Eugenio Ambrosi
Eugenio Ambrosi - ABC

«La creación de centros de internamiento en Libia o en otro sitio no es justo ni fácil»

Eugenio Ambrosi, director de la OIM de Naciones Unidas para Europa, considera que el cierre de la ruta por Italia «es responsable del incremento de la presión migratoria en España»

MADRIDActualizado:

A juicio de Eugenio Ambrosi, director regional de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) de la ONU para la UE, el repunte de inmigración que se está registrando en la ruta del Mediterráneo occidental que va de África a España es, en parte, consecuencia de la decisión de Italia de dificultar el desembarco en sus puertos de los rescatados en el mar. «Los traficantes -explica- siempre van a intentar encontrar una alternativa para hacer su negocio». A pesar de ello, sostiene que el incremento de llegadas en todo el continente y en España en particular «son todavía muy fácilmente manejables en Europa y si Europa decide actuar como Unión y no como suma aritmética de 28 países».

¿La decisión unilateral del Gobierno español de acoger el Aquarius contribuye a esa idea de Unión y respuesta común?

Ha sido una decisión muy correcta. Es muy importante que un país europeo haya priorizado la necesidad de salvar vidas y haya puesto sobre la mesa el problema que lleva años pendiente de cómo se comparte la responsabilidad sobre los que están llegando a España, Italia, Grecia, Malta... una responsabilidad que forma parte de la estructura misma de la UE, que figura en el Tratado de Lisboa, por lo que no se entiende que haya países que se nieguen a aceptar su parte. España ha puesto esta cuestión en el centro del debate político, y puede que con otros países pueda llevar adelante el proyecto de una solución.

Pero el debate político previo al Consejo Europeo que está en marcha ha hablado de internar a los inmigrantes en centros dentro de Europa y también fuera, en África

La creación de centros de inmigrantes en Libia u otro lugar no nos parece buena idea para nada, primero porque no es jurídicamente correcto y porque desde un punto de vista operativo sería muy complicado, no es fácil. Además Libia no lo quiere, y en otras partes de África habría que verlo, hasta ahora nadie les ha preguntado. En cuanto a los centros cerrados dentro de Europa, tenemos que tener mucho cuidado, porque la utilización de la detención masiva por un problema administrativo como es cruzar una frontera sin documentos apropiados nos parece una medida exagerada. Gente que llega en busca de asilo no puede ser detenida solo por ello.

España ha acudido a la cumbre europea apoyando a Alemania en la idea de limitar los movimientos secundarios de inmigrantes dentro del espacio Schengen

Schengen ha sido un valor añadido en la construcción europea. Por una razón prevalentemente electoral, se está haciendo un problema enorme de algo que no es tan difícil de manejar, y todo por combatir la inmigración que entra por el Mediterráneo, cuando la más importante, el 70%, es la que entra de forma regular y luego se queda. Todas las medidas que endurecen la posibilidad de los extranjeros de llegar a Europa regularmente es lo que está creando el problema de irregularidad. No podemos hacer de Europa un mega-campo de concentración con centros de detención para inmigrantes porque tenemos miedo de que se muevan a través de una frontera u otra. De verdad, estamos haciendo de los inmigrantes irregulares el peor criminal de la historia. Tenemos que recuperar una cierta lógica y equilibrio en la discusión sobre el tema migratorio y no hacer de la inmigración el único problema que tiene Europa, como si parándola desapareciera la criminalidad, el desempleo, la crisis económica y Europa fuera a transformarse en un paraíso celestial.

¿Es extrapolable un acuerdo como el de la UE con Turquía para frenar los flujos desde que cruzan el Mediterráneo desde Marruecos o Libia?

Si acoger y sustentar a 120.000 inmigrantes que llegaron en 2017 es un problema, por qué pensamos que el mismo número no sería un problema para Marruecos o para Libia.... Eso sería simplemente transferir el problema de un lado a otro, pero sin resolver la protección para los que necesitan protección, la asistencia para los que necesitan asistencia. Estas son medidas que de alguna manera pueden ayudar pero no resuelven nada de nada en definitiva, como estamos viendo en Grecia, donde llegan 30.000 personas por año a pesar del acuerdo con Turquía. Hay un problema ético y moral de fondo, porque tenemos que decidir si queremos ser una sociedad cerrada que considera casi criminales a los refugiados o la gente que escapa de la pobreza o si queremos ser una sociedad que se hace cargo junto a la comunidad internacional de problemas estructurales que tienen que tener una solución estructural, que ayude a todos. No simplemente una solución egoísta que me resuelve mi problema y no me importa si se lo paso a otros.

Europa habla hoy de dar «soluciones exteriores» al fenómeno, un eufemismo que en la práctica ayudaría a conjurar el «efecto llamada»

El marco jurídico europeo tiene que guiar nuestra acción. No podemos tener un Tratado de Lisboa y ser muy rígidos en seguir la regla financiera en los presupuestos para cumplir con el pacto de estabilidad y luego ignorar nuestros compromisos legales con los derechos humanos, que están también en el tratado. En cuanto al riesgo de llamada, varios países impusieron detener la operación Mare Nostrum invocándolo y cuando se hizo, llegaron y murieron más personas. Creo que no damos la consideración adecuada a la razón por la que esta gente se muere y es fundamental, y esa razón por la que se sienten empujados a moverse es mucho más fuerte que cualquier barrera que intentemos poner.

¿Qué hacer con los países que se niegan a acoger refugiados?

Esa es una cuestión política interna de la Unión que no es muy apropiado que yo comente. Lo único que puedo decir es que esta Unión se creo en base a reglas, y no solo hay que observarlas sino que también hay consecuencias cuando no se observan. El Consejo tiene que tomar medidas para asegurarse de que todos siguen la misma regla.