Soldado japonés
Soldado japonés

El primer ministro japonés homenajea a los criminales que desangraron China y Corea del Sur en la IIGM

Shinzo Abe ha enviado una ofrenda al santuario de Yasukuni, el monumento que recuerda a los caídos por el país durante la contienda. Muchos de ellos fueron calificados de criminales de guerra

TokioActualizado:

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha enviado este martes una ofrenda al santuario bélico de Yasukuni, un gesto anual que suele enfurecer a sus vecinos regionales porque homenajea, entre otros, a criminales de la Segunda Guerra Mundial.

El diputado del Partido Liberal Democrático (PLD) Masahiko Shibayama ha hecho la entrega de la ofrenda en nombre de Abe, que solo ha visitado el santuario en persona una vez desde que asumió el cargo en 2012. Abe ha estado usando emisarios para evitar nuevas tensiones con los países del entorno.

Yasukuni es siempre objeto de polémica entre Japón y países como China o Corea del Sur, que sufrieron la ocupación nipona. Se erigió en memoria de los héroes de guerra japoneses, incluidos 14 que fueron condenados por los crímenes internacionales cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Las relaciones entre China y Japón han sido tensas durante mucho tiempo, por lo que Pekín ve como la omisión de Tokio de expiar su ocupación de partes de China antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque las relaciones han mejorado recientemente. Japón ocupó Corea entre 1910 y 1945 y los recuerdos amargos aún persisten.

Abe hablará en una ceremonia conmemorativa anual separada para los fallecidos durante la guerra este miércoles. Un evento que también contará con la presencia del emperador Akihito, la última vez que participará en el evento antes de abdicar en 2019.

Akihito, de 84 años, se ha labrado un papel activo como símbolo de paz, democracia y reconciliación durante sus tres décadas como emperador, visitando campos de batalla en tiempos de guerra para orar por los fallecidos en la guerra de todas las nacionalidades.

Akihito ya expresó un «profundo remordimiento» por la guerra en el 70 aniversario de la derrota de Japón en 2015. Esas declaraciones fueron vistas por muchos liberales y conservadores moderados como una sutil reprimienda al conservador Abe, que dijo que las futuras generaciones de japoneses no deberían tener que seguir disculpándose por el conflicto.