En femeninoLo que todas las mujeres deberían conocer de la copa menstrual

Con un gasto medio de dos euros anuales por persona, buscan ser el sustituto de los aplicadores tradicionales; además, su uso evitaría problemas graves en épocas de periodo

MadridActualizado:

Aproximadamente, los tampones femeninos tardan en biodegradarse seis meses; cientos de años si se habla de sus aplicadores. Por su parte, las comprensas, 90% de plástico, logran desaparecer cuando han transcurrido 300 años. Aunque existe desde hace mucho tiempo, poco se ha oído hablar de la copa menstrual y, sobre todo, de los beneficios que trae consigo. Entre ellos, ahorrar una gran cantidad de dinero a lo largo de los años, no provocar problemas graves de salud o respetar, de una forma más adecuada, el medio ambiente.

María Esclapez, sexóloga de Intimina, ha hablado con ABC sobre las ventajas que posee este método para las mujeres, así como las medidas de higiene y uso que habría que tener.

¿Qué ventajas tiene la copa menstrual frente a las compresas o los tampones?

Las copas menstruales de silicona de grado médico son productos saludables y sostenibles. Son completamente hipoalergénicas, sin ftalatos (grupo de compuestos químicos principalmente empleados como plastificadores), decolorantes, fibras o cualquier otra sustancia que puedan causar reacciones alérgicas o de sensibilidad.

De hecho, a diferencia de los tampones, que pueden provocar graves problemas de salud como en Síndrome del Shock Tóxico (SST), las copas menstruales respetan el equilibrio íntimo. Además, no dejan residuos dentro del cuerpo una vez se extraen, no producen olores y evitan los que se suelen generar con el uso de compresas y tampones.

Otra de las ventajas de este revolucionario producto es que pueden reutilizarse. En concreto, pueden usarse hasta 10 años, por lo que supone un ahorro considerable de dinero. Se ha calculado que una mujer gasta al año de media más de 50 euros en productos para el cuidado del periodo. Con la copa menstrual el coste es mucho menor, pasando a gastar de media unos 2 euros al año.

¿Llegará a revolucionar el mundo femenino? Hasta el punto de que la gente la use más que los métodos tradicionales…

La copa menstrual existe desde hace mucho tiempo, pero, ahora las mujeres se animan cada vez más a probarlas, frente a otros métodos considerados como tradicionales. Vivimos un momento en el que quieren saber más sobre su cuerpo y utilizar productos de higiene íntima que sean respetuosos con su organismo e, incluso, con el medio ambiente. De hecho, el uso diario de la copa nos ayuda a conocer cómo funciona nuestro ciclo.

¿Qué aspectos deberían tener en cuenta las mujeres que quieran comprarse una copa menstrual?

En primer lugar, cualquier mujer con el periodo puede hacer uso de la copa menstrual. De hecho, se puede utilizar desde la primera menstruación, incluso si no se han mantenido relaciones sexuales.

Asimismo, tienen que tener en cuenta el tamaño de la copa, determinado por la anatomía, el historial de maternidad y la fortaleza del suelo pélvico.

Otro de los aspectos para tener en cuenta es la libertad que ofrece este método de protección. Puede llevarse hasta 12 horas seguidas, incluso por la noche. Además, la mujer puede realizar ejercicios de alto impacto y practicar todo tipo de deportes: nadar, bailar, correr, practicar yoga, bucear…

¿Cuál debería ser su cuidado en cuanto a higiene?

Normalmente antes y después de cada menstruación, es aconsejable sumergir la copa en agua hirviendo durante unos minutos. De esta forma, conseguiremos una limpieza más profunda del producto.

Para el día a día, cada vez que vayamos a vaciar la copa, basta con limpiarla con agua y un jabón suave. En caso de que nos encontremos fuera de casa y necesitemos vaciar la copa, es muy sencillo. Se puede limpiar con una toallita húmeda, papel higiénico o con un poco de agua y ya estará lista para volverla a introducir.

¿Tiene fecha de caducidad?

Como he comentado anteriormente, la copa menstrual puede reutilizarse hasta 10 años. No obstante, es posible que con el paso de los años se produzca una alteración del color. Sin embargo, no afectará a la efectividad de la copa, pudiéndose usar sin problemas durante mucho tiempo.

Hay gente que lo confunde como un nuevo método anticonceptivo. ¿Qué hay de verdad ahí?

La copa menstrual no es un método anticonceptivo y tampoco protege de las enfermedades de transmisión sexual. De hecho, con la copa no se puede mantener relaciones sexuales con penetración vaginal.

¿Por qué la gente muestra rechazo a usar la copa menstrual por primera vez?

Lo miedo a lo desconocido puede suponer un rechazo inicial. Sin embargo, cada vez más mujeres se unen a este método por los innumerables beneficios para la salud íntima y ya no vuelven a usar métodos tradicionales como compresas o tampones.

Lo importante es que la mujer tenga conciencia de su cuerpo, su anatomía y conozca cómo funciona su ciclo menstrual. Hay muchas mujeres a las que les cuesta manipular sus genitales por miedo, rechazo, aprensión e, incluso, fobia.

Un mayor uso de ella, ¿ayudaría también a la contaminación y al medio ambiente?

Por supuesto. Además de los innumerables beneficios para el cuerpo de la mujer, el uso de las copas menstruales favorece el cuidado del medio ambiente. Gracias al uso de este método de protección, se contribuye a cuidar el entorno al no generar residuos en forma de tampones y compresas. De hecho, se calcula que una mujer utilizará unos 11.000 productos desechables para el periodo a lo largo de su vida, y la mayoría de esas piezas de algodón y plástico acabarán en el vertedero. A esto, hay que sumar el tiempo que tardan en desaparecer estos residuos:

— Los tampones tardan en biodegradarse seis meses

— Los aplicadores de plástico tardan cientos de años en desaparecer

— Las compresas, hechas en un 90% de material plástico, tardan 300 años en biodegradarse.

Estas imponentes cifras demuestran la importancia de utilizar productos sostenibles con el entorno. Por ejemplo, una mujer de 23 años desechará, hasta la edad media de la menopausia, 99 kg en productos para el periodo.