Manifestantes del barrio de Cotiza en apoyo de los sargentos sublevados - AFP

Una asonada fallida de sargentos tensa aún más la crisis venezolana

La sublevación de 40 suboficiales en un barrio de Caracas, detenidos tras rendirse, enciende los ánimos ante la protesta convocada para mañana

CaracasActualizado:

El intento fallido de sublevación llevado a cabo en la madrugada de ayer por un grupo de sargentos en un barrio popular de Caracas fue inmediatamente controlado por las fuerzas de seguridad, que aseguran tener la situación «bajo control». Decenas de vecinos de la barriada carqueña de Cotiza salieron a la calle, nada más enterarse del intento de asonada, en apoyo de los suboficiales, y fueron reprimidos con gases lacrimógenes por las fuerzas policiales. Los militares fueron detenidos y «se encuentran brindando información de interés a los organismos de inteligencia y al sistema de justicia militar», según un comunicado del Gobierno.

Todo ocurrió en la madrugada de ayer. Unos 40 miembros de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), el cuarto componente de las Fuerzas Armadas del país (FAN), acantonados en Caracas, decidieron llevar a cabo el asalto. A la 1 de la madrugada unos 14 miembros de la GNB del Destacamento de Macarao, centro de la capital, se alzaron en armas y se dirigieron al destacamento de Petare (al este de Caracas) donde sometieron a dos oficiales y se apoderaron del armamento en dos camionetas. De allí se dirigieron a Sarría (la zona alta de la ciudad) donde está emplazado el comando más grande de la GNB pero en el camino alguien de Petare los delató.

Los sublevados no pudieron tomar el comando de Sarría por la resistencia que encontraron, por lo que decidieron desviarse al norte de la avenida Boyacá o Cota mil y dirigirse hacia el destacamento Escuadrón Montado de la GNB en Cotiza donde fueron emboscados y finalmente se entregaron.

En los vídeos uno de los alzados, identificado como sargento mayor de tercera, Vander Figueroa, llama al «pueblo venezolano a salir a manifestarse y protestar en la calle, a exigir sus derechos. Aquí estamos encerrados y no vamos a decaer». Otro sargento decía: «Somos la mecha que prende las protestas».

Los habitantes de Cotiza se enfrentaron a los militares leales al régimen con su protesta pero fueron dispersados con bombas lacrimógenas y balas de perdigones. Pese a los disparos de los militares los lugareños de Cotiza se enfrentaron quemando vehículos y muebles en sus barricadas.

El Ministerio de la Defensa emitió un comunicado en el que reconoce el alzamiento que se originó a las 02:50 horas de la madrugada: «Un reducido grupo de asaltantes adscritos al comando de zona número 43 de la Guardia Nacional Bolivariana…sometió al capitán Gerson Soto Martínez, comandante del puesto de coordinación policial Macarao, desde donde se desplazaron en dos vehículos militares, luego irrumpieron contra la sede del destacamento de seguridad urbana ubicado en Petare (al este de Caracas) sustrayendo de allí un lote de armas».

El comunicado castrense añade que «los delincuentes fueron rendidos y capturados en la sede de la Unidad de Seguridad en Cotiza (norte de Caracas). Durante la detención se logró recuperar el armamento robado. A estos sujetos se les aplicará todo el peso de la ley».

El presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, que ha llamado a los militares a deponer al «usurpador» Maduro, escribió en su cuenta de Twitter: «Lo que sucede en el comando de la GNB en Cotiza es una muestra del sentimiento generalizado que impera dentro de las fuerzas armadas.

El jefe del Parlamento les recordó: «Nuestros militares saben que la cadena de mando está rota por la usurpación del cargo presidencial. La AN se compromete a brindar todas las garantías necesarias a los miembros de la FAN que contribuyan activamente con la restitución de la Constitución». Y añadió: «No queremos que la FAN se divida ni se enfrente, queremos que se ponga como un sólo hombre del lado del pueblo, la Constitución y en contra de la usurpación».

Después del alzamiento de Cotiza no se escuchó ningún otro ruido de sables, pero por si acaso el Palacio de Miraflores y el Fuerte Tiuna, sede del Ministerio de la Defensa, fueron acordonados con fuertes dispositivos de seguridad incluidas unas tanquetas antimotines.

Estos movimientos de militares activos se producen dos días antes de una gran movilización en las calles, tras la convocatoria que ha hecho el presidente del Parlamento para protestar contra Maduro.

Horas después del intento fallido militar, en una asamblea abierta celebrada en la Universidad Central de Venezuela, Juan Guaidó, rechazó la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). La Corte anuló la decisión de la Asamblea Nacional de nombrar presidente del Parlamento a Guaidó, lo que le sitúa en la línea de sucesión de Maduro.

Durante su discurso, el jefe de la Asamblea legítima destacó que «es curioso lo del TSJ; no fue la Sala Plena, solo la Sala Constitucional. Eso fue una aberración por parte de magistrados que actuaron de modo exprés».

Asimismo, el líder opositor hizo un llamamiento a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) para que respete la Carta Magna. «Familia militar ahí están los que quieren perseguir, los que quieren seguir amedrentando, lo que vimos hoy significa que entre ustedes el respeto constitucional tiene eco».

Finalmente invitó a los venezolanos a la marcha de mañana. Los chavistas también convocaron su marcha para esa misma jornada. «Qué bueno que convocaron la contramarcha para el #23Ene, muchos irán obligados, yo les invito a que escuchen los cuentos de siempre y luego se acerquen a nuestro encuentro por la reconciliación», dijo Guaidó.

Rocío San Miguel, directora de la ONG Control Ciudadano, declaró a ABC que en su opinión el intento fallido de los sargentos no tendrá ninguna trascendencia ni impacto en las Fuerzas Armadas porque «no tienen capacidad de fuego ni poder. Distinto sería si los sublevados pertenecieran a la oficialidad y fueran comandantes». San Miguel añadió que teme que Juan Guaidó sea detenido en cualquier momento por el TSJ por la presunta «usurpación» de la presidencia del Parlamento.