El cardenal Brenes habla con la prensa en la catedral de Managua - REUTERS | Vídeo: Baño de multitudes de Daniel Ortega en el 39 aniversario de la revolución sandinista (ATLAS)

Ayuno en Nicaragua en desagravio por la violencia represora

El presidente Ortega califica a los obispos de «golpistas» por sus críticas a los abusos y profanaciones

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La población de Nicaragua respondió hoy a la invitación de los obispos para guardar un día de ayuno y recitar la oración de exorcismo a San Miguel Arcángel, en «desagravio por las profanaciones» de estos últimos meses «contra Dios» por la violencia desatada en el país. Las manifestaciones de protesta –originalmente por razones económicas– contra el régimen autoritario sandinista se han saldado hasta el momento con 351 muertos, en su mayoría manifestantes abatidos por bala por policías y paramilitares.

Los obispos instaron, «especialmente a los policías, militares y demás empleados públicos» que apoyan la violencia contra los nicaragüenses por orden del Gobierno, a reflexionar sobre la «grave y urgente» situación del país y a tomar las decisiones «que su conciencia les dicte y se comprometan a defender la vida, la verdad y la justicia».

El llamamiento de la Conferencia Episcopal Nicaragüense (CEN), que preside el arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes, se produce tras un recrudecimiento de la «represión y la violencia por parte de los paramilitares progubernamentales hacia las personas que protestan cívicamente».

La crisis sociopolítica que atraviesa Nicaragua, que comenzó el 18 de abril como consecuencia de unas controvertidas y fallidas reformas a la seguridad social por decisión del presidente, Daniel Ortega, es la más sangrienta desde la década de 1980 en la nación centroamericana.

«Lamentamos profundamente tanta muerte, dolor y sufrimiento de nuestro pueblo. Heridos, enjuiciados injustamente, amenazados, intimidados y los ultrajes cometidos contra quienes permanecieron en lugares de protestas pacíficas. Denunciamos los secuestros y detenciones arbitrarias, de que está siendo objeto la población civil», señaló la CEN mediante un comunicado.

Asimismo, los obispos nicaragüenses denunciaron los ataques que sufren miembros de la mesa del Diálogo Nacional opuestos al Gobierno, defensores de los derechos humanos y medios de comunicación independientes.

Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció ayer hoy la existencia de una «campaña de estigmatización» contra la Iglesia católica en Nicaragua y respaldó su labor en el diálogo nacional ante las crecientes críticas del Gobierno, que considera «golpistas» a los obispos. «Hemos visto una campaña de estigmatización a los miembros de la Iglesia como actores imparciales en la conducción de la mesa de diálogo nacional», dijo a Efe el secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrão.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua ha jugado un papel fundamental como mediadora en el diálogo nacional que busca poner fin a la violencia y que reúne al Ejecutivo y la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que aglutina al sector privado, la sociedad civil, estudiantes y campesinos.

El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, calificó por su parte de «golpistas» a los obispos del país, y consideró que son cómplices de las fuerzas internas y de los grupos internacionales que, a su juicio, actúan en Nicaragua para derrocarlo. Ortega hizo esas acusaciones ante miles de sandinistas en una plaza de Managua y mientras conmemoraba el 39 aniversario de la revolución sandinista.

El 7 de junio, la Conferencia Episcopal propuso a Ortega que adelantara a marzo de 2019 las elecciones fijadas para 2021.