El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier, pide claridad a Londres durante su comparecencia pública
El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier, pide claridad a Londres durante su comparecencia pública - AFP

La UE anima a países y empresas a prepararse para un Brexit sin acuerdo

Michel Barnier pide a Londres que clarifique más sus propuestas sobre la frontera irlandesa, que deben ser «legalmente operativas»

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La negociación sobre el Brexit sigue estancada en los asuntos fundamentales y el último documento británico no ha servido para clarificarlos del todo. El negociador jefe de la Unión Europea, Michel Barnier, dijo que trabaja para llegar a un acuerdo antes de octubre, pero advirtió a todas las empresas y organismos implicados para que tomen medidas ante la eventualidad de que se llegue a una situación en la que la salida del Reino Unido de la UE se haga sin acuerdo alguno. La Comisión Europea había publicado la víspera una comunicación en el mismo sentido en la que recomendaba «a los estados miembros y entidades privadas acelerar los preparativos para cualquier eventualidad», incluyendo el no acuerdo.

Barnier se reunió el jueves con el nuevo negociador británico Dominic Raab y ayer con los representantes de los demás 27 países para analizar el documento presentado la pasada semana por el Gobierno de Lóndres. Para Barnier, este «libro blanco» permite un «diálogo constructivo» sobre «elementos importantes» de la definición de la relación futura, pero sigue incluyendo «muchos interrogantes» en aspectos esenciales, el más importante de los cuales sigue siendo la cuestión de la frontera irlandesa y el mecanismo de salvaguardia que debe garantizar que no tendrán que establecerse controles entre la provincia británica y la República de Irlanda. A Barnier no le suena mal del todo la idea de una zona de libre comercio solo para las mercancías que propone May pero considera que «hay que analizar si lo que se plantea es compatible con los principios de los Ventisiete» y si es «legalmente operativo». Para ello necesita que Londres clarifique más sus propuestas que en ningún caso pueden representar una desventaja para las empresas europeas.

Antes de octubre

Barnier insistió en que es necesario acelerar las negociaciones porque el acuerdo debe estar listo antes de octubre de modo que haya tiempo para el farragoso proceso de ratificación, incluido el voto en el Parlamento británico, antes del 30 de marzo de 2019, fecha en la que inexorablemente se producirá la desconexión. Y es necesario que haya un acuerdo para esa salida ordenada incluso para poder pensar en un periodo de transición de dos años, como ha pedido Londres. Según Barnier, si se quiere llegar a buen puerto en otoño, «debemos alcanzar un acuerdo sobre todos los temas aún abiertos en el tratado de retirada. Eso incluye la cuestión de Irlanda e Irlanda del Norte, que es la más grave, pero también las bases militares británicas en Chipre y, evidentemente, Gibraltar», cuyo futuro será negociado en términos bilaterales entre Londres y Madrid.

El antiguo comisario y ministro francés sigue compareciendo con su ejemplar del futuro tratado de divorcio en el que subraya en verde los asuntos en los que hay acuerdo y que según dice componen prácticamente el 80% del texto, pero también ha vuelto a reiterar que sin acuerdo en todo no habrá acuerdo en nada y que por ello, es necesario que todos se preparen para la posibilidad de esa posible ruptura. La Comisión Europea ha publicado ya un documento en el que se detallan minuciosamente las consecuencias dramáticas de una salida desordenada del Reino Unido de la UE, es decir, sin un acuerdo previo. Su lectura provoca escalofríos. Por ejemplo, todos los aviones matriculados en el Reino Unido perderían su licencia para volar en Europa y no podrían ni siquiera sobrevolar Irlanda. Los barcos mercantes tendrían el tratamiento aduanero y las inspecciones de los de países extraeuropeos, los bancos y compañías de seguros dejarían de poder operar y crear sucursales en la UE, en fin, se crearía una situación caótica para millones de personas y cientos de miles de empresas.

Pero esto es lo que sucederá en la medianoche del 30 de marzo del año que viene, hora de Bruselas. Barnier recordó que fue la primera ministra británica quien eligió la fecha cuando firmó la carta para desencadenar el proceso del artículo 50. Las prisas de la Comisión por enseñar las imágenes del infierno que sería un Brexit sin acuerdo se pueden interpretar como una advertencia razonable o como la constatación de que teniendo en cuenta la situación en Londres, lo único claro es que no hay una mayoría para ninguna fórmula. Es decir, que lo más probable es que no haya acuerdo.