Alfonso Rodríguez Santamaría, presidente de la Asociación de Prensa de Madrid y subdirector del diario ABC. Murió fusilado por una patrulla de las Milicias de Prensa el 20 de agosto de 1936
Alfonso Rodríguez Santamaría, presidente de la Asociación de Prensa de Madrid y subdirector del diario ABC. Murió fusilado por una patrulla de las Milicias de Prensa el 20 de agosto de 1936

Cuando las «milicias comunistas» ejecutaron al subdirector de ABC en la Guerra Civil

Se cumplen 80 años del asesinato de Alfonso Rodríguez Santamaría, subdirector del diario ABC y presidente de la Asociación de Prensa de Madrid. Fue fusilado una noche de verano por una patrulla de milicianos republicanos-marxistas de prensa

Juan Carlos Delgado
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«En la noche del 20 de agosto de 1936, en las soledades de la Dehesa de la Villa, un pelotón de forajidos arrancaba a balazos la vida del que fue subdirector de ABC y presidente de la Asociación de Prensa de Madrid, Alfonso Rodríguez Santamaría». Así contó este diario la trágica muerte de uno de sus periodistas estrella tres años después, y una vez acabada la guerra entre las dos Españas, en 1939.

Rodríguez Santamaría era un conocido y prestigioso periodista que había comenzado su carrera en 1902 en los diarios «El Correo» y «España». En el año 1905 Torcuato Luca de Tena lo llamó para colaborar en el nuevo proyecto de ABC cuando el semanario pasó a convertirse en diario. Ligó su vida profesional a estas páginas y, en 1918, fue nombrado subdirector del periódico que había revolucionado la prensa española.

Su prestigio como reportero y columnista cabal, riguroso y sensato hizo que sus compañeros lo eligiesen para representar a todo el gremio de periodistas. Entonces, tras la dimisión de Alejandro Lerroux en abril de 1935, se puso al mando de la presidencia de la Asociación de Prensa de Madrid.

Esta fue corta y nada sencilla. Sufrió los años más difíciles previos al a Guerra Civil en los que se produjo una profunda crisis entre el grupo de profesionales de derechas e izquierdas. La APM no era entonces más que un reflejo de la crispación social que se vivía en España y que Santamaría trató de apaciguar con ese talante conciliador que tanto le caracterizaba.

«Yo no creo correr peligro. No he hecho daño a nadie. A la presidencia de la Asociación he ido con los votos de rojos y no rojos. No tienen de mí un solo agravio. No creo que quieran hacerme daño»

Por desgracia, su luz se apagó pronto. Un mes después de iniciarse la guerra en España, el 20 de agosto de 1936, el periodista fue secuestrado y asesinado por una patrulla de las «Milicias de Prensa». La misma suerte corrieron otros compañeros suyos de profesión, como el redactor de ABC José Asenjo. Muchos periodistas fueron asesinados en los primeros compases de la Guerra Civil, todos ellos trabajadores de periódicos conservadores como «El Universo», «El Debate» o «Siglo Futuro».

Desde 1939, al término de la contienda, la APM conmemoró a su fallecido presidente instituyendo el premio Rodríguez de Santamaría. Este se otorgaba a la mejor labor periodística que se llevaba a cabo cada año, pero en 1969 se decidió premiar con él los méritos de toda una vida profesional.

Así contó ABC su muerte

En aquellos días de terror, Santamaría no quiso huir ni esconderse. Muchos de sus compañeros le instaban a ampararse en una Embajada, incluso la Legación China ya le había ofrecido su asilo. Pero el subdirector contestaba siempre lo mismo: «Yo no creo correr peligro. No he hecho daño a nadie. A la presidencia de la Asociación he ido con los votos de rojos y no rojos. No tienen de mí un solo agravio. No creo que quieran hacerme daño».

A pesar de ello estaba muy próximo a la tragedia. El 20 de agosto, a las 4 de la tarde, hizo irrupción en su casa un pelotón de desalmados que le acusaron de tener armas. Empezaron a registrar todos sus objetos mientras el periodista mantenía su acostumbrado desenfado, según registró ABC.

Fiesta periodística en el Hotel Nacional para conmemorar el XL aniversario de la fundación de la Asociación de Prensa, en 1935. Acudieron más de doscientos redactores de todos los periódicos y agencias de Madrid en torno a los socios fundadores de la APM. En la mesa se encontraba el presidente de la misma, Don Alfonso Rodríguez Santamaría
Fiesta periodística en el Hotel Nacional para conmemorar el XL aniversario de la fundación de la Asociación de Prensa, en 1935. Acudieron más de doscientos redactores de todos los periódicos y agencias de Madrid en torno a los socios fundadores de la APM. En la mesa se encontraba el presidente de la misma, Don Alfonso Rodríguez Santamaría

«Vente con nosotros», le dijeron los agresores. Fue trasladado a la checa del Círculo de Bellas Artes, donde fue torturado y juzgado por un tribunal popular. Y todo, «por no haber hecho nada», según reiteraba el periódico. A las pocas horas lo fusilaron con dos disparos, uno en el pecho y otro en la cabeza.

Antes de ser sacado de su casa por la patrulla de milicianos, Santamaría había pedido a su criada que avisara a su viejo amigo Fernández Pino, «que por su calidad de reportero de sucesos de ABC tenía todavía accesos policíacos». Presa de terribles presentimientos, este empezó activamente sus gestiones hasta bien entrada la mañana siguiente. Alguien dijo que en el cementerio había un cadáver que, por las señas y las iniciales de la camisa, podría ser el presidente de la Asociación de Prensa.

Hoja de servicios de Rodríguez Santamaría y la ficha de José Asenjo
Hoja de servicios de Rodríguez Santamaría y la ficha de José Asenjo

«En el deposito del cementerio no se podía dar ni un paso. Por todas partes se amontonaban los cadáveres de hombres y mujeres en número aterrador». Varias personas buscaban entre aquellos despojos de seres humanos el rostro de un ser querido. Sobre una mesa yacía el cuerpo de Santamaría. «Manos crispadas, piernas encogidas, pero con una gran serenidad en el rostro», describió el periódico. Muy cerca de él, en el suelo y sobre un montón de cadáveres, estaba el también fallecido y amigo de profesión, José Asenjo.

La tarde del 21 de agosto, una pequeña comitiva formada por miembros de la APM escoltó la tumba de su compañero. Este diario recordó así el suceso en el tercer aniversario de su fallecimiento con las siguientes palabras: «Así murió aquel caballero sin tacha, aquel periodista ilustre, aquel hombre bueno que, durante más de un cuarto de siglo, laboró en las columnas de ABC por la grandeza del honor de España».