Manfred Weber, candidato alemán a la presidencia de la Comisión
Manfred Weber, candidato alemán a la presidencia de la Comisión - AFP

El candidato alemán a presidir la Comisión Europea pide una postura «cristiana» en materia de refugiados

Manfred Weber, del CSU, expone una postura menos hostil que la actual directiva de esta formación política

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El candidato a la presidencia de la Comisión Europea, el actual presidente del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo Manfred Weber, publica hoy un artículo en el periódico alemán Süddeutsche Zeitung en el que presenta su programa en materia de inmigración y en e que defiende que «Europa no puede aislarse». Miembro del partido conservador bávaro socio de la CDU de Merkel, Unión Socialcristiana (CSU), expone una postura menos hostil con los refugiados que la actual directiva de esta formación política. Weber propone un nuevo programa europeo de asentamientos de refugiados y pide a los países socios que se avengan a llegar a los primeros acuerdos antes de fin de año.

«Como continente comprometido con los valores cristianos, debemos apoyar a las personas que necesitan nuestra ayuda», defiende, en una postura más próxima a la canciller Merkel que a la de su propio partido político y como base de un «un programa integral de reasentamiento» que permita a la UE «acoger a refugiados y brindarles protección si, por ejemplo, tienen que huir de una guerra civil». «Creo firmemente que los europeos están dispuestos a ayudar a estas personas», asegura Weber, reclamando una diferenciación legal más clara entre el estatus de refugiado y asilo por una parte y la realidad de la inmigración ilegal por otra. «Forma parte de nuestros valores el compromiso con quienes huyen de la violencia, pero nuestros ciudadanos deben saber que realmente son refugiados necesitados, no inmigrantes ilegales», reclama.

«Hablamos de este problema desde hace tres años, y creo que ya es suficiente», lamenta Weber, «debe haber una solución para fin de año» y en eso incluye, en particular, la protección de las fronteras exteriores de la UE: «Los ciudadanos quieren saber quién viene a Europa y con razón demandan que luchemos contra la inmigración ilegal».

«Europa no puede seguir viviendo en prosperidad a medida que África se hunde en el caos. Necesitamos una nueva política comercial con este continente»
Manfred Weber

Weber también aboga por una nueva relación comercial con África. «Europa no puede seguir viviendo en prosperidad a medida que África se hunde en el caos, necesitamos más dinero para la ayuda humanitaria, pero sobre todo se trata de una nueva política comercial con África», dice, advirtiendo que la UE debe ofrecer a los países africanos libre acceso a los acuerdos de libre comercio: «Esta es la única forma de invertir, y esa es la única forma en que las personas pueden aprender a sostenerse por sí mismas y, si lo hacen, no irán a Europa».

Weber marca así su posición en el más importante de los asuntos que Bruselas tiene sobre la mesa. Como jefe del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo, ha mostrado anteriormente habilidad en el establecimiento y gestión de los debates y un perfil, por cierto, bastante más duro que el de Jean Claud Juncker. Su candidatura a presidir la Comisión Europea llega en un momento muy oportuno para su partido, la Unión Socialcristiana de Baviera, que en octubre se enfrenta a elecciones regionales y podrá exhibir por primera vez a un bávaro aspirando al más alto cargo de la Unión. Weber es sin duda un europeísta convencido, lleva en su ADN político la tríada de Franz Josef Strauss: «Baviera es nuestro hogar, Alemania es nuestra patria, Europa es nuestro futuro». Pero es partidario de la Europa de las naciones que choca a menudo con las reformas que intenta liderar el francés Manuel Macron, quien por cierto se ha reunido con Weber en su despacho y a solas para tratar esas reformas.

La canciller Merkel, cuya idea acerca de cómo gestionar la inmigración en Europa es muy similar a la que presenta Weber en este artículo, ya ha expresado su apoyo de partida a esta candidatura. Merkel aprecia la naturaleza tranquila y servicial de Weber, aunque ha tardado dos días más de lo prometido en expresar públicamente su apoyo, lo que sugiere que desea intercambiar algunas cartas, no solo con sus interlocutores en Bruselas, sino también con la CSU bávara, que a principios de verano mantuvo un pulso con la Cancillería que estuvo a punto de hacer saltar por los aires el gobierno de la gran coalición.

«Europa necesita un nuevo comienzo y más de democracia», dijo Weber en Twitter al anunciarse como candidato, sin precisar qué grado de democracia quiere añadir al espacio europeo y en un tono un tanto beligerante. «Hoy en día se trata de la autodefensa de los intereses de Europa y de la defensa de nuestros valores, porque nos atacan desde fuera y desde dentro», ha escrito en la red social, «por ello, la UE necesita avanzar hacia una Europa mejor, más unida y más democrática».

Uno de los episodios en los que mejor se ha retratado políticamente fue cuando, en 2013, Weber rechazó un informe crítico con la erosión de los derechos democráticos en Hungría asegurando que era un ataque político de la izquierda y justificando así a Vikton Orbán, con disgusto para la mitad de su grupo parlamentario europeo, que por cierto debe nominarlo en 8 de noviembre en Helsinki. Precisamente la próxima semana se verá ante el mismo espejo, cuando el Parlamento Europeo se pronuncie sobre la posibilidad de expedientar a Hungría por violación de derechos fundamentales.

Su formación de ingeniero técnico le ha proporcionado un grado notable de pragmatismo y su fe católica es la que le sigue llevando a la iglesia cada domingo y «siempre que puedo una semana al año en un monasterio, para obtener aliento y nuevo impulso». De niño tocaba la trompeta en el conjunto de viento de la parroquia y durante dos décadas la guitarra en una banda que actuaba en los bailes locales. Quienes trabajan con él destacan que «es muy competente» y «tiene una gran paciencia». En su propio partido es considerado un liberal, moderado y «anti Söder», en referencia al actual hombre fuerte. Ha acusado a Putin de llevar a cabo «una guerra moderna contra occidente, contra nuestros valores y nuestro estilo de vida». Y a las bravatas de Trump ha contestado: «Estamos a favor de la libertad de comercio, si Trump levanta nuevos muros, Europa construirá nuevos puentes».