en la colección de delitos que le imputan, Fernández atribuyó su situación judicial a una «persecución política». La viuda de Néstor Kirchner, se negó a declarar y dejó su testimonio en un escrito donde se despachó: «Podrán seguir vigilando mis movimientos y los de mi familia, escuchar de manera clandestina mis conversaciones telefónicas o excavar toda la Patagonia argentina o donde mejor se les ocurra, que nunca van a encontrar nada con lo que involucrarme, porque jamás me apoderé de dinero ilícito alguno».

Las arcas públicas

De acuerdo a testimonios de exsecretarios de Estado suyos y otros colaboradores de su Administración que ahora se los conoce como «los arrepentidos», parte del botín del saqueo de las arcas públicas que le atribuyen estaría oculto como en la serie «Breaking Bad», en la inmensidad de los campos del sur argentino. El juez federal Claudio Bonadío ordenó rastrear, con equipos de alta tecnología, en diferentes enclaves de una de las fincas de LázaroBáez, presunto testaferro de Kirchner que lleva más de dos años en prisión y cuyas propiedades se estiman en más de seiscientas mil hectáreas.

El escrito de CFK, siglas por las que se conoce a la actual senadora, lo presentó ante el polémico juez Sebastián Casanello. Funcional a los intereses del matrimonio Kirchner cuando la pareja estaba en el poder, el magistrado, aunque se resistía, no tuvo más remedio que citarla como investigada, por presunto blanqueo de capitales, en la causa conocida como «La ruta del dinero K». La orden, ante su desidia, se la dio directamente la Cámara Federal, una instancia judicial superior. «Jamás tuve cuentas bancarias no declaradas, ya sea sola, con Lázaro Báez o cualquier otra persona», se defendió Fernández, mencionando al exrecadero convertido en cajero del Banco de Santa Cruz (Patagonia) y transformado en empresario, durante los doce años de Gobiernos kirchneristas.

La expresidenta, que hizo del despotismo y la corrupción sello de identidad de sus Gobiernos, insistió en presentarse como una víctima y definir como «transparente» la forma «en que hemos administrado nuestro patrimonio», ironías del destino, multiplicado como los panes y los peces mientras estuvo en la Casa Rosada.

Embargo de su jubilación

Molesta por las medidas de diferentes magistrados, CFK aparenta escandalizarse: «se han lanzado en nuestra contra a embargar nuestros bienes, bloquear las cuentas bancarias, intervenir las empresas familiares» y añade «se llegó hasta el absurdo de embargar mi jubilación y bloquear mis tarjetas de crédito e impedirme siquiera tener una tarjeta de débito». Cristina Fernández cobraba doble pensión, como viuda de Néstor Kirchner y como expresidenta. Bonadío, en otra causa, la de venta de dólares a futuro (por debajo de los precios del mercado) le congeló las cuentas para garantizar el cumplimiento del embargo de su pensión personal.

En este contexto, Carlos Beraldi, el lenguaraz y polémico abogado de la expresidenta (la criticaba sin piedad antes de aceptarla como cliente), arremetió contra los delatores que pertenecieron al Gobierno de la expresidenta: «No son arrepentidos, son ventrílocuos».