Imagen del camión con el que se ha producido el atropello

Atentado en EstocolmoUn terrorista arrolla a la multitud con un camión y mata a cuatro personas

La Policía sueca detiene a dos sospechosos, pero sigue investigando la autoría del ataque

Estocolmo Actualizado: Guardar
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«Suecia ha sido atacada». Con estas palabras, el primer ministro, Stefan Löfven, confirmó lo que unas horas antes todo el mundo sospechaba. La céntrica calle peatonal de Drottning (calle de la Reina) había sido objeto de un atentado terrorista. A las 14.54 una persona al volante de un camión de reparto de la compañía Spendrups intentó atropellar a las personas que, en ese momento, transitaban por una de las arterias comerciales más populares de la ciudad de Estocolmo.

El camión circulaba a gran velocidad hasta que se estrelló contra la fachada de Åhlens, unos grandes almacenes muy populares en Suecia, y provocó un incendio. Quince personas resultaron heridas como consecuencia del ataque, nueve de ellas de gravedad, entre ellas un niño. Poco después de las ocho y media de la noche, la Policía confirmó que, en total, había cuatro víctimas mortales. El atentado se produce dos semanas después de que un terrorista embistiera a la multitud que paseaba por el puente de Westminster en Londres.

El robo del vehículo

Segundos antes de que se produjera el atentado, un hombre con pasamontañas robó el camión mientras el conductor descargaba barriles de cerveza en «Caliente», un restaurante de tapas, muy cerca de la calle Drottning. «Una persona saltó al asiento del conductor y se llevó el camión», explicó Märten Lyth, director de comunicación de Spendrups. A pesar de que el conductor intentó detenerlo, fue golpeado y no pudo impedir que el terrorista condujera durante 550 metros dejando una carnicería a su paso, hasta que lo estrelló contra el escaparate de Åhlens.

«Estaba saliendo cuando vi que la pared nos caía encima como una avalancha», explicó a la agencia de noticias TT Christoffer Ung, un testigo que, en el momento del atentado, se encontraba en los grandes almacenes Åhlens. «La gente entró en estado de pánico y corría hacia las salidas. Lo importante era escapar de esa escena lo antes posible. Mi primer pensamiento era que había explotado una bomba. Cuando salí del edificio vi que estaba en llamas». Son las imágenes que poco después del atentado circularon por las redes sociales y las televisiones en las que se veía a la gente correr despavorida alejándose del lugar. Los primeros testigos hablaban de varias personas tendidas en la acera con heridas graves y de algunos muertos. Enseguida, la zona fue acordonada mientras llegaban ambulancias, camiones de bomberos y coches de Policía.

En una rueda de prensa pasadas las seis de la tarde, la Policía confirmó que, a pesar de las informaciones que habían circulado, no había ningún detenido y difundió la fotografía de un joven con una capucha que podría tener relación con el atentado, aunque no confirmó que fuera el autor del ataque. La Policía pidió a la población que permaneciera en sus casas por temor a que no se tratara de un acto aislado y que no acudieran al centro de la ciudad. «No sabemos si se trata de un incidente aislado o podemos esperar otros», explicó el director de la Policía Dan Eliasson. Anders Thorngren, director de Seguridad Nacional (Säpo), explicó que hacía tiempo temían un incidente de estas características y que los servicios de inteligencia estaban tratando de averiguar quién o quiénes estaban preparándolo. «Esta misma semana ensayamos un escenario parecido», comentó. Se sabe que cerca de 300 personas de nacionalidad sueca han viajado en los últimos años a Irak y Siria para unirse a Daesh, por lo que la alerta terrorista en el país era elevada ante el posible ataque de un «lobo solitario» y, de momento, permanece en nivel de alerta tres sobre una escala de cinco. A primera hora de la noche, el diario «Aftonbladet» informó de que una persona había sido detenida en el barrio de Märsta al norte de Estocolmo. Ya de noche, dos personas estaban siendo interrogadas por la Policía, aunque se desconocía si tienen conexión con los hechos.

Ciudad fantasma

El metro y los autobuses dejaron de circular, la estación de trenes fue desalojada y se paralizó el tráfico ferroviario. Los comercios del centro cerraron sus puertas. Cines y salas de conciertos cancelaron sus sesiones. El Ayuntamiento de Estocolmo puso a disposición del público diferentes locales para que pasaran la noche todas aquellas personas que no podían llegar a sus casas por la falta de transportes públicos, aunque muchos ciudadanos decidieron caminar hacia sus hogares. Muchas personas también abrieron sus puertas a los que estaban atrapados en el centro de la ciudad. Los hospitales de Estocolmo reforzaron sus servicios para atender a los heridos. También se impidió la salida de las personas que se encontraban en el Parlamento hasta pasadas las siete de la tarde. En varios puntos de la ciudad la Policía patrullaba fuertemente armada. Otras localidades del país están en estado de alerta y el puente de Oresund que une las ciudades de Malmoe con Copenhague en Dinamarca ha cerrado varios de sus carriles al tráfico para realizar controles.

El Rey Carlos Gustavo emitió un comunicado pasadas las cuatro y media de la tarde en el que mostraba su pesar. «La familia real y yo hemos sido informados del ataque de esta tarde en Estocolmo lo que nos produce gran tristeza. Las circunstancias y el alcance del incidente todavía no son del todo conocidas. Estamos siguiendo los acontecimientos pero nuestros pensamientos están ya con las personas afectadas y sus familias». Varios líderes mundiales expresaron sus condolencias al Gobierno sueco y manifestaron su pesar por el ataque a través de comunicados o de las redes sociales. «Un ataque a cualquiera de los estados miembros es un ataque a cualquiera de nosotros», declaró el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. Mariano Rajoy señaló que seguía con atención el ataque de Estocolmo y expresó sus condolencias por las víctimas y sus deseos de recuperación para las personas heridas. «Suecia nos tiene de su lado». El Rey Felipe VI, de vuelta de su viaje a Japón, envió anoche el siguiente telegrama a los Reyes de Suecia: «Al conocer la dolorosa noticia del atentado perpetrado en Estocolmo, quiero trasladaros en mi nombre, en el del Gobierno y en el del pueblo español mi más profundo pésame y la condena más firme. La Reina y yo nos sentimos muy cerca de vuestras majestades y de todos los suecos en estos momentos».

Se trata del primer ataque terrorista que sufre Estocolmo desde que en diciembre de 2010, Taimur Abdulwahab al Abdaly, un sueco de origen iraquí trató de explotar un coche bomba no lejos de donde se ha producido el atentado de ayer. El coche se incendió y el terrorista se suicidó detonando una carga explosiva sin otras víctimas.

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